El 9 de enero de 1964 fue una fecha icónica en que los panameños dijeron «Basta de enclave colonial» y desencadenó una serie de eventos que provocaron que años más tarde el Canal estuviera en manos de Panamá. Y a pesar de la importancia de esta fecha, ha sido tremendamente difícil fortalecer la memoria histórica entorno a esta fecha y otras más. Desde las constantes luchas que han tenido que enfrentar los egresados del Instituto Nacional, colegio que lideró esta lucha en el ‘64, para poder utilizar su escuela de estudios como el lugar para rendir tributo a los mártires todos los años, hasta acciones deplorables como lo fueron eliminar cátedras escolares que fomentaban el conocimiento de nuestra historia o la mala propaganda hecha y difundida por medios de comunicación contra estudiantes.

Hoy, con una mancha de vergüenza, me encuentro escribiendo esta carta abierta, dado que a usted, señor Ubaldo Davis, creador del programa de entretenimiento (sexista y clasista) La Cáscara, le picó el mosquito de la democracia y se dio cuenta ―después de 20 años de recibir dinero de partidos políticos corruptos para divulgarlos en su programa, y de desinformar y perpetuar estereotipos en la sociedad panameña― que nos han estado robando el país y que se puede hacer algo más que ir a la playa un 9 de enero.

Yo le pregunto: ¿con qué autoridad viene ahora a pedirle al pueblo panameño que se sume a una concentración contra la corrupción ―convocada por usted― cuando su programa lleva más de dos décadas deformando a la sociedad? A través de su programa se ha dedicado a desmeritar cualquier tipo de lucha social y protesta popular con el fin de ganar rating y etiquetando a quienes las lideraban como vagos o tirapiedras, pero ¿ahora resulta que sí es válido convocar porque es usted quien lo hace?

Además quisiera saber, si acaso se cree tan probo, ¿por qué no lo veo exigiendo que reglamenten la Ley 82 de 2013 que, además de tipificar el femicidio, incumbe todos los demás tipos de violencia contra la mujer, incluyendo la violencia que ejercen los medios de comunicación (y programas como el suyo) que emiten contenido sexista que violenta, objetifica e hipersexualiza a las mujeres? ¿Dónde está usted a la hora que empiezan las campañas electorales y la ciudadanía exige que haya topes y transparencia en las pautas publicitarias y las “donaciones” a candidatos? O posterior a esto, ¿dónde está usted para quejarse de este tema a la hora de hacer las reformas electorales? ¿Por qué no se le ve abrir la boca desde su espacio ―que es la televisión― para que se democraticen los medios de comunicación y que en ellos haya pluralidad, representatividad y programas con contenido educativo?

¿Silencio? ¿Grillos en el fondo? No se puede venir a tirar de mesías contra la corrupción así de la nada cuando no tiene la mínima idea de qué significa ser una persona éticamente democrática, ya que la democracia no solo está relacionada con las peleas anticorrupción, pues la corrupción no solo tiene que ver con el hurto de las arcas del Estado, sino también con que no haya igualdad de oportunidades y diversidad de corrientes de pensamiento en los medios de comunicación para fomentar el debate, o que no se hable de la democratización de los medios y que, a través de programas como el suyo, se siga manteniendo la ignorancia y prejuicios. Decir que hay que olvidarse de todas estas “sutilezas” y pensar que la lucha contra la corrupción está ligada únicamente a los políticos es olvidar que las coyunturas sociales son el resultado de diferentes contribuciones en la sociedad, siendo los medios de comunicación los que mayor impacto tienen al imponer sus agendas que idiotizan o sacan del foco temáticas más relevantes, y olvidar se esto equivale a seguir cayendo en los discursos de “robó pero hizo” o “mi marido me pega pero paga la casa”.

Entonces aquí es cuando saltan sus defensores diciendo que no importa quién convoque y que necesitamos más que nada unidad, y me vienen con el típico pregón de marcha que «los mártires no se lloran, se imitan en el combate» y cuanta otra frase que sacan de concentraciones populares y estudiantiles que jamás en su vida han pisado, pero de las cuales sí se han tragado el cuento ―que usted a través de su programa sembró por más de 20 años― que todos los que participan en ellas y las convocan son unos ñángaras. Con esto viene mi siguiente ronda de cuestionamiento, y de todo lo que puedo criticar aquí, voy a obviar mencionar, por razón de espacio, una a una todas las barrabasadas que ha hecho para menospreciar las protestas de maestros, indígenas, mujeres, LGBTI, personal de la salud, buhoneros y demás trabajadores, o los segmentos que siguen promoviendo estereotipos sobre las personas negras, indígenas, campesinas, funcionarios y demás, y me voy a enfocar a criticar su discursito de la “necesaria unidad”.

Durante décadas ―repito: décadas―, movimientos sociales de mano con los héroes del 9 de enero y diversas generaciones de egresados del Instituto Nacional han buscado rescatar esta fecha histórica y que la misma no quede en el olvido. Se hacen actos conmemorativos y marchas del recorrido histórico del año 1964, pero usted, señor Davis, con un menosprecio sorprendente decidió pisotear esto y convocar una concentración ese mismo día en la Cinta Costera, lugar donde se han levantado miles de cuestionamientos a causa de los sobrecostos que generó y donde, del sentido histórico sobre la fecha, no hay ni la sombra. Incluso, a pesar de todo, creo que su idea hubiese sido aplaudible si se hubiese acercado a los organizadores de la Marcha del 9 de enero que se hace todos los años y se hubiesen casado ambas actividades; este me hubiese parecido el procedimiento más lógico y no estaría yo ahora escribiéndole esta carta abierta, pero usted, en cambio, decidió agarrar su camarita e ignorar que estos eventos se hacen todos los años, porque seguramente usted sí es de los que se iba a la playa a chupar, pero este año se enteró de que hay otras personas que hacemos otras cosas además que embriagarse en este día libre. Antes de continuar con este punto ―y creo que es más que necesario decirlo― también fue usted quien saco una noticia diciendo que «la Asociación de Egresados del ‘64 estaba de acuerdo con su concentración», cuando esto es totalmente falso ya que, según fuentes fidedignas, la persona con la que usted se comunicó no es presidente de la Asociación y lo que le dijo, siendo muy políticamente correcto, fue que no podían evitar que usted convocara esa concentración (lo que es cierto), pero que para ellos el 9 de enero es una fecha importante y que la iban a conmemorar de la forma en que se merecía, siendo esta, recordando a los mártires.

Al final, son todos estos puntos que menciono lo que me hace cuestionar si lo que usted realmente quiere es la unidad o ser el nuevo mártir de la democracia panameña, porque si lo que en verdad le importara fuera construir un liderazgo colectivo, se hubiese puesto en contacto con las demás organizaciones para homenajear en todos los sentidos posibles el 9 de enero y, adicionalmente, sumar la lucha contra la corrupción, desde una perspectiva contemporánea, para continuar el legado de los mártires del ‘64. Usted más bien da a entender que la famosa «unidad» solo es posible cuando ustedes quieren y que todo lo que se ha hecho antes no es relevante.

Finalmente, señor Ubaldo Davis: si de algo se ha de sentir orgulloso cuando termine este 9 de enero, quizá sea de que las olas de violencia contra las mujeres, la homofobia, transfobia y xenofobia, el racismo y el clasismo no van a disminuir después de su célebre aparición mesiánica porque 20 años de estar deformando generaciones de panameños no se fuman en pipa, y usted forma parte del problema sistemático de desigualdades en Panamá pues gracias a La Cáscara, su minita de oro, también es responsable directo de la crisis de valores actual y de la desidia social.

Suerte con la concentración, en otra fecha que no choque con un evento tan importante acompaño de cabo a rabo con una pancarta que deje claro que los medios de comunicación y programas como el suyo también han contribuido para mantener el pueblo dormido, pero este 9 de enero, por lo menos yo, y demás compañeros que llevamos años homenajeando a los mártires y nos hemos estado enfrentando al problema de corrupción sin olvidar que estos son procesos colectivos y generacionales desde los cuales tenemos el deber de construir un nuevo Panamá, estaremos marchando con los héroes del 9 de enero de 1964 por lo que alguna vez fue la Zona del Canal, lugar, que si no hubiese sido sin esa sangre derramada, jamás hubiese podido pisar.

Escrito por Corina Rueda Borrero

Corina Rueda Borrero (Ciudad de Panamá, 1991) es feminista, escritora, abogada, y activista de DDHH. Ha participado en distintos talleres literarios realizados en su país y es una contribuyente activa en movimientos sociales como Tener Ovarios, El Kolectivo y la Alianza Ciudadana Pro Justicia, que fomentan la igualdad de género, la democratización de la cultura y el empoderamiento ciudadano contra la corrupción y las desigualdades. Ganadora del Premio Nacional de Poesía Joven Gustavo Batista Cedeño 2017 con su poemario inédito “Ayer será otro día”. Adicionalmente obtuvo el Premio de Poesía Juvenil Espejo de Papel: Voces Matinales a los 15 años en Lima, Perú, y fue finalista en el IV Premio Internacional de Poesía Jovellanos “El mejor poema del mundo”, el cual está antologado por Ediciones Nobel (España). Su poesía aparece en “Historia de Marruecos y Panamá desde la voz poética de sus Mujeres” donde fue traducida al árabe; y en las antologías “¡Basta! 100 mujeres contra la violencia” (2017), “Poesía emergente de Panamá” (2017) y la antología del Festival Internacional de Poesía Ars Amandi (Panamá, 2016) “Poesía de Costa a Costa”, en el cual fue una de las poetas invitadas.