Quisiste hacer la revolución porque no te animaste a sentir del otro amor. El que hace huecos en el corazón, el que va dejando surcos como los que les dejan los gusanos a las manzanas cuando las invaden para pudrirlas.

No te animaste a vivir para morir de ese amor. Elegiste la causa política porque por grande te dio menos miedo.

Porque lo gigante te envalentonó, porque lo mínimo del entre dos siempre te aterró.

Porque si hubieras podido sostener una mirada de esas que son miedo a la imposibilidad compartida, hubieras conocido lo que es una revolución.

El mundo se piensa, el amor se sabe porque es carne blanda revuelta con alma.

Qué lastima que sólo te hayas animado a pensar.

Qué pena que no hayas visto que la revolución era amarme.

Qué pena que no hayas entendido que amarme era la revolución

Escrito por Adriana Stratta

Adriana Stratta nació en Montevideo, en 1985. En 2015 y 2016 produjo y condujo programas de radio y escribió guiones para sus ficciones. Actualmente estudia Ciencias Políticas en la UdelaR. Tallerista en Máquinas de Escribirnos (a cargo de Apegé).