Casas vacías

Con una mortaja de silencio

rompo la tráquea férrea

de quien finge la lluvia

 

Refugio huracanes en mis huesos

y dejo escapar algunas gotas en la calle

ya no soy la misma de ayer

 

Aguardo la llegada a casa

para contener mi sangre en las maletas

no la observo ni camino a su lado

sólo espero que alguien venga a buscarla

y tinte con mis dedos su ropa

 

Cuando manche sus sábanas

y pinte el firmamento de este silencio

mi piel ya no estará

 

*

 

Te soñé una mañana de luces apagadas

En nuestras manos vacías

Ardían cirios

Iluminamos los rincones

De objetos nuevos y otros en sombras

Que seguían cubiertos de polvo

 

Una mañana improbable encendiste

Las luces de mi hogar

Y te hiciste con sus rincones

Pero la luna de enero te sorprendió

Y como un alma esteparia

Te convertiste en polvo

Ignorando que soy hermana

De esa luna

Que algún día en tu mente

Me cubrirá de polvo

Escrito por Verónica Vidal

Verónica Vidal (Venezuela, 1995) Escritora. Profesora de idiomas y editora adjunta de la Revista Literaria Awen (Venezuela). Forma parte de la antología de poesía venezolana ANT[ROP]OLOGÍA DEL FUEGO. Mantiene las columnas de entrevistas: Antiliteratura de las cosas (Revista Littengineer, México-USA), La Maga y el Quetzal (Revista El Camaleón, Guatemala) y la columna de reseñas literarias Kilómetro 88 (Revista Engarce, México). Ha participado en talleres de creación literaria en México y Estados Unidos. Ha publicado la plaquette de narrativa Cartuchos Vírgenes (Ediciones Awen, 2018) y el poemario Nardos Casi Despiertos (Ediciones del Útero, 2020). Sus textos han sido publicados en revistas y plataformas literarias de Venezuela, Colombia, España, Francia, Chile, Ecuador, México, Perú y Estados Unidos. Actualmente vive en la ciudad de Lima.

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