Ver el mar y ahogarme.

Sentir como se abre un abismo en mi pecho
y pensar: quizás estoy muriendo.

Darme el pésame.

Mi cuerpo navega en la superficie
desafiando el flujo de las olas
la sangre hierve boca abajo.

Mi sombra me observa desde la orilla:
adiós
que te vaya bien
saludos a todos allá abajo.

 Sube la marea.

Gaviotas se clavan alrededor
para tejer con sus picos
un ataúd líquido
que contenga
todo el dolor que la humanidad
guarda en el agua.

Una oscuridad infinita
me sostiene:
todo está perdonado.

Escrito por Mónica Licea

28 años. Mexicana. Leo, escribo y comparto poesía. Gestiono el proyecto "Voces Encendidas: Poesía en voz de sus autores". La plaquette "Visión de la ira" publicada por Sombrario Ediciones (2017) es mi primera publicación de poesía.