Nunca he de soltar mi mano de la tuya,

voy por el camino de las letras agarrada a ti,

prendida de tu pecho dormido por la muerte,

acurrucada bajo tu sombra de versos de plata,

versos blancos de la luna, luna, luna.

Voy arrastrando mis palabras por tus manos…

quiero que las tomes con las uñas.

Toma, poeta,

vierte sobre el cuerpo fusilado el bálsamo secreto de mis letras.

Escrito por María Alejandra Zorro

Psicóloga y profesional en estudios literarios de la Pontificia Universidad Javeriana de Bogotá