El amor que siento por ti no tiene nombre, definición ni fecha. No tiene convenciones ni categorías. No cabe en ningún lado y sin embargo parece entrar en todas partes. El amor que siento por ti me hace sentir eufórica y llena de vida, pero al mismo tiempo me deprime terriblemente: y no porque peleemos ni maricadas por el estilo, es más bien porque no puedo estar contigo.

El amor que siento por ti va más allá de lo que puedo comprender y, sin embargo, eme aquí intentando ponerlo en palabras. Me desvelas, espero tus mensajes, me haces sonreír con un montón de estupideces. La mayoría de las personas no entienden lo que tenemos: me dejas ser, te dejo ser. Me das libertad, te doy libertad. Aprendemos el uno del otro, nos conectamos de las maneras más locas del mundo, jamás me siento sola cuando pienso en ti, jamás me siento fuera de lugar cuando pienso en ti; porque te has convertido en mi hogar, en mi paraíso, en ese lugar seguro al que siempre quiero volver.

Mierda y la distancia no importa. Pueden diferenciarnos millones de cosas, pueden tenernos completamente desconectados, pueden quitarnos toda posibilidad de estar juntos. Aún así el sólo hecho de pensarte y de sentirte me da todo lo que necesito. Me emputa, me emputa tú miedo. Me emputa que la única y primera causa de todo esto seas tú. Me emputa que toda esta imposibilidad viene de ti, viene de que no crees ser capaz de darme lo que necesito, cuando me has dado más que eso. Igual te entiendo, eres bueno siendo nosotros, pero no eres bueno siendo novios.

Y lo entiendo porque te conozco. Y lo entiendo porque te amo como eres y acepto tú soledad y acepto tú independencia y acepto tú rareza. Lo entiendo porque ambos sabemos que yo voy a seguir adelante, que siempre querré un poco más y tú nunca me lo vas a dar por más que lo intentes. Lo entiendo porque en esta vida esto es todo lo que nos podemos dar. Y con los años se va a hacer más evidente, más difícil y más doloroso. Lo siento man, te entiendo.

Te dejo y me duele, porque yo sí quiero algo más. Algo muy nuestro, algo potenciado. Pero juntos nos destruiríamos, nos cancelaríamos, nos quitaríamos la esencia de lo que somos y dejaríamos de ser nosotros para convertirnos en un par de extraños, en bichos raros, irreconocibles. Mierda man, que puta realidad tan dura, que puta realidad tan desalentadora. Y aún así me deseas lo mejor y me das el espacio para ser y encontrar. Aunque te duela, esperas que encuentre al amor de mi vida y que viva una vida relativamente normal. Aunque te duela no quieres que me acerque tanto a lo que eres, porque a pesar de que amas que te entienda tan profundamente, no quieres que eso siga así, porque sería más difícil para ti dejarme ir. Aunque te duela, aunque me duela, jamás vas a tener las güevas para decirme Te Amo en la cara, porque ese día, ese día, las cosas entre los dos cambiarían completamente.

Aunque me duela, no quiero perderte, así que acepto como eres, porque es la única manera de estar contigo por siempre. Y me imagino cómo pasamos a la historia, seríamos una de esas parejas raras que se amaban tanto y tan diferente que nunca lograron estar juntas, porque juntos se anulaban. Y me imagino cómo los historiadores hablan de ti como un hombre sencillo e inteligente, un tanto taciturno. Me imagino como hablan de mí haciendo todo lo que me venía en gana, pero basando todas mis decisiones con base en ti. Y me imagino una película en la que tú estas en tu cuarto, en tu video, en tus cosas, mientras yo salgo a llenar esos vacíos que me dejas con otras personas. Y tú me das la libertad para hacerlo, porque sabes que no tienes los medios para llenarlos por ti mismo. Y eso te deprime y me deprime, tal como ya lo está haciendo.

Pero ahora nos separa la distancia, nos separa un mar, así que evadimos nuestra realidad como un mutuo acuerdo, como un pacto para hacernos la vida más fácil. Marica, pero yo Te Amo y no veo en eso nada de fácil. Y te busco en todos lados. Y te comparo. Y te imagino. Y te pienso. Y te dedico más de la mitad de las cosas que escribo, pinto, digo, escucho, leo, bailo, vivo. Y lo hago porque estas en todo, en cada momento de mi vida. Y te conozco de una manera tan rara, tan intuitiva, que se de ti así de como pasa el viento por mi cara, porque siempre estas allí aunque no te vea.

Se cuando me piensas y cuando me lees y cuando sonríes. Se que tú también lo sabes, porque así somos nosotros y eso es lo único que quiero que seamos siempre. Nosotros. Por favor nunca me quites eso, nunca me quites esa palabra que nos une, que nos crea, que nos hace un no sé qué, un monstruo, un ser loco y raro que solo tu y yo podemos conocer.

Jueputa, me haces muy feliz y me muero de la rabia con que eso sea así. Me muero de la rabia porque ser nosotros es más difícil. Pero tú dirías, “¿quién quiere algo fácil, quién algo quiere normal?”, ¿quién quiere algo vacío y sin sentido, algo superficial?. Ojalá pudieras leer mi mente, ojalá pudiéramos estar juntos ya, en este momento, ojalá pudiéramos ser más de lo que somos….pero como te dije alguna vez, lo que somos es más que suficiente, porque esta es nuestra realidad, nuestra verdad y nuestra felicidad. Juntos le quitamos lo de idiota al amor y nos volvimos más idiotas, nos olvidamos de lo que estábamos destinados a ser, nos volvimos amor.

Escrito por Laura Jaramillo Duque

Bogotana, lectora, actriz, escritora y artista. Profesional Estudios Literarios de la Pontificia Universidad Javeriana y actualmente se encuentra haciendo una Maestría en Literatura Infantil en Goldsmiths, University of London en el Reino Unido. Correo: ljaramillod13@gmail.com