Paseo por las calles asimilando que ya estoy perdiendo el momento que vivo a cada paso,
Que en este lugar si hay niños que pintan el cielo de rojo aunque no lleven zapatos,
Que los charcos reflejan el mundo más grande y las personas los ojos más inmensos y las vidas aquí, son más vida
Joder tengo un poema que cambiar con este viaje, aquí no hay niños llorando por no teñir el cielo a trozos –


Que se alzan a lomos unos de otros haciéndose mayores en cada uno de los mercados.
Como no, hoy hemos comprado mangos a menos de cuarenta y cinco dalasis, como no, con más de noventa sabores y sin vergüenza por el último pedazo de la vergüenza, aquí no existe esa palabra, ni una mujer sin trenzas


Me llevo conmigo(o consigo) aquella creencia antropológica que declara que debes sumergirte por completo en una cultura para comprenderte a ti mismo


No he vuelto, aunque ya esté aquí


Las estrellas son distintas desde esta casa ahora.

Escrito por karina salazar angeles

Barcelona, España, 1998.