a Eloísa

I
Es extraño amar dos veces a primera vista
y así ocurrió bajo el árbol de lilas.

Llevabas puesto el abrigo verde
de aquella tarde remota, en otra ciudad,
cuando la niebla tejió entre montañas nuestro encuentro.

La ropa, no importa su belleza, estorba como los relojes.
No niego en ti el encanto del símbolo
pero hablo más allá de la memoria fotográfica.

Te vi atravesar el espejo
en ti mudaban sus gestos tantas máscaras y tú tan sólida
como un faro, perdiéndome, aolándome,

bajo el sol de Ciudad Juárez
hacia una ceguera blanca. Comprendí en ese síncope
la distancia que guardan las aves con el fuego.

 

dunas

II
Recorrimos las calles, flores marchitas de tu infancia,
tomadas de la mano.
Tu tacto era suave, poseía el don de las arenas
y tan cerca y en calma conocerte
fue olvidar, como las dunas hacen oscilando,
la profundidad de la fosa, el horizonte
donde tantas miradas clavaron sus cruces.
En el invierno de tu ciudad cabía todo
y el amor resistía como una flor azul
contra el viento, única y exquisita,
invisible a la mirada
de aquél enterrador sin alma
que ronda y ronda y ronda
enamorado de la muerte a muertas.

Escrito por Brianda Pineda Melgarejo

Xalapa, 1991. Estudió Letras Hispánicas en la Universidad Veracruzana.