Últimos días del 2017

Pensaba que doce mil kilómetros

un océano

tres meses

servirían.

No pensé

para qué.

No pensé

en esto.

**

 

7 de octubre. Vuelo Buenos Aires – Londres. Interior. Noche.

Pensé en volver a Rusia

como quien peregrina

por tu causa

y en el modo espantoso

de enredar el deseo

en cualquier cosa

letra

tu mirada.

 

10 de octubre. Roma. Exterior. Día.

Si alcanzó decir

luz

para que hubiera

dios

no puedo concebir

qué nacerá

al nombrarte

justo ahora.

 

23 de octubre. Berna. Exterior. Noche.

Quiero leer

tu nombre

sin idea

desconocer

la alquimia

de tu forma

quiero olvidar

tus ojos

y lo mucho

y lo cuanto

quiero

ser

tan sin vos

como morir

se pueda

cada día.

 

27 de octubre. Madrid.  Interior. Día.

Todo el tiempo anticipo cuanto temo

como si así entrenara

pese a que ya conozco lo inútil

de mi método.

Con vos exactamente

palmo a palmo

desmido y desconsuelo

para desaprenderme

la fórmula en proceso

del relato.

 

30 de octubre. Madrid.  Exterior. Noche.

El silencio.

Esa necesidad

que sin embargo

esa piedra brillante

en la almohada

ese beso en el miedo

de la frente

después de tanto

y tanto.

 

2 de noviembre, Zaragoza. Interior. Día.

Si el poema es la piedra

que en tus labios

se rompe

sigo pidiendo

ser

el pez bajo tu alas

la fuga de esa luz

que ahora te toca

y muere.

 

11 de noviembre. Sevilla. Interior. Día.

Dice Lorca que quien ama no quiere.

Hay que amar, por supuesto.

Lo afirma un español asesinado

cuyo cuerpo poético

palpita entre mis manos.

Hay que amar.

Lo afirma un andaluz

hijo del tiempo.

Hay que amar dice Lorca

quien con fuego y a fuego

para todos y nunca.

A veces hasta yo quiero

creerle.

 

14 de noviembre. Granada. Exterior. Día.

El pan de cada día.

Escupo en la masa

las letras que nos nombran

somos toda la sal

todo el azúcar

que el mundo necesita.

Remuevo a fuego lento

la canela

la lluvia de cien noches

y el recuerdo imperfecto

de todo cuanto nunca

y bato los silencios

hasta el punto

de nieve

de otro sueño

donde el sabor se dice

solo.

En la cuchara queda

pena

de otras veces.

Resto de menta amarga.

Secreto de la casa

porque no hay dos sin tres

buenas razones.

 

18 de noviembre. Madrid. Interior. Noche.

Estos sueños idiotas

donde no hablamos

el mundo intacto gira

me desangro

y usted sigue el discurso

de la luz

porque es su turno

toca

y el mundo intacto gira

me desangro

como un disco de pasta

abre sus venas

hacia cualquier pasado

y en sólo una canción

el mundo intacto gira

me desangro

en otro sueño idiota

como éste.

 

10 de diciembre. Madrid.  Interior. Día.

 Necesito un verbo nuevo

donde esto que sucede

cuando tu voz incendia

pueda ser conjugado

de forma irregular

por los niños del parque

los cardiólogos hábiles

novicias temblorosas

y fareros noruegos jubilados.

Un verbo que traduzca

los múltiples sentidos

cuando tu luz de paso

por mi tiempo

le cose el rostro al cielo

haciéndome dudar

de todos los principios

que rigen mi república de viento.

 

 

Primeros días del 2018

Dios sabe

y quizá vos

que hubiera preferido

la utilidad del barro

la piedra contra un vidrio

la lluvia en el tejado

y el cuerpo de una planta

pero dios sabe

y quizá vos entiendas

que apenas somos esto

el zumbido de fondo

la molestia

el dolor sin un nombre

y palabras

palabras

palabras

donde enterrar

los días

de vergüenza

como si así el amor

fuera a apiadarse.

 

Escrito por Macarena Trigo

Poeta, actriz, directora de teatro. Licenciada en Teoría de la Literatura y Literatura Comparada, Comunicación Audiovisual e Historia del Arte. Como autora y directora estrenó en Buenos Aires Planes de fuga todavía peores, Acá el tiempo es otra cosa, Esas cosas que se dicen y son tan extrañas, Por eso las curitas, entre otras. Títulos publicados: Polaroids de aeropuerto bajo lluvia y otras breves escenas sin Bruce Willis, Los poemas perdidos de Eleonora que Mariana encontró no sabe dónde, Cuatro angelitos, Mutis sin aforo, Cuaderno porteño.