la primera religión a la que fui introducido fue al cristianismo católico romano. mi abuela materna aún continúa siendo devota. aún me recuerdo asistiendo a misa y sintiendo miradas de las estatuas de la catedral. mi abuela solía comulgar y en lugar de llevarse la hostia completa a la boca, llevaba la mitad a donde yo me encontraba sentado y me la daba a mí. obviamente yo, siendo un niño de cinco años sin haber cumplido los sacramentos necesarios para comer el cuerpo y el alma de cristo. al entrar a la escuela, se me introdujo a otro tipo de cristianismo… también conocido como cristianismo protestante. toda mi infancia desde el kínder hasta graduarme del bachillerato pertenecí a escuelas y colegios de este tipo. recuerdo que tenía miedo de cerrar los ojos en ciertos cultos por miedo a lo que ocurría alrededor, de cualquier manera, nos obligaban a hacerlo porque de alguna manera es sinónimo de reverencia. por otro lado, en las misas católicas, odiaba la monotonía con la que la reunión era llevada, después de un tiempo empecé a entender que existen ciertas intervenciones y a partir de allí, calculaba el tiempo restante para regresar a casa. pertenecer a ambas iglesias me hacía sentir como un traidor, sobre todo cuando de ambos lados escuchaba que el lado opuesto era el incorrecto, o en esos momentos en los que mis amigos me preguntaban si era protestante o católico. me recuerdo durante mi curso de primera comunión intentando entender el concepto del purgatorio, y cómo las personas desde la tierra debían interceder para asegurar tu entrada en el cielo. imaginaba un espacio infinitamente negro con una banca de madera en el centro, en donde podías sentarte a esperar y meditar. ¿y si toda mi familia ya estaba muerta? ¿quién intercedería? también recuerdo en la escuela cuando escuchaba acerca del rapto, y que, en cualquier momento, sonarían unas trompetas y las personas puras desaparecerían… recuerdo la teoría de que, si una persona asesinaba a miles, y en su lecho de muerte, se arrepentía de todo el mal cometido, obtenía un lugar en el cielo. esa imagen por alguna razón se me hizo injusta. el ser humano siempre intenta explicar o encontrarle sentido a aquello que no entiende. quizá por esa razón algunos dicen que todas las guerras tienen que ver de alguna manera con la religión… al no conocer la realidad, se crea una gran confusión y las personas se vuelven histéricas al no encontrar las respuestas. mi padre me llevó una vez al templo bahai, y me explicó que era un lugar en el que era posible unificar a todas las religiones. al principio, sonó como algo simple y hermoso, pensar en la armonía que un lugar como este podría crear en el mundo si existiera de alguna manera universal… pero todo individuo toma su religión como parte de su orgullo, lo cual lo convierte en un ser ignorante y egocentrista, criticando la creencia del otro preocupándose más de lo que pasará al final de los tiempos y no en el caos que existe actualmente… aunque para algunos seres, esta no sea la imagen correcta, toda esta confusión me permitió de cierta forma mantenerme cerca de esa imagen a la que llaman creador o dios. el hecho de pensar que soy su imagen y semejante me hace pensar que puedo llamarlo de otro modo… frank, tal vez. de cualquier manera, se supone que debo mantenerlo como un ser que habita cerca de mí, y que tiende protegerme… hace unas semanas pasé por momentos difíciles en los que probablemente consideré acabar con mi vida… terminar la vida que existe en ti con tus propias manos no detiene el dolor, solo se lo transfiere a otras personas… nunca pensé en él o en qué ocurriría cuando ya todo estuviese hecho… tal vez fue el momento más solitario de mi existencia… y aunque lo hubiese hecho, creo que él lo hubiese entendido. escribí mi primer poema ateo hace unos años y escribí una canción que me hace sentir más cómodo hablando sobre él hace tres horas. no me arrepiento de haber hecho ninguna de las dos cosas, porque, al fin y al cabo, eso es lo que siento o sentí. él debe saberlo… si es que siquiera existe. puede ser que las religiones existen para darnos la sensación de que estamos cómodos en esta existencia o lo estaremos en la próxima, cuando la vida no sea vida. es inevitable no hablar de la muerte cuando se habla de cualquier religión. creía considerarme una mezcla híbrida entre budista, cristiano protestante y católico, pero actualmente me siento totalmente desligado de cualquier término y en el fondo deseo que cualquier teoría religiosa que hablé acerca de lo que hay luego de la muerte sea falsa. ni un cielo, ni un infierno, ni la reencarnación… quizá suceda algo que simplemente, se nos hace imposible de describir.

Escrito por Joab Huc.

Joab Huc nació en el año 1997 en la provincia de Colón, Panamá. A sus 17 años fue reclutado por Luis Wong Vega para formar parte del Grupo de Poesía Contemporánea Colonense. Con quien entonces publicó su primer poemario “nirvana, NEGADO.” dentro de la publicación colectiva Novísimos: Nuevas Voces Poéticas Colonenses. Ha participado en múltiples festivales y recitales a lo largo de Panamá. Festival Internacional de Poesía Penonomé en Abril 2016, Festival Internacional de Poesía Ars Amandi 2016, Festival San Francisco de la Montaña 2017, solo para mencionar algunos. Además de poeta, es cantautor, cuentista, ensayista y recientemente ha incursionado en el campo de lo audiovisual.