Los hornos, los peces, las casas y los niños

Yo, mujer, no puedo ver el objetivo de mi amor.

Lo estoy sintiendo, como una piedra tibia hablando entre mis manos.

Mi amor habla palabras que sólo los pinos entienden,

los hornos, los peces, las casas y los niños.

No lo entiendo. Sólo está.

He aprendido las maneras femeninas de mi hablar,

las formas de mi movimiento.

Pero mi amor no se entiende, no lo entiendo.

Lo entienden las plantas, tu cuello, las perlas y las luces.

No hay luz en mi sombra, no soy dueña de mi nombre.

Soy sólo un cántaro de agua materna.

El mar y yo compartimos la misma agua dulce.

Hablo la lengua que no conozco.

He de olvidar el aroma de mi amor,

sus vértices y sus cauces.

Escrito por María Choza

Sinaloa, 1994. Poeta amante de la literatura infantil, la vainilla y el mar.