“Ser el niño poeta
es tomar el mundo de la mano
y reemplazar su centro natural” 

E.Z.

Podría comenzar comentando que todos los poetas son niños. O que todos los niños ven el mundo a través de la poesía. O que los poetas se resisten, en el refugio del poema, a dejar de ser niños. O que, en todo caso, los poetas tienen en cierta medida una mirada infantil de la realidad —que no es lo mismo que infantilizada— pues se relacionan con el universo con asombro y misterio…

Pero empiezo diciendo que cuando uno conoce un poeta —a través de su obra— es como si conociera un amigo. Sobre todo si éste ya está muerto. Los poetas vivos suelen ser soberbios y estar acostumbrados a la adulación. María de las Estrellas es, tal vez, mi amiga más amiga y también la más silenciosa. En todas mis vidas, o sea en ésta misma repetida, no conoceré otra con inquietudes tan parecidas a las mías; con un desprecio tan amoroso al “sistema”, que aprendimos a quemar con el briquette gastado de la poesía.

El tiempo retrocede y los cigarrillos comienzan a encenderse de nuevo, los amigos muertos abren los ojos; sonríen: la niñez ingenua, con sus canciones, vuelve a alumbrar el planeta belicoso. El cuerpo es ya un traje suficiente para ocultar la desnudez. El amor es moneda falsa en los bolsillos de los títeres. Conocemos el mundo en la tienda de la esquina haciendo mandados (pedimos fiado hasta el pasaporte). Los astros cantan en el cielo sin ser estrellas de rock. Se muere uno un poquito con cada muerto que ignoramos. Le ponemos máscara a la realidad y los otros la llaman poesía. Volvemos al futuro sobre ríos de sombras (y de sobras). Se cansa uno del poema y se lo deja al mundo, acostumbrado a comer hasta mierda, ¡peor para él!

Como ven, María de las Estrellas sigue en silencio. Y yo no me callo. Le grito a su cielo de hongos, lápices y cajitas musicales. Balbuceo para que, entre palabra y palabra, la encuentren a ella.

***

Cumpleaños del tiempo

He comprendido
en la mitad de estos dos pasos
que un año acaba de pasar

Cada minuto
cada segundo
pasa un año
porque todos los años
no empezaron al mismo tiempo

Empecé este poema
cuando tenía 7 años
y ahora tengo 700

 

A escondidas

A escondidas de los hippies
esos policías se están fumando su marihuana
Yo los conozco
La marihuana que le quitan a los hippies
los policías se la fuman en las cárceles
Después salen todos trabados
a gritarle a los hippies: marihuaneeeros!

 

Encerrémonos en el aire

Voy a volverme enfermera
para curar nuestro amor si se enferma
voy a volverme costurera
para coser nuestro amor si se rompe
voy a volverme lavandera
para lavar nuestro amor si se ensucia
voy a volverme astronauta
para llevar nuestro amor a los planetas
voy a volverme sacerdotisa
para hacer el amor de Dios a todo el mundo
voy a volverme amor
para olvidarte.

 

***

Cuando esté grande voy a ser una grande médica
en el hospital más grande de Nueva York
y cuando los enfermos estén muriendo
voy a morir con ellos

 

Testamento perdido

A Berlin yo le dejo la gota de oro
A Rusia le dejo la mesa de 30 mil pesos
A Colombia le dejo a Simbad el Marino
Al jefe de la oficina le dejo todas mis riquezas
Y a todo el mundo le dejo todas mis cosas
Y mi cuerpo se lo dejaré a Dios
Y mi alma se la dejo a mi familia
Ahora ya pueden decir amén

 

Alejandra Pizarnik

Espejos
polveras musicales
tapetes
pianos
cortinas
camas donde dormir
la palabra de cada día

★★

La palabra de cada día
es la manzana del amor
y los tragones del paraíso
se le comieron el corazón

★★★

Cuando Alejandra Pizarnik de acostaba
se sentía tan sola tan sola
que un día se suicidó

Los reloj tic tac tic tac

 

María de las Estrellas nace en 1967. A los cuatro años se revela como niña poetisa, publicando su primer libro de poemas a los siete: El Mago en la Mesa. A los 8 años gana con su obra La Casa del Ladrón Desnudo (inspirada en la vida del poeta Darío Lemos) el Premio Internacional de Literatura en el Congreso Mundial de Brujería (teniendo ventaja, pues participaba con adultos). Escribió, además, cuentos para niños y un puñado de novelas y poemas, hasta ahora, inéditos. A los trece años se convirtió en flor.

Escrito por Michael Benítez Ortiz

Michael Benítez Ortiz. Bogotá (Colombia). Ha publicado el libro 'Bogotrash' (Cuentos, Argentina, 2014), las paquettes 'El nadaísmo me lo mama en reversa' (Ensayo, Colombia, 2017) y la trilogía 'Papeles para leer…' (Poesía, Colombia, 2014, 2016 y 2018). Compiló y editó el libro 'Cumpleaños del Tiempo' de la poeta María de las Estrellas. Ha ganado algunos premios literarios, entre ellos: Primer premio, en la modalidad de narrativa, en el Concurso Literario Nacional e Internacional de Relato y Poesía “Palabras sin fronteras”. Argentina, 2013; Primer premio, Concurso de Poesía Festival de las Artes, Bogotá. Colombia, 2011; Tercer premio, I Concurso Internacional de Poesía Grupo Literario Poeta Osvaldo Ulloa. Chile, 2012. Aparece en diversas antologías de poesía y narrativa en América Latina y España, algunas de ellas son: Poetas latinoamericanos (Argentina, 2015); Sístole/diástole (México, 2014); Anónimos 2.2. (España, 2014); Frontera (Chile, 2015). Textos suyos aparecen en —entre otras— las revistas: Puesto de combate, Marabunta, La Caída y en los blogs literarios: Cráneo de Pangea, Digo Palabra y Poetas del siglo XXI. Poemas suyos han sido traducidos al italiano. Es cofundador y codirector de la editorial independiente Ediciones con Tinta Ebria.

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