Ovni
  
Cae en medio de la noche
el ruido   el medio  el astronauta
la discoteca bonsái   silencio suspendido
una ráfaga de azul   una película rosada
en blanco y negro
o una vértebra quebrándose en el roce
refractándose   diciéndose a destellos
a fotones
no-palabras
un lenguaje dando vueltas   giros
en el aire   como un aire
nieve ultravioleta   cáncer en los ojos
infrarrojo el pulso  cámara de gas entre la gente
los adultos   niños  las señoras
sobre la cabeza bicho extragaláctico
una pluma de aquí   un asterisco de allá
un enigma apareciendo en todos loslugares
pasa una pregunta inversa encima nuestro
luna descollante   vértigo  presencia
luz de marihuana   ovario  cápside
un designio nahuátl   prótesis de cielo
aparato volador   placenta  planta
magia  cero   madeja   máscara   reflejo
sonda  anfibio   escorpión  neón tanquete
una orquídea tarántula medusa
un pequeño cohetín volviéndose a su barrio.


                                          Bajo un cielo de estrellas
  
Los cometas se olvidaron de los parques.
Las fugaces no son las estrellas
sino nuestros pasos por encima de la hierba húmeda
y regada de cenizas de cigarros viejos.
Ya regresará tu padre –el astronauta-
Volverá con globos en las manos   un planeta cada globo
cada mano una esperanza.
Volverá con chicles   nos dará unos dos o tres a cada uno
y entrarán en nuestra boca como meteoritos blandos.
Como un sueño con galaxias libres   nebulosas  tan lejanas
que allá nadie llegaría a hacernos sentir solos
nadie    nadie llegaría con los dedos aferrados a la carne
como para señalarnos o lanzarnos burlas y adjetivos.
¡Vamos!
Volverá el viejo astronauta con su traje de misión extraterrestre
y entrará con una flor en medio de su casco como huevo
de criatura extraña.
Una florecilla azul del cementerio de los dioses allá afuera.

Una rosa de metal traída del espacio.

                                                                                                                                      

                                          Volverán
  
Diles que me perdí en el parque mamá. Que no regreso.
Que de tanto tironear perdiste el brazo y el horror
salía a borbotones de tu hombro.
 
                                               Me morí.
 
Si preguntan -que lo dudo- diles que era un laberinto
de animales de concreto: Una jirafa
                                       Un cocodrilo
                                       Un elefante
 
Eran sombras. Más oscuras que la vida en un rincón.
Eran como almas de animales de concreto.
Como infancias rotas   de concreto   rotas.
Como rotas cláusulas de pactos innombrables.
Como nombres clausurados en el pastizal del parque.
 
Me llevaron. Di que me llevaron. Que no fue tu culpa.
Hazlo parecer una mentira. Así te creerán
y nos veremos en las noches, madre.
Tú conmigo. Yo contigo. Tu. Mi. Yo.Tú.
 
A través del enrejado trae lápices   papeles   formas
y colores.
Para que yo salga fuera aunque no salga.
 
Me quedé jugando diles con los animales
con los árboles.
Que raíces me salieron en las piernas.
Que luchaste. Que intentaste. No pudiste.
Me quedé jugando diles   con mi cuerpo
con tu llanto.
Dando vueltas en la rueda. Con los niños.
 
Cuando mis hermanos crezcan les explicas,
se los cuentas.
Diles que a las 7.30 -al otro día- se abre el parque.
Cuando vayan por sus hijos me hallarán jugando.
Cuando vayan por sus hijos. Volverán.

Escrito por Marcelo Nicolás Carrasco

Lector y escribiente. Nacido en Santiago de Chile en 1999. Autor de "Catalepsia" (Piélago, 2015). Antologado en "Pánico y Locura en Santiago" (Santiago Ander, 2017) y diversas publicaciones web. Organizador -junto a Carmen Berenguer- del Ciclo Poetas 2020 en la Sociedad de Escritores de Chile.