La Suiza Centroamérica, la democracia más vieja, la verde, la pacífica, la blanca. La de Oscar Arias, Frankling Chang y Keylor Navas. Esa, esa solo es la Costa Rica oficial.

Pero desde la periferia de la periferia, la local y la migrante, cuando sos y no de acá, no se tiene lugar ni nombre. Ese lugar perverso que gestionan las élites costarricenses en Centroamérica nos excluye y oculta a todas aquellas cuerpas que somos disidentes:

A las trans con sus pitos, a los trans con sus tetas y panochas, a las cuerpas no binarias, a las negras, a las indígenas, a las lesbianas camionas y a las bisexualas bien putonas.

Pero yo no pretendo hablar por todes, no puedo ni quiero. Diría Lemebel, “habló por mi diferencia”, a la que le rebuscan las tetas y ven con lástima políticamente correcta, para incluirme, para ser la cuota abyecta, lo “trendy”, lo exhibible.

En la izquierda tica no caben mis malas formas, mis luchas, mi puta identidad. Ahí solo hay campo para los camaradas, para los machos que dicen liberarnos de nuestra opresión sistémica. A ellos y a las derechas que defienden la heteronorma aplayada, no les demando que me incluyan, ni que me den la palabra.

La palabra es mía y de quiénes reclamamos existir.

Escrito por Ale Ara

Nómada, Performancera, Spoken Word, Artivista Feminasty, en proceso de ser Politóloga y Socióloga centroamericana.