Campus

Antes del mediodía, cuando el sol todavía está frío, vamos a dar un paseo por el campus. Nos gusta ver los mismos árboles sin hojas, las mismas canchas de tenis descuidadas, el auto azul abandonado y las bicicletas en alquiler. Contamos los pasos desde la residencia hasta el pino más grande.

En el camino hay una casa de muñecas tamaño real, es rosada y cubierta de enredaderas. Desde la ventana vemos que hay estatuas y pinturas clásicas, un piano sin teclas, pelos de gatos, tanta basura a punto de explotar. Nos miramos y pensamos que si viviéramos aquí, haríamos fiestas de té todos los jueves después de las tres.

Seguimos paseando por el Campus, avanzamos unas cuadras más y vemos la casa que más nos gusta, en la puerta dice Lindavista sobre un letrero de madera. Ya habíamos visto esta casa antes y descubrimos que por las noches hacían fiestas, jugaban billar mientras escuchaban éxitos de los ochenta y comían aceitunas, nosotros mirábamos y deseábamos estar con ellos.

Ayer se incendió el cuarto donde hacían las fiestas. Ahora nosotros nos quedamos viendo, imaginándonos ahí, dentro del cuarto, jugando billar en medio del incendio.

 

Fotografía: Aino Siiroinen

Escrito por

El 2017 publicó su primer poemario Fiesta equivocada con la editorial independiente Torre de Papel. Ha colaborado en las revistas digitales: Liberoamérica, Colibrí, Cronistas Lationamericanos, Muy Wuaso y Poesía Sub25. El 2018 participó del Festival Internacional de Poesía de Rosario, Argentina en el marco de la residencia para poetas emergentes. El 2019 ganó el concurso Pablo Neruda para poetas jóvenes bolivianos con el poemario Universo 127. Algunos de sus poemas están en antologías nacionales e internacionales. Desde el 2018 es integrante del colectivo artístico feminista Lengua de Urucú. Coordina el proyecto de difusión cultural feminista Cyberelfa.

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