2) La Tradición

Henos aquí, con un pueblo asolado por el aniquilamiento de sus dioses, la desesperación del pan y la muerte de la Inquisición. Serán estos tres factores los que desencadenarán un nuevo movimiento, que retomando las bases de la antigua Gnosis y las antiguas sectas, tratará de sobrevivir al cristianismo, sin despreciarlo, sino intentando adaptarlo o, a la mucho, confrontarlo. Así tendremos que los antiguos rituales paganos y la antigua magia suponían un pacto con los dioses, que otorgaban su fuerza; pues bien, si nuestros dioses han sido encarcelados por el cristianismo y asesinados por su Dios, tratemos de pactar con él. Así, algunos llegaron a ver en los milagros de Cristo (y de los santos) obras de la magia. Pero al ser condenados por la Iglesia como herejes y, entendiendo que era demasiado osado tratar de comerciar con el Monarca Único, muchos de ellos optaron por dirigirse a Lucifer (de donde surgirá el mote de “magia negra”)1 (Arthur Schopenhauer, 2003, 170-171). De aquí lo que muchos, en sentido popular, llamamos magia u ocultismo que es, más que nada, el surgimiento de los ritos paganos, ocasionados por la batalla incesante del Dios y los dioses.

A la par de éste, surgirá también un movimiento que pretenderá conservar (y/o recuperar) la sabiduría pasada; pues si bien es cierto que el empeño por hacer triunfar al pensamiento religioso sobre el mágico traerá una serie de ideas realmente novedosas, también lo es que éstas están acompañadas de una campaña de denigración de los tres mil años anteriores al cristianismo (Alexandrian, 2003, 25). Decía pues que, en estas circunstancias, surgió un movimiento de resistencia, cuyo objetivo será el de mantener vivo el espíritu de los cultos ctónicos entremezclados con el pitagorismo, el orfismo, los misterios de Eleusis, las religiones pelágica, egipcia, fenicia, etc. Esto, junto con el empeño de algunos “filósofos rebeldes” por recuperar las antes mencionadas ideas paganas dentro del marco cristiano es, a juicio de Alexandrian, lo que se ha de entender por Filosofía Oculta (occidental) (Ídem).

A esto es lo que se da por llamar Tradición, que debe ser entendida desde su supuesto de salvar y reintegrar las antiguas religiones (Egipto, Persia, India, Grecia, Etruria, etc.) del y con el Cristianismo, tratándolas a todas por igual, en cuanto que su fondo es el mismo. Los iniciados en esta Tradición poseerán un conocimiento diferente, extraño, oculto, que:

Reflejará las ideas de la nueva fe en sincretismo con las de los cultos antiguos, porque se precia de abarcar todas las aspiraciones de la humanidad. Se apoyará tanto en la Biblia como en los Vedas de la India, en el Zend-Avesta de Persia, e incluso en los Versos dorados de Pitágoras […] a fin de no dejar que el espíritu humano se confine en un solo dogma, sino abrirlo a un conocimiento ilimitado de la trascendencia (Ibíd., 24-26).

De todo ello surgirá la convicción de que habría un Cristianismo penetrado por los antiguos misterios, que diose a llamar: “cristianismo esotérico” (que también se hermanará con la antigua Kabbala judía) (Ibíd., 26-27).

Y así van los siglos hasta que un buen día nace el iniciador oficial y acuñador de la palabra “filosofía oculta”: Heinrich Cornelius Agrippa von Netteischeim.

  1. Cornelio Agrippa

Este hombre nació en 1486 en Colonia. Fue médico, jurista, teólogo, astrónomo y filósofo. Propugnó que la religión católica era la mejor de todas, pero que habría que asumir una postura crítica respecto a ella. Esto le valió el repudio de muchos hombres (principalmente de los franciscanos). Sus obras principales son: De Incertitude et vanitate scientiarum et artium (1527), obra que se adelanta al discurso que posteriormente dará Rousseau al respecto (J. J. Rousseau, 1980); y De Occulta Philosophia (1532); obra que, evidentemente, dará materia a lo que este ensayo intenta exponer. Finalmente morirá en el año de 1535, habiéndose ganado el mote de “príncipe de los magos” (Ibíd., 28-33).

Es en De Occulta Philosophia donde se establecen muchas de las bases formales del conocimiento del que venimos hablando. Así Agrippa dirá:

Debido a que hay tres clases de mundos, a saber: el Elemental, el Celeste y el Intelectual, y cada inferior es gobernado por su superior […] de modo que es Arquetipo mismo y el Creador soberano nos comunica las virtudes de su omnipotencia a través de los Ángeles, los Cielos, las Estrellas, los Elementos, los Animales […] habiendo hecho y creado todas las cosas para nuestro uso, he aquí por qué no es sin razón que los Magos creen que podemos penetrar naturalmente por los mismos grados y por cada uno de estos mundos, hasta el mismo mundo arquetípico, fabricador de todas las cosas, que es la causa primera de la que dependen y proceden […] y eso es lo que hace que se encarguen de descubrir las virtudes del mundo elemental por medio de la Medicina y la Filosofía natural […] siguiendo las reglas y la disciplina de los Astrólogos y Matemáticos. En fin, fortalecen y confirman todas estas cosas a través de algunas ceremonias santas de las Religiones y a través de las potencias de las diversas inteligencias (Corenlio Agrippa, 2005, 7).

He aquí resumido lo que se ha dado por considerar “Filosofía Oculta”. Pero indaguemos más en estas palabras.

Todo comienza con la afirmación de que hay tres mundos: el Elemental, el Celeste y el Intelectual (que se gobiernan entre sí, de mayor a menor rango). Pues bien, en el siguiente capítulo Cornelio Agrippa mostrará que cada uno de estos mundos está situado por una ciencia, a saber: la Física para el mundo Elemental, la Matemática para el Celeste y la Teología para el Intelectual. La reunión y praxis de estas ciencias en su más elevada forma dará origen a la verdadera Filosofía, que es elevada, misteriosa y perfecta: Filosofía Oculta o Magia que ha sido cultivada por los grandes espíritus: Zamolxis y Zoroastro (a quienes Agrippa considera los inventores), Porfirio, Plotino, Germa el babilonio, Pitágoras, Empédocles, Demócrito, Platón, entre otros; y para cuya adquisición se requiere tener conocimientos de Física, Matemática y Teología. ¿Acaso no se ve también una referencia al Arquetipo, que bien podría entenderse como el Mundo de la Ideas de Platón o la Causa Eficiente de Aristóteles? ¿Y no es de igual forma obvia la referencia a lo que llamamos Medicina2? Pues bien, todo esto es el legado de la Tradición (por ello el esfuerzo de Agrippa por dar los nombres de los Grandes Iniciados) (Ibíd., 7-9).

Es bueno, a su vez, hacer notar que el propio Agrippa recomienda varias veces en su obra (ya sea para evitar conflictos con la Iglesia, ya sea para mostrar humildad e invitar a la reflexión) no tomar por la verdad absoluta lo que dice, sino sólo como conjeturas que se acercan a ésta. Y éste será el mismo temple de la mayoría de los filósofos de lo oculto, por lo que no sería prudente, de nuestra parte, encontrar en ellos a chiflados entregados a puras ilusiones y fantasías fantasmagóricas, sino que veremos “pensadores originales y osados, humanistas rebeldes con ideas brillantes” (Alexandrian, 2003, 32).

  1. Ocultismo y esoterismo

Sin embargo, con el pasar de los años la Filosofía Oculta ha adquirido otros nombres, principalmente por las condiciones históricas, sociales y culturales, con las que procura justificarse. Así tenemos títulos como: Ciencias Ocultas, Ocultismo, Pensamiento Mágico, etc. Pero al final la consigna parece ser la misma: apelar a la Tradición3. Así lo dice Papus en su Tratado Elemental de Ciencia Oculta: “la ciencia enseñada por los detentadores de dichos misterios, es conocida por distintos nombres tales como Ciencia Oculta, Hermetismo, Magia, Ocultismo, Esoterismo, etcétera, etc.” (Papus, 2002, 5). Y en la misma tónica Papus defenderá aquello del Código del Saber de los Magos, del que dirá que es un sistema filosófico llamado Ocultismo y que está dividido en dos partes primordiales: “1. Una que es permanente, y constituye la base de la tradición. Se puede hallar en todas las obras de los hermetistas, cualquiera que fuere su época y origen. 2. Otra de carácter personal y propio del autor, formada por sus comentarios y especiales aplicaciones” (Ibíd., 6). Con lo que es evidente su llamado a la Tradición. ¿Cuál es entonces la diferencia? Parece, pues, que Papus lo que trata es de justificar y acreditar la validez de las teorías de esta “Ciencia” con respecto a la ciencia moderna. Así, todo el primer capítulo lo dedica a mostrar que ya en los antiguos Misterios (o lo que él llama “Ciencia Oculta” y nosotros “Filosofía Oculta”) pueden verse trazos de experimentos y fenómenos que la ciencia de los modernos apenas está descubriendo4. Y aunque tratará de dejar clara la diferencia de los métodos empleados (algo que se verá con posterioridad) para llegar a los mismos resultados, es evidente su esfuerzo por mostrar que el Ocultismo es igual de válido y aún superior a una ciencia (en el entendido del Positivismo), o sea, es una Ciencia. Cabe mencionar que el término ocultismo fue acuñado originalmente por Éliphas Lévi5. Alexandrian lo sintetiza de la siguiente manera:

[El término filosofía oculta] es más apropiado que el de ocultismo inventado por Éliphas Lévi para crear un movimiento análogo al romanticismo y al socialismo, y que en realidad no corresponde sino a una corriente del Siglo XIX. Tampoco creo que se pueda hablar en serio de ciencias ocultas, puesto que las ciencias propiamente dichas, para alcanzar un desarrollo positivo, han tenido que deshacerse de las ilusiones del “pensamiento mágico” e incluso han necesitado combatirlas (Alexandrian, 2003, 10).

Los nombres varían de acuerdo al entorno, al final, algo parece permanecer.

1 Posteriormente “Gabriel Naudé, sabio cristiano, quiso establecer una distinción entre “magia permitida” (magia sagrada y divina, teúrgia y magia natural) y “magia prohibida e ilícita”. (Alexandrian, 2003, 32-33).

2 Con esto cabría pensar que el Médico y el Químico son Magos (hoy les llamamos científicos), así como un Teólogo y un Filósofo (hoy, algunos ya no los ven ni como científicos).

3 En América Latina podemos encontrar algo muy similar bajo el nombre de chamanismo, que apela a su propia Tradición cultural (prehispánica), es decir, posee una lógica y una epistemología propias, sólo que ancladas en el antiguo “pensamiento mágico” Prehispánico.

4 Para los ejemplos dados véase: (Ibíd., 9-18). Ejemplos: la atracción universal, la composición de la Vía Láctea, el telescopio, los cristales de aumento utilizados por los microscopios, la fotografía, el vapor como fuerza motriz, etc.

5 Para el pensamiento de Lévi en cuanto al Ocultismo recomiendo la pequeña biografía que ”Frater Alastor” hace en: Éliphas Lévi, Dogma y ritual de alta magia. Primera parte: el dogma, Biblioteca Upasika, pp. 2-3, Versión digitalizada en www.upasika.com, consultada el 7 de diciembre del 2010; también, del propio autor, se pueden revisar obras como: Éliphas Lévi, Curso de filosofía oculta, Biblioteca Upasika, Versión digitalizada en www.upasika.com, así como la que Lévi consideró su obra cumbre: Éliphas Lévi, El gran arcano del ocultismo revelado, Biblioteca Upasika, Versión digitalizada en www.upasika.com.

Escrito por Slaymen Bonilla

Licenciado en Filosofía (ULSA) y en Ciencias Políticas y Administración Pública (UNAM), Maestro en Filosofía (CIDHEM) y Doctorante en Filosofía (COLMOR). En 2011 entra al Diplomado en Creación Literaria del “Centro de Creación Literaria Xavier Villaurrutia” (INBA), en el que tiene la oportunidad de tomar clases con profesores de la talla de: David Olguín, Pablo Mandoki, Mónica Brozon o Jaime Augusto Shelley. Ha ganado cuatro certámenes de poesía: Grau Miró (España), Calaveras Literarias (México, FCE), CECIL (México, UAM-I) y Alejandría (México). Su Ópera Prima, El Cantar de Quetzalcóatl, Ehécatl, fue publicada, en su primera entrega, en 2014 por el Sello Editorial “Ediciones y Punto”. Ya para agosto publica Poemología (Textosterona), Rimisurdos –al lado de su gran amigo y hermano, el pianista Jorge Hernández Medrano– (Ediciones y Punto) y un ensayo sobre la Filosofía Náhuatl (Filosofar en tiempos de crisis, DelaSalle Ediciones). En 2015 da a luz su primer libro de aforismos filosóficos, Distófrasis, al lado del Colectivo de Los Filósofos Malditos, del cual es cofundador. Tras el éxito obtenido con el Cantar de Quetzalcóatl, prepara la edición completa del primer tomo. Además, es autor de más de treinta publicaciones (poesía, cuento, ensayo, etc.), tanto en revistas digitales como impresas, nacionales e internacionales.