Silencios aparentemente eternos,

aquellos que calman

– Inhala, exhala –

Silencios que nacen entre piel y piel

– Mis brazos, tu pecho –

– Tus manos, mi pelo –

Silencios que rompen en besos,

incitan desorden

y finalizan en suspiros.

 

Escrito por Graciela Maria Gonzalez

Artista, poeta ocasional, coleccionista de vestidos, experta en apilar libros sobre el velador. Mi gata corre cuando canto, lamentablemente eso no me detiene.