Se trata de un multiviaje. El tiempo como vehículo natural para toda creación orgánica. La palabra es materia viva, los cuerpos como sus cajas de resonancia y, el tiempo, una onda relativa que late simultáneamente en movimientos de diacronía y de sincronía de las energías universales.

Estos elementos se manifestarán así en un diálogo ritual entre la poesía “primitiva” y la “moderna” para explorar los cruces, transposiciones y retroalimentaciones de la experimentación creativa y su reflexividad. Partiremos de la escritura poética entendida como ruptura con el lenguaje convencional y, como instrumento terapéutico personal y colectivo.

-Poema arcaico I- “El mensaje del Rey Sakis & la leyenda de los doce sueños que tuvo en una noche”. Cultura: tradición serbo-croata. Versión en español por Gerardo Jorge a partir de la versión en inglés del poeta Charles Simic, recopilada por Rothenberg en Technicians (pág. 364).

1

Vi un pilar de oro de la tierra al cielo.

2

Vi una toalla oscura

colgando del cielo a la tierra.

3

Vi tres calderas hirviendo:

una de grasa, una de manteca y una de agua,

y la grasa se hervía en la manteca

y la manteca en el agua

pero el agua se hervía por sí misma.

4

Vi una yegua vieja con un potro

y un águila negra que arrancaba hierba de raíz

y la depositaba frente a la yegua

mientras el potro relinchaba.

5

Vi una perra yaciendo en un basural

mientras los cachorros ladraban desde su útero.

6

Vi muchos monjes pegoteados de alquitrán

gimiendo porque no podían salir.

7

Vi un caballo hermoso

pastando con dos cabezas,

una adelante y una atrás.

8

Vi perlas, piedras preciosas y coronas

dispersas por todo el reino,

pero el fuego bajaba del cielo

y reducía todo a cenizas.

9

Vi a los ricos dándoles oro

o plata o arroz a los trabajadores,

pero cuando volvían a pedir su recompensa

encontraban que no quedaba nadie.

10

Vi a rocas con rostros malignos

bajar desde el cielo y caminar

por todos los rincones de la tierra.

11

Vi a tres vírgenes en un campo cosechado

sosteniendo coronas de luz solar

y flores de aroma dulce en sus manos.

12

Vi hombres con ojos rasgados,

con los pelos parados y uñas crueles,

y eran los sirvientes del diablo.

En el poema “El mensaje del Rey Sakis…” es posible encontrarnos con el poeta como visionario. La primera marca es la repetición rítmica del verbo “ver” en pretérito, cada verso comienza con una anunciación a la experiencia profética. El poeta canaliza (“Vi un pilar de oro de la tierra al cielo”) una información proveniente de otro orden que debería ser desencriptada. El poeta como la unión entre fuerzas distanciadas, el poeta como la voz y los ojos de lo que se está gestando (“Vi tres calderas hirviendo…”).

El tono de esta poética como fuente de un conocimiento anterior al momento de la escritura equivale a una verdad, que viene a alertarnos sobre un cambio futuro. Primero ofrece datos empíricos de la naturaleza: los animales y sus procedimientos son presentados realizando acciones que no son del orden de lo cotidiano (“Vi una yegua vieja con un potro y un águila negra que arrancaba hierba de raíz y la depositaba frente a la yegua mientras el potro relinchaba”).

Luego, las imágenes de lo fatal empiezan a cumplirse en una catarata fanopeica: encadenadas a varios simbolismos que, de acuerdo a cada cultura, significarán distintas y diversas multiplicidades (monjes, caballos bicéfalos, vírgenes, siervos diabólicos). Como si el simbolismo casi hermético de los primeros versos se materializara en el continuum derrotero de los siguientes, y estemos ante una suerte de espiral semiótica sin fin.

Los objetos elegidos son contundentes por sus especificidades: objetos emparentados por su color (lo dorado, lo oscuro, lo negro, lo ardido); por su poder (el oro, la plata, el arroz, el alquitrán, perlas preciosas, coronas); por sus evanescencias (el agua hirviendo, la manteca, la grasa, las cenizas, las flores).

Si pudiéramos esquematizar la narración del poema podríamos decir: 1. Presentación de un canal (yo poético que tiene la capacidad de mediar entre el cielo y la tierra). 2. Algo ¿nuevo? se gesta (en la caldera). 3. Los animales lo presienten y actúan de forma extraña. 4. Los monjes quedan atrapados. 5. Los ricos quedan solos. 6. Los pobres desaparecen. 7. Los malignos invaden. 8. Aparición de las vírgenes y el dulce aroma previo a la muerte. 9. La letanía diabólica.

Poema arcaico II “Canciones populares tártaras”. Cultura de la región Crimea. Versión por Arturo Carrera a partir de los textos en francés presentados por Caillois-Lambert en el Trésor (pág. 504).

Mi bienamada, el rostro se cubrió de sangre.

El rostro del halcón se cubrió de sangre.

El viento sopló, un bucle de pelo se desprendió,

una mecha afloró, y el rostro se cubrió de sangre.

He construido una casa y era un sueño.

Pero era mi asilo para la vida.

La punta de mi bastón no fue sólida

y nuestra noche no estuvo exenta de peligro.

Muero porque he mirado siempre el camino.

He mirado a derecha e izquierda.

Ni tú ni yo cesaremos jamás

De mirar, mirar el camino.

Los mares se volvieron caballos,

Y los escanciadores vino.

He bebido para calmar el dolor,

Pero creció, siempre más fuerte.

En el segundo poema escogido, perteneciente a la cultura de Crimea (II), podemos establecer un impulso análogo correspondiente en su mayor parte a “procesos altamente desarrollados del pensar con imágenes”, en palabras de Rothenberg. Aquí, si bien el yo poético es muy fuerte debido a la presencia del pronombre personal que refiere al nosotros, podemos reconocer una construcción de la universalidad del devenir humano.

La creación a través del sueño será la piedra fundamental del poema. La pasión, el amparo, la vida y la muerte en comunicación frente a lo constante: el amor y el dolor como fuerzas ¿contrapuestas? que nunca acaban.

El tono del poema marca una voz narrativa que relata algo muy dramático de una forma esencialmente vívida: como en todos los sueños cuando son contados son revividos y ficcionalizados.

Sentimos la experiencia una y otra vez y reflexionamos ante a ella: “Muero porque he mirado siempre el camino” surge como un acto reflejo que se desprende de lo soñado. Como en todo sueño este poema también está cargado de simbolismos: la sangre en los rostros del amor y del halcón, el viento que separa y arranca lo vivo, la casa como refugio, el bastón como ayuda para el camino, los mares transfigurados en caballos, una tempestad, el dolor que fluye.

Cada verso un cuadro, una viñeta producto de una elaboración fanopeica. El ritmo está dado por la continuidad y causalidad de las imágenes. El uso de las mismas parece ser aleatorio, sin embargo, responden a una lógica propia, interna del texto: no hay contradicciones en el mundo construido por el/la autor/a, pero en verdad, en el nivel de las significaciones, sí las hay: se enfrentan aquí la perseverancia que no logra perdurar ante un arrancamiento, desprendimiento de lo vivo. Entonces, ¿por qué yo que he mirado el camino y he resistido y he encontrado el amparo, por qué así y con todo, muero y duelo?

Ambos poemas arcaicos podemos relacionarlos con “La Piedra Del Universo Con Cabellos De Sandwiches” de Jean Arp.

La Piedra Del Universo Con Cabellos De Sandwiches

los cabellos blancos de las piedras. los cabellos negros de las aguas.
los cabellos verdes de los niños. los cabellos azules de los ojos.
las aguas cierran los ojos pues del cielo caen piedras y niños.
a las piedras a las aguas a los niños y a los ojos se les caen los cabellos.
las piedras tienen mantequilla en el bolsillo derecho y pan en el izquierdo
y todos las toman con gran seriedad por sandwiches.
los sandwiches de piedra llevan la raya a la derecha los sandwiches de agua
la raya a la izquierda y los sandwiches de niño llevan la raya al medio.
las piedras son mudas e ignorantes el agua no tiene carácter
y para qué sirve a los niños un clamor de pulga y a las miradas
un trueno de piojos
conscientes de su fuerza los cabellos se sientan a la mesa dispuestos a devorarlo todo.
blanco negro verde y azul son los colores del universo. hoy se usa llevar prados verdes
con calzado negro y cabellos azules

prados verdes. cielos azules. zapatos negros. cabellos blancos.
zapatos negros de labios azules y botones azules.
barbas de cuatro colores en una sola persona como los cabellos
vivos de nuestro tiempo.
espacios azules de picos verdes y calzado verde.
la fuerza del león es blanca.

la fuerza del fuego es blanca.
los ojos fieles de la fuerza son negros.
el negro es símbolo para el blanco.
el blanco es símbolo para el blanco. blanco significa lo mismo que hasta la vista
o cuándo me despertaré como flor con anteojeras
las campanas blancas responden con su carillón verde a las preguntas de los labios
o a las preguntas de los picos
la cobardía de la fuerza es negra como los ojos fieles de la fuerza.
los cuatro colores de las barbas son blanco negro verde y azul.
la velocidad de las piedras es azul.
la falta de carácter del agua es verde.
la carne de los niños es negra.

el agua cierra los ojos pues del cielo caen piedras. las piedras caen sobre la cabeza
de los niños. los ojos caen del rostro de los niños. ahora los niños ya no
encuentran el camino del techo a la boca y de la boca al estómago
y del estómago a la bacinilla.
los cabellos blancos de las piedras están peinados. los cabellos negros del agua
caen en la sopa.
las piedras se dedicaron en seguida al trabajo negro. el sudor verde chorreaba
en cascada desde sus relojes azules y como daban las doce se hizo la limpieza
de los prados verdes y los cielos azules.
los zapatos negros están lustrados.
los cabellos blancos están peinados.
las piedras lavaron las salpicaduras de sangre con el agua sin carácter y así todo se olvidó
muy pronto y todo pudo recomenzar.
los cabellos blancos de las piedras. los cabellos negros de las aguas. los cabellos verdes
de los niños. los cabellos azules de los ojos.

los cabellos blancos de las piedras. los cabellos negros de las aguas. los cabellos verdes
de los niños. los cabellos azules de los ojos.
los cabellos blancos. los cabellos negros. los cabellos verdes. los cabellos azules.
las piedras. las aguas. los niños. los ojos.
cabellos de piedra. cabellos de agua. cabellos de niño. cabellos de ojos.
los prados verdes. los cielos azules. los zapatos negros. los cabellos blancos.
azul. verde. negro. cobarde y fiel.

Jean Arp, Francia (1887-1966). Poesía de “Le siège de l’air. Versión de Aldo Pellegrini. Obras plásticas.

Provisto de la técnica del extrañamiento surrealista, hay en este texto una temática y un tratamiento de la imagen como la conjunción o yuxtaposición de los dos poemas anteriores: la presencia de una realidad alienada y alienante que viene a cuestionar nuestras condiciones materiales de existencia.

Es decir, aquí el elemento onírico viene también a jugar con y para lo profético: una cascada altisonante de niños autómatas, de colores descoloridos, de las contradicciones ¿existenciales? en un mundo donde la belleza de la naturaleza se torna apocalíptica.

Así, diacronía y sincronía se hacen presentes en los tres poemas: si no supiéramos a qué momento histórico corresponde cada cual, diríamos que fueron producidos desde las mismas corrientes artísticas, en un mismo espacio-tiempo de alguno de los multiversos.

Escrito por Yanina Giglio

Yanina Giglio nació en Buenos Aires, Argentina en 1984. Lectora serial que escribe, investiga, experimenta y vuelve a empezar. Incansable. Apasionada por el desarrollo de procesos creativos. Ha realizado estudios en Ciencias de la Comunicación Social en la Universidad de Buenos Aires y clínicas literarias con la reconocida poeta Claudia Masin. En el año 2014 la primera revista digital de la cátedra Klein de Taller de Expresión I, UBA, publica el relato “Abrapalabra: licencia para hablar”. Y en abril de 2015 Editorial Alción presenta el libro en prosa poética “La Do Te”. En 2016 escribe "Corva" -poemario aún inédito-. Y en 2017 participa del Proyecto NUM (Ni Una Menos) en la antología "Recuperemos la imaginación para cambiar la historia" junto a Editorial Mansalva. Durante este mismo año, también, concluye su "Compilación de pingüinos", ensayos breves reunidos que acercan de una manera ardiente la lógica, la crítica y el análisis; la creatividad y la imaginación: hasta llegar a la copulación entre arte y ciencia. Es miembro fundador de Odelia editora, proyecto editorial independiente conformado por 9 mujeres. Se dedica especialmente a las áreas de producción ejecutiva y de prensa. Además, colabora con el ciclo literario Transpolar junto al poeta Fernando Caniza. Coordina talleres de lectura y escritura creativas. Cursa actualmente Lic. en Artes de la Escritura en la Universidad Nacional de las Artes y el posgrado "Escrituras: Creatividad Humana y Comunicación" en FLACSO Argentina.