I) Tanta tristeza como este buzo viejo, esa percha colgada y este corazón roto que le falta el aire los domingos cuando quiere ir del pedazo de asado hasta el baño.

Lágrimas atascadas acompañadas de este sudor de palmas y tic tacs de un reloj mientras no comprendo como poder acompañar el tiempo que no para.

Papá me dice que la vida se construye de a poco como un nido de hornero y mamá que primero se abre un link que lleva a otro link y que lleva a otro link.

Videos de perros, uno nuevo de mil dólares y frases espirituales me salvan los días. Alfredo me dice que todo es cuestión de equilibrio y Estrella que me tocó tomar el fondo de la botella y que eso significará felicidad.

Me doy cuenta que el remedio es peor que la enfermedad y que tenía una enfermedad que ni siquiera existía. Salgo afuera, respiro, subo al perro a la cama, destapo una cerveza. Pienso que soy libre otra vez hasta que vomito la paella en tu cuarto y me doy cuenta que estoy empezando por el final en vez de por el principio.

Como tengo que pensar sí o sí, pienso en otro y me escapo por la tangente, también sufro, si no es que sufro aún más. Pensar es no saber existir, en la teoría lo tengo más que claro. De todas formas vuelve la compulsión mental ezquizofrénica y me visita en estos días. Dejo que dialoguen mis dos yo de forma cuasi permanente intentando verlos superada desde un sillón rojo y aterciopelado a lo lejos. Sin mucho éxito de más está decir.

Mando 25 mensajes a 25 mujeres sacadas de debajo de la manga, no es por ahí. Desde cuando mendigo amor?

Me desdibujo entre hiperactividad y noches sin querer ver lo que ya tengo más que claro mientras doy manotazos de ahogado para rearmar algo que ya está recontra armado y de esta forma solo va a quebrarse otra vez.

Se que siempre me puedo ir pero todavía me quedan algunas fuerzas para intentar. Sensaciones de pánico impermanentes que van y vienen y se van otra vez. Veo cientos de perspectivas diferentes en 5 minutos y después borro 5 años de fotos también en 5 minutos. Se desvanecen fácil y rápido como vos y como el humo de aquellos cigarros que hoy volví a fumar.

Sigo escribiendo que Ambar y Vera son mis nombres preferidos para aquellas niñas que por ahora no voy a nombrar y me doy cuenta que es lo que más me duele de todo esto. A la tardecita me doy cuenta que viví cinco años con alguien oscuro y egoísta pero por suerte tengo a mis perros.

Prefectura escucha trap en el auto de al lado, el cielo está nublado y yo tengo el estómago revuelto por una pieza de sushi podrida que comí a las 9 de la mañana.

Me siento en el cordón de la vereda y miro los árboles. Quietos, pacientes y con hojas que fluyen con el viento. Respiro estas metáforas dejándome disfrutar 6 minutos de sol, viento y naturaleza. Pero vuelvo a pensar.

Todavía creo que existe el amor aunque un fulano me diga que ya no cree en eso. Que lindo es después de todo seguir creyendo que existe el amor.

Me hago vegetariana, mando a la mierda al psicólogo que me dice que no se qué quiero para mi vida, me anoto en un curso espiritual y trato de encontrar la gracia en la desgracia. Me dejo perder un rato siempre y cuando sepa que tengo que volver. Pero paso un diciembre caótico junto a millones de caóticas hormigas que se multiplican en la ciudad, intentándolo demasiado y sin lograr todavía ver ni una serie sola.

Confío en que voy a poder sobrevivir otra vez y si lo logro puede que hasta ya sobreviva a cualquier cosa.

Gerardo me propone aprender a ver una narrativa distinta y no esta enloquecedora y obsoleta que me acompaña hace tantos años. Mamá cita a Jesús en el semáforo; “Es verdad os digo es mejor dar que recibir” y todos intentan mostrarme con manitos tibias y amorosas que siga adelante este camino y me anime a vivir de una vez, como un ternerito al que le enseñan a pararse y caminar.

Yo creía que me gustaba la soledad y que era una persona solitaria, hasta que realmente me sentí sola. Una mujer que se esta yendo todo el tiempo, como si ese acto fuera parte del amor real, también definido como “dormir y estar despierto”. Nadie muere solo supongo, aunque a veces piense que capaz soy la expeción.

Me encontré mi primer cana antes de ira a festejar la peor Navidad de estos 30 años y creo que fue señal de que tendría que empezar de una vez a preocuparme menos. Lo intento sola pero me doy cuenta que no tengo escapatoria y necesito esa ayuda para que estos sesos revueltos como una cazuela sean algo dormidos antes de enloquecer del todo y dejando que en el camino, sigan apareciendo entre cortocircuitos, destellos de personalidad.

Voy a escuchar leer poesía y paso por la feria del parque rodó mientras empieza a llover y me mojo. Disfruto que me caigan las gotas mientras todos tapan su mercadería. Estoy sola y disfrutando, entonces por unos segundos de genialidad entiendo todo este sin sentido. Esta separación no es del amor sino del miedo.

Y Qué mas será esta vida sino armarse y desarmarse constantemente en busca de la libertad mental?

II) Y armo una ruta mientras hablo con un francés en el bar inmigrantes con unos tragos de moda de más. Tren o coche a Costa britani, Normandie, Loire, Poitiers, Clermont ferrand, Vulcano, Val Thorans, Aix provance y Corsica.

Todos nombres que seguro no eran esos porque el era francés y yo estaba borracha. Fue un segundo intento de verano junto a alguien que apareció en un momento que yo deseaba una dosis de locura, pero su dosis era un poquito mas alta que la mia, cosa rara e inevitablemente insostenible.

Dos semanas que parecieron 10 años de matrimonio. Hizo mi triste navidad y año nuevo más disfrutable gracias a los programas de radio que me grabó con canciones que si buscaba la letra en internet tenían mensajes subliminales de amor.

Me regaló polvorones, torrejas y lo que él llamaba “el combo ch”; choclos y chicho. También el mejor sexo que tuve, claro que bajo los efectos del alcohol siempre todo es mejor. Pero nuestras locuras no se pueden juntar, porque significaría que otra bomba vuelva a explotar en mi vida. Y capaz en la de él también.

“Hechá humo” me dice el hombre que me vende la lámpara para mi nueva casa.

Será que hay una parte de mi que la calma todavía un poco le aburre aunque intente con todas mis fuerzas que no.

III) Y cuando pensé que esto iba a ser interminable acababa de conocer al chino y me dijo “brindemos por el desbloqueamiento de Ana” y eso fue todo lo que tenía que decirme para emocionarme por dentro.

Después de 6 años siendo esclava de mis pensamientos pude ser feliz y no escuchar más voces. Por momentos me parece increíble que un ser humano tenga que haber pasado por todo eso. Nadie se merece pasar tan mal. Y solo porque otro humano supuestamente profesional pero sin conocimientos lo disponga.

Pienso que todo eso me puede haber pasado por haber decidido a los 15 años bloquear cualquier sentimiento que me surgiera, se ve que no hay escapatoria y vinieron triplicados todos juntos en malón diez años después.

Qué belleza este primer verano en Montevideo vacío, cuando el fresco de los árboles y mi remanso acompañan.

Sólo quiero bailar pero no con aquel borderline que casi me hace perderme a esa involución ya conocida, bailar la danza de fluir con la vida y poder al fin ver todo lo que tantos años me prohibieron.

Cancelo los viajes por ahora y me acuesto en la hamaca paraguaya mientras miro a mis perros chapotear en la piscina y esto es lo mas parecido a la vida que tuve, me digo.

Si no bajás los brazos y no te rendís en el camino de la locura un día uno mismo la resuelve, asi tenga q taparse un pedazo de corazón en el camino. Es uno con uno, cueste lo que cueste. Solo hay que aguantar. Persevera y triunfarás dice un dicho.

IV)De repente veo a todos tan amables o en realidad la que ahora es amable soy yo.

Si así empieza el primer día del nuevo año tengo algo como la mitad del camino ganado.

Me levanto a las 7am porque el cachorro no me deja dormir, pero practico secretamente como me desempeñaré como madre de un verdadero cachorro humano y creo que voy a ser buena.

De noche me está costando dormir pero no importa porque antes me levantaba al mediodía y ahora no.

Volví a fumar y de más, pero frente al abanico de muchas peores posibilidades es la menos nociva.

Mi equilibrio viene bastante bien, menos en esas medianoches que me cuesta dormir y algunas personas aparecen para llevarme por malos caminos ya más que conocidos. Dudo unos instantes pero seré algo sabia todavía para poder quedarme quietita y dejar que se me pase.

Hoy son los reyes magos y ya no hay pasto en zapatitos, pero desvelada me compré un enterito por internet.

No puedo con mi genio y le mando un pedacito de poema recitado contándole a áquel individuo el porqué de no querer verlo más. Por lo menos de toda su locura me dejó esa linda costumbre de hacer programas de radio inventandos.

Rememoro un bar de Amestrdam mientras me tomo un cortado frente a una ventana, solo que esta vez en Montevideo. Y la verdad que fueron mucho más amables que áquel ciudadano de los países bajos que nos quitó en la cara la silla a mi madre y a mi.

Fui a la cantina, me comí un tiradito, por cierto un nombre muy tierno para un plato, y me tomé un cafecito al sol de la Peatonal Sarandí. Además con una sana compañía a mi lado.

Mas tarde escucho el ruidito de un pájaro en los árboles de este refugio que construyó mi padre mientras me hace una mesa para próximos proyectos mientras yo me siento en el banquito a mirarlo.

La brisa en mi cara penetra directo a mi cerebro y acompaña finalmente a mi tranquilo corazón. Minutos de puro placer. Cierro los ojos y siento.

Porque esos momentos no son los que abundan en este subi baja llamado vida.

V) Las cosas no son lo que parecen. Confirmo con mi prima mientras veo fotos de todos en la playa de fiesta en fiesta. Eso termina, y como sabemos de que forma cuando el video se apaga?

Creo q puede ser igual de deprimente que al Tata desabastecido que fui ayer en el shopping en busca de Cif baño.

Capaz que prefiero leer en mi citadina hamaca praguaya a Kierkegaard con 30 grados de calor, por lo pronto se que es mas real.

Capaz no tan real como la mayoría de estos cuatro pretendientes que en un mes me invitaron a salir. Será que valgo mas de lo que yo creia o que estamos todos en busca del “amor”.

Aunque eso signifique que el primero fuera un panadero complejo, el segundo borderline, el tercero un entrenador de perros, el cuarto simplemente perfecto y el quinto un bañero con piernas depiladas.

Lo que se es que no es lo mismo q te digan “cómo te gusta” a “qué linda que sos”

Y mientras tanto observo a mi perro viejo robándole sus juguetes nuevos al cachorro, y el de la cuarta cita me vuelve a decir “Anasec este es tu año”.

“Porque la fe comienza precisamente donde acaba la razon” como dice mi amado Kierke.

VI) Galletitas y mermelada anoto para que tengas mañana a las 9am y para mí Fabuloso, papel higienico y Pomelo light así la casa no huele a pichi de perro y persona soltera. Compulsión de ropa nueva y libros, gimnasio…dije soltera hace dos meses? y a la noche me empacho comiendo aceite de coco después de visitar a Fer, mi nueva amiga. (Milagrosamente ella muchísimo mas ansiosa que yo)

Veo Adictos jugando a la grande al mediodía en el kiosquito verde de la esquina, con olor a pucho Coronado y manos temblorosas.

También veo que los pasajeros de un ómnibus aplauden fuerte a los artistas que se subieron a tocar sus guitarras.

Todo Depende de donde ponemos la mirada, pienso.

De noche voy al cine y como el cachorro me rompió la maquinita de depilar me saco los pelitos de las piernas con pinzas mientras él me muerde.

Hace dos meses estaba con un ataque de ansiedad visitándome 2:39 de la mañana pensando que haría cuando me quedara viuda, porque mi pareja me llevaba 20 años, y también pensando cual color de tinta iba a usar cuando dentro de 10 me salieran canas.

Hoy solo calzo perfectamente contigo y me duermo sin ninguna de esas voces mentales. Solo pienso si mis nombres preferidos pegarán con su apellido pero eso es una locura hasta contarlo por escrito.

Me levanto a las 7am sin saber que carajo hacer mientras me siento afuera y simplemente observo hasta que se hagan las 9. Pienso en que bueno haber ido a la primer sesión con otra psicologa y darme cuenta que tenía mis cosas ya bastante resueltas. Por primera vez en no quiero acordarme cuánto.

Las novelas japonesas simples y de amor parecen abundar en casa, creo que acompañan lo que buscaba y también lo que pareciera estoy comenzando a experimentar.

Y sin embargo ahora empezando a tener todo lo que pensé que no tenía y me hacía falta para ser feliz descubro sentada en la peatonal que me sigo sintiendo melancólica y rara.

VII) Hoy me dijo q era especial y yo le dije q era como un oso panda en extinción. Estuvimos de acuerdo que koalita no iba a poder ser mi sobrenombre porque cualquiera que nos escuchara en el supermercado tiraría su carro al piso y saldría corriendo.

Siento que es un “Puerto de paz después de un interminable tiempo de borrascas” como escribia Carol dunlop de Julio cortázar.

Caminamos bajo la lluvia buscando un cafe y simplemente paseando sin rumbo. Tiene una cantina muy linda en la cual trabaja mucho y ojos achinados que yo punteo. A la noche el grado de chines es de un 8,5 a veces hasta 9. El puntea mis avances en las clases de zumba, ilusa yo en haberle mandado un video bien torpe de mi primera clase.

Nos dejamos entregar al amor sin problemas ni miedos, todo simple como debería ser. Hace dos semanas no nos separamos y yo le pregunto si no me habrá inyectado algo mientras dormía que hacía que no pudiera dejar de verlo ni un día. El me preguntó si yo le había hecho lo mismo a él. Le dije que yo le inyecté el doble.

La primer noche juntos me levanté a la madrugada y estaba leyendo sentadito en una silla incómoda en la cocina. Creo que ninguno de los dos está entendiendo mucho estas repentinas cosas que nos están pasando.

Cuando me mira fijo con su grado de chines en el punto 7 creo que está pensando para adentro lo mucho que le gusto. Desde la adolescencia no me pasaba sentir la ternura de quedarte largos minutos en silencio mirándonos fijo las caras acostados en la cama. Todavía no prendo mucho la luz pero de repente pasó un auto y un destello azul hizo que se descubrieran nuestros ojos mirándonos fijo.

Pasamos todo el domingo lluvioso juntos y apostamos a ver quien había entendido el final de la serie. Creo que era obvio que gané yo pero decidimos empatar porque queríamos que se cumplan nuestras dos apuestas: que yo podía hacerle mimos en público (significará una forma moderna de confirmar algo que ya ni se pregunta?) y que nos ibamos a ir juntos a veranear a un hotel en La juanita un día de febrero.

A la noche, lo que me parecía vergonzoso hasta de pensar, lo hablamos como si conviviéramos de toda la vida y coincidimos en que a mis 32 y sus 43 podría ser un buen momento para tener un hijo. Yo solo pienso en lo hermoso que va a ser alguien con nuestra mezcla.

Me prometió que era cariñosa aunque yo no lo supiera y que me iba a enseñar a practicar poder sacarlo fuera.

No se cuánto va a durar, me pregunto cuando el miedo aparece, pero no me importa nada porque estoy sintiendo que me tratan bien, que estoy muy cómoda y tranquila. Y eso no lo sentía hace mucho. Ya solo con un poco de eso me da y me sobra.

VIII) A veces no puedo evitar que me venga a la cabeza el funeral de mi padre. No dejo que pasen dos segundos hasta que agito la cabeza en movimiento circular muy rápidamente y así logro arrancarme esa imagen de adentro. Como cuando papá toca con la mano la llave del auto mientras va manejando porque le vino un mal presentimiento.

A veces me cuesta mucho imaginar como alguien logra continuar viviendo luego de que un ser querido se le muere.

Me di cuenta que presento a mi papá por un escalafón debajo de Dios, algo así como un eminencia pero sencilla.

Justo me apreto el auricular a la oreja cuando viene la mejor parte de la canción, esto me genera miles de endorfinas en el segundo que duró esa vocal apretada a mi tímpano.

Miro gente cualquiera que pasa en frente mío y pienso como sería tener la vida de esa persona, y aunque nunca rememoro el pasado, todavía me vienen destellos bien nítidos de hace 15 años atrás cuando fui otra en Madrid.

Todas las noches subo a la terraza a fumar en un lugar donde el cielo no tiene estrellas acompañada de un arsenal de emociones mezcladas, entre fuerza desmedida e irreal de miedo y tinieblas. Intento mantener mi fe aferrándome a un bichito de cola verde flúo que pasa volando frente a mí. Me convenzo que tiene que significar un buen augurio.

A veces empieza a llover y miro el cielo encapotado mientras me mojo y me gritan al pasar “es solo lluvia”, entonces esbozo una sonrisa y continúo con la cabeza en alto.

IX) Unas viejas pasan amables invitándome a su nuevo barrio al ver que por fin se vendió la casa de la esquina que tantos años estuvo deshabitada. Otras viejas cuando voy a la ferretería de en frente me miran con asco los tatuajes. Supongo que a fin de cuentas por más que cambie de barrio de esas viejas hay en todos lados.

El cuida coches le cuenta al otro como alguien de clase alta pisó con la rueda de su Mercedes y mató a su compañero.

Mientras todos suben sus ventanas del auto de forma sincronizada para enfrascarse en su aire acondicionado yo voy caminando después de comprar el piso de pinotea para mi casa nueva y escucho al pasar un artista callejero cantando con su guitarra que todo está en calma.

Pero cuando fui a llevarle algo de ropa que había quedado en casa a mi ex la calma se descalmó. Parecía que nada había pasado y seguíamos siendo novios. Nos tomamos un café y lloramos.

Fui corriendo al gimnasio y me empape hasta el desmayo entre sudor y lagrimas para exorcisar todo lo que tenia adentro guardado mientras escuchaba a Poxiran cantándonos “lo que nos paso es terrible, los que nos paso es hermoso.”

Hay cosas que entendí son inexplicables. El porqué se termina una relación que no se tiene que terminar y el porqué una enfermedad no tiene cura de ningún médico.

El alma se me estruja un poco. Un poco bastante. Y solo queda seguir y seguir, un poquito más y un poquito más. Entre almas que se estrujan y desestrujan.

XX) Supongo que me estará empezando a gustar esto de vivir sola, “le empezás a agarrar el gustito” como me dijo Fer. Porque estoy cenando a las 7 de la tarde, de día, mis deliciosos rectangulitos vegetarianos de seitán con pomelo en la mesita del porche mientras las cotorras acompañan desde el árbol de en frente.

También recién ahora puedo concentrarme en leer un libro y mis humores no son tan cambiantes. Duermo siestas de 10 minutos y de noche no necesito medicación para dormir.

A las frases espirituales que tanto me ayudaban hace dos meses, ya no les presto tanta atención y me siento culpable, como si las hubiera usado y ahora las desecho porque ya estoy mejor.

Me doy cuenta que debo estar feliz porque me descubro en el auto cantando canciones de Ruben Rada, quien nunca me gustó.

“La felicidad no existe, es tan solo un estado”, me dice papá cuando le comento que no vi muy feliz a mi prima en la reunión familiar.

Y “los tarados no aprenden”, me dijo más tarde Diego cuando avergonzada volví a creer que había arruinado todo por haber vomitado mariscos otra vez en nuestra cita. Pero yo ahora aprendí, por eso no soy tarada supongo. Aprendí que el vino tinto no se mezcla con mariscos. Así que me saqué de la autopenitencia y me puse contenta porque el mantuvo su invitación a que conozca su casa esa noche. Hasta que me canceló sobre la hora.

Pero para al ratito volverme a invitar a cenar fideos con tuco y ahora con su hijo. Vos traé helado de dulce de leche granizado, me ordenó. “listo, me va a venir un ataque de pánico”, pensé. “estas situaciones son justo para las que menos sirvo”. Y cuando mamá me convenció largos minutos para que fuera, fui y la cena fue un éxito. Entonces me di cuenta que era todo mentira y que servía para esas situaciones perfectamente.

Lo que me llevó a preguntarme para cuantas cosas debo y debí creer que no servía y es todo una falaz obra magistral de mi cabeza? Maldito órgano paralizante y esencial que debe acompañarnos inexorablemente toda nuestra vida.

Hace 30 años que no iba al gimnasio ni corría. Ahora voy todos los días y corro en la cinta mientras sudo y me remango la remera dejando mostrar mis brazos tatuados que siempre tapé. Me creo una super atleta mientras miro de reojo que todos al lado mío van caminando despacito. Inpensado. Si aguanto hasta el minuto 25 corriendo significa que todo va a resultar bien. Me estaba quedando sin aliento y llegué al 26. Gané.

Escrito por Ana Secco

Mi nombre es Ana Secco, tengo 30 años y vivo en Montevideo, Uruguay. Leo mucho y por lo tanto escribo más, de esta forma aliviano mi cabeza y observo mas detenidamente al mundo.