Ya no se muestran como antes, prefieren actuar desde un anonimato más profundo. Sin embargo, se reconocen entre sí de manera cómplice: pueden no hablar la misma lengua pero sí el mismo lenguaje. Aunque intenten camuflarse entre las sombras, su energía se hace notar; sus modos de proceder y de observar el mundo no suelen pasar desapercibidos, y cada una de sus miradas o gestos se hallan imbuidos de un tinte sutil, fresco e íntegro. Se mueven entre multitudes que evitan transitar, mas una fuerza ajena siempre logra empujarlos para que las frecuenten un poco más. Algunos se aíslan construyendo una burbuja de frialdad en torno a su figura, pero lo hacen sin darse cuenta, les resulta innato. Otros, despliegan y ofrecen todo su Ser incluso ante quienes no deberían hacerlo. De forma paulatina, ajustan sus pasos de acuerdo al trayecto que van recorriendo, y así, poco a poco, confirman que su presencia más efímera es tan trascendente como necesaria.
A pesar de sus preocupaciones y labores, se entregan a su misión con un entusiasmo único. Algo los conduce a recuperarse de sus caídas sin quedar empantanados en una eterna pena. Su voluntad y sus convicciones reflejan el compromiso genuino e incondicional que los caracteriza. Pueden atravesarlo todo sin obstinarse en enrosques pesados y empolvados. Su visión ofrece apertura.
Ellos no olvidan ni ignoran lo acontecido hace tiempo, pero prefieren situarse en un foco donde lo nuevo es integrado. Son conscientes de que sostener los rencores no hace más que despertar las historias negras que alguna vez existieron, es por eso que no dejan que los fantasmas se atrevan a desteñir lo construido con tanto esfuerzo. Ellos se observan y se auto transforman, no imponen caminos a seguir, acompañan. Evitan los dualismos obsesivos y la constante lucha “en contra de”; se alistan para proteger lo que haga falta, sin juzgar y sin atacar. Ellos sacuden las estructuras y los dogmas que pretenden aquietar o asfixiar el discernimiento. Ellos generan impacto a través del amor.
En esencia, ellos y nosotros ¿seremos lo mismo?

Escrito por Luli Cattáneo

(La Plata, Argentina - 1992) Poeta, escritora y estudiante avanzada de la carrera de Abogacía. Dicen que nació en invierno, que su alma conoció diferentes siglos y portales, y que en su esencia se funde un manojo de historias. Dicen que nació sedienta y ansiosa; sedienta por conocer e interpretar cada enigma del Universo, ansiosa por descubrirse a sí misma. Tras recorrer distintos senderos, descubrió el lenguaje de la Luna, la profundidad del silencio, las melodías que se entretejen, las sombras de lo onírico, la magia del Cosmos, la protección de un abrazo... y, sobre todo, el entusiasmo al compartir la inspiración presente en su día a día. http://lulicattaneo.blogspot.com.ar/