Creo que me costará recordar este tiempo en el que no hago pie en el sentir.
Hay incertidumbres que me mantienen amarrada a la tierra. Piolines de preocupación.
Las figuras se vuelven inasibles y ya me parece imposible saber cómo eran sus besos.

(la segunda persona se alejó de él para siempre)

 

***

 

Todo se tiñe en el borde oscuro de la cama. La alfombra como un rollo de nubes grises.
Te vas.
Un humo pesado que no puedo sacudirme ocupa cada espacio de mi cuerpo.
Los ecos de tu sonrisa. Tus manos siempre iluminadas con una gracia que no puedo explicar.
Te vas.
Antes de que siquiera te levantes una puerta se cierra. La tabla rasa del centro no deja pasar ni un rayo de sol.
Los labios se entumecen en el miedo de una súplica que detestaría escuchar.
Entonces intento fingir, inútilmente, que todo estará bien así.
Te vas y es apenas la confirmación de tu partida.

 

***

 

Solos en el viaje. Intentamos conectar con algún otro. Probamos lenguajes, vamos tanteando sin saber qué efecto puede sorprendernos.
La cara asombrada. La fascinación del comienzo. El futuro de a dos.

Todo comienzo es una trampa.

 

***

 

me decís que te arruiné la vida
que te dejé en la calle
que ya no vale la pena que busques ninguna humanidad en mí
porque cambié
no soy más
la misma persona
esa que conociste
esa que elegiste
y no podés aceptarlo
por eso llamás
para pedirme una explicación
de cómo pudo ser
así
de un momento a otro
que haya cambiado tanto
y entonces negás
decís que miento
que seguramente ya había decidido
sola
frente al mar
irme lejos
dejarte
porque no me importa
que vivas o mueras
de angustia de dolor

te dejé en ruinas, decís
y yo veo eso
que era nuestro amor
una pompeya ardida
por horas interminables
lenguas de fuego
en llamas la piel secándose
los cuerpos muertos
heridos
abandonados
los oídos vueltos piedra polvo
huelo en el aire una densidad blanca
la ceniza suspendida
que nos cubre
nos envuelve
nos ciega

 

***

 

Cuando no soy nadie
yo sola en la casa que armé
con los huesos del pasado
yo en silencio
el cielo de Boedo
siempre más amplio
yo volviéndome prosa del poema
completo los espacios
con palabras.

 

***

 

Todos estamos solos.
Cada cuerpo en viaje.
Las piernas avanzan seguras
mientras intentamos seguir
ceñidos a sus pasos.

Pienso tu boca
intenta acertar
la palabra
tus labios temblando.

Tomo tu mano como si fuera una forma de asirte.

¿De dónde vendrá tanto empeño en seguir adelante?

 

 

 

Eugenia Coiro, Fragmentos del fin, Viajera (2016).

La imágen corresponde a la pintura Violetas de Karin Godnic.

Escrito por Eugenia Coiro

Nació en Buenos Aires, es periodista (Tea) y correctora literaria por el Instituto Eduardo Mallea. Actualmente realiza diversas tareas para Viajera Editorial. Dicta talleres de escritura en Siempre de Viaje-Literatura en progreso. Además colabora en la producción de encuentros artísticos y literarios como la Maratón Viajera (2012), el Proyecto Invierno Pasional (2013-2014), el Minuto Terror (2015), el Texto del año (2016). Publicó los libros: 374 (De los cuatro vientos, 2007), Bengala Hotel (Viajera, 2011), Agua o niño que corre (Viajera, 2014) y Fragmentos del fin (Viajera, 2016). Participó de las antologías La tinta y el blanco (Ediciones Mallea, 2009) e Himnos Nacionales (Años Luz, 2014). Durante el 2009 y 2011, algunos de sus poemas fueron publicados en la revista española Cuadernos del Tábano. En 2014 fue invitada al V Festival de Poesía de Lima. Además, realizó lecturas performáticas para las presentaciones de Mis Peores Poemas de amor, de Karina Macció y Incidentes de Susana Cella. Participó en la puesta en escena de poemas en el “Ágora de los libros” de Marta Minujín.