Carta-plegaria a F7

Federico n°7 o tipo serio
o cualesquiera que se escuden en tu cuerpo
venimos con los labios rotos
de morderse vehementemente
tenemos el cuerpo bendito
de venir amando sin cartografías

venimos quedando sin boletos
y tenemos en blanco la boletera
porque en cada parada
bajamos a buscarte
y no te encontramos

asomate Federico n°7
te concedemos el don absoluto
de des-anudarnos las crines
se asoma en tus dedos
un pañuelo bandera blanca
-dale rendite-
vamos a limpiarnos los labios
sangrantes y latentes en ese tu trapo

el mapeo de tus campos más vitales
nos va a regar los pechos de tu agua bendita
dale pedile al chófer del bondi
que te baje en nuestra parada

tenemos los sesos afiebrados
de venir pensándote pensando cómo
porque aunque se te herrumbre
el reloj en la muñeca
Federico n°7 o tipo serio
rendirse ahora es justo
y necesario

 

De lo que ví(ví) a los pies del cerro

viene el muchacho ése
bajando bajando desde las sierras
mentira
en Uruguay no existen sierras

viene entonces el pibe
y se arroja lejos desde el cerro:
trae entre los brazos
envuelto algún que otro fetiche
arranca flores de algún jardín
de esos de mi infancia
se empapa el cuerpo de flores silvestres
y huele siempre a madreselva

ahora o en tres días
(tres días y mi amor
resucita
se enciende)
lo veo llegar de frente
viene encendida su psiquis
no arropa flor en su regazo
trae envuelta
arropada su cabeza en llamas
como queriéndola dormir
como algo que hay que apretar
cerca del pecho
para que no duela

entonces ese el pibe
el que advenía en salvación
ruega ahora que lo salve
que salve su cabeza del ocaso
que salve su cabeza
la que trae entre los brazos
(en mi regazo sin flores
un campo fértil  él riega de sangre)

 

Escrito por María Virginia Finozzi

Hija de un carnicero de pueblo Belén (al norte del Uruguay), me bautizaron María Virginia mediando los 90′ cuando se dieron cuenta de que era mujer. No me enseñaron a tocar ningún instrumento, pero me obligaron a leer fuerte y claro alguna cosa importante, aunque yo prefería comer tierra. Hoy Montevideo me habita mientras me entretengo estudiando educación social, pavoneándome entre las plantas y ensanchando el alma. Salú!