Ya no tengo ganas de llevarte a ningún lado

– Dijo y se lamió los labios dos veces.

Siempre es el mismo berrinche

la misma cansada chingadera

terminas llorando y yo…

yo tengo la culpa;

me voy a ir solo,

ya está decidido,

necesito pasar tiempo a solas con mis amigos,

al menos dos días a la semana,

y mira que yo no lo digo,

lo

dice

la

ciencia.

– Se lleva las manos desesperadamente a la cabeza y continúa:

¿Y es que es tan difícil entender

que yo también tengo necesidades y sentimientos?

¿no sabías que a los hombres también los maltratan

los violan,

los vejan

los golpean?

¿Por qué no eres como las otras?

¿por qué no tienes detalles conmigo?

¿por qué no te preocupas por gustarme?

los hombres somos visuales

seguro que tampoco lo sabías

ya no veo que te pongas tangas

ni que limpies la casa con los tacones

del disfraz marinero que tanto dinero me costó; eres mal agradecida.

– Respira hondo, se sienta al lado de ella, toma su mano con ternura y comprensión.

Necesito que dejes de hablar,

estoy harto de escuchar

lo malo que soy contigo,

y que al final

ni me dejes,

yo sé que no vas a hacerlo,

aunque quisieras,

me amas demasiado,

y yo también a ti,

nos pertenecemos.

Ya no quiero continuar con peleas tontas

vamos a besarnos,

te ves extraña cuando lloras,

los labios se te ponen muy sensibles

¿verdad?

a ver, déjame besarlos,

no te disculpes,

lo haces demasiado

ya quedó olvidado este problema,

quédate a descansar,

es lo mejor para ambos,

y no me esperes despierta

muy probablemente me quede sin pila

no te molestes en llamarme

mejor descansa,

¿ok?

nos vemos después, muñeca

recuerda que te amo.

– Se levanta, se pone la chamarra sale de la habitación, todo queda en silencio, se apaga la luz, fin de la escena.

 

 

Al fin que ni quería

vivir contigo,

tener tus hijos,

escribir tu historia,

y menos hablarte.

El tiempo habrá de redimirme

(espero).

Porque no uso tacones

o porque los uso,

porque salgo muy tarde

y olvido las llaves,

Y porque todo lo que soy

no importa.

Lo conocí a los dieciséis,

no hubo nada cursi, únicamente miradas,

que en realidad son lo más cursi.

Tenía los ojos como un charco de algas,

como especiero de orégano,

como té.

Llegó un momento apremiante,

como lo son todos,

el autobús oscurecido

nos obligó a encontrarnos con los labios.

Yo no sabía qué pasaba,

él se quedó callado.

A veces reímos de angustia,

con el sol pelándonos los ojos,

es mejor cerrar los labios

para que no entren animales raros

como las cabras que saltan en peñascos.

No tenía miedo,

no tenía miedo,

no tenía medios

para tenerte conmigo.

Porque era una mujer sin armas,

porque creí que el amor se daba solito,

sin necesidad de

faldas,

escotes uve,

maquillajes,

máscaras.

Desde ese momento comenzó lo mío,

la necesidad malsana

de dar gustos sin gusto,

de ser para otros un ángel,

de tener siempre una palabra amable,

de ser necesidad causada.

Caí tarde en la cuenta,

de que encontraba a otras tantas,

con los labios

en oscuridades parecidas.

A diferencia de mí,

ellas con escote uve,

poniéndole contento,

con el alcohol,

y la vagina lista.

Un tiempo largo me senté en banquetas

varias,

Fumé sin saber fumar cigarrillos

varios,

me concentré en mirar la foto de un abrazo,

y lloré,

así de simple

con la palabra llana

y directa,

lloré

por ser otra mujer llorando.

 

 

Confieso que he tenido centelleos,

estados conscientes de ultra violencia,

cánticos de mañanas tristes,

las gaviotas que se cagan en los niños

y en tu auto

para causarme risa.

Miramos atentos tantas tardes,

las cosas muy nostras coleccionadas;

tengo ganas de cocinar pipián,

nomás a ver qué sale.

Mírame escribiendo tonterías,

cuando lo correcto es decirlo todo en dos palabras

estoy dudando.

 

No quiero alarmar a nadie,

pero,

nuestro día ya pasó,

se nos terminó esa pausa

donde todos nos trataron bien

incluso el chofer del autobús

y los que te dicen feminazi

en redes sociales.

Fue como un segundo cumpleaños,

yo lo sé,

pero en lugar de pastel

llovieron postales ñoñísimas

por Facebook y WhatsApp,

y rosas de a montón en el trabajo,

porque

somos una cosa bien bonita

bien digna de admiración,

el ser más perfecto de la creación,

lleno de virtudes extraordinarias

inalcanzables,

con el corazón más grande

para poder querer,

poder perdonar,

poder amar,

porque somos los únicos seres

capaces de pensar con el corazón

actuar por la emoción

y vencer por el amor.

Porque somos buena onda,

trabajadoras,

amables,

cariñosas,

serviciales,

atentas,

súper lindas,

amigas.

Lo repito,

no quiero alarmar a nadie

pero

qué vamos a hacer de aquí

en lo que vuelve a ser nuestro día,

seguramente en ese lapso

muchas amaneceremos muertas en parajes extraños

otras quedaremos con la ropa tironeada

por los intentos de violación,

y es muy probable que a todas

nos toque un golpe certero

que nos deje

locas,

trastornadas,

con miedo de volver a amar,

con miedo de decir palabras,

nomás por pasarnos de insolentes.

Finalmente

Espero que nadie se haya alarmado.


JANIS JACOBO, (Querétaro 1987) Licenciada en Derecho por la UAQ, con publicaciones de poesía y narrativa en medios digitales e impresos tales como El Suplemento Panóptico del Semanario Tribuna, La Rabia del Axolotl, Revista El Humo, Aeroletras, Prosvet, El periódico de las Señoras; participó en el encuentro ‘Lumbre entre las Hojas’ ediciones 2016 y 2017. Participó con Horizontal Taller de Escrituras en L.E.A. (Lucha de Escritores Anónimos) en la primera edición del HAY Festival 2016 y de igual forma en la edición 2017, en la cual además apareció en la antología de pensamiento literario ‘¿Por qué escribo? Editado por ediciones Gris Tormenta, presentada durante dicho festival 2017. Cuenta con los poemarios ‘Venimos de Gente Mala’, Ediciones El Humo 2016 y ‘Manejo Responsable de Sustancias’ Ediciones El Humo 2017. Formó parte del Colectivo Poético ‘Lengua Suelta’, en el Estado de Querétaro. Participó en la Feria Internacional del Libro en el Palacio de Minería, en la presentación del libro Lumbre entre las hojas 2016, editado por el Fondo Editorial. Participó con el Seminario de Cultura Mexicana corresponsalía Querétaro, con la ponencia ‘Todos los caminos llevan a la poesía’. Gusta de la gestión cultural y la organización de eventos en los que pueda difundirse la creación literaria.

 

Escrito por Ariana Ibañez

Radica en Querétaro, aunque varios estados la han adoptado temporalmente. Ingeniera en Sistemas Computacionales por el ITESM. Vertió sus primeras letras en un poemario bajo la editorial Cosa Nostra Cartonera. Ganó el primer lugar en el XXIX Concurso de Creación Literaria del ITESM en la categoría de poesía. Ha participado en diversos talleres, algunas de sus composiciones han aparecido en revistas digitales e impresas; las cuales también han sido leídas en la Ciudad de México, Monterrey y Querétaro. Su voz se encuentra en el proyecto de poesía sonora Poetas en MP3, ha sido invitada a participar en dos entregas de Backup Poems y en el encuentro de escritoras Lumbre entre las hojas 2018. Formó parte del colectivo poético Lengua Suelta y es parte de la plataforma cultural iberoamericana Liberoamérica. En 2017 publicó "Autorretrato de perfil izquierdo" por ediciones El Humo, en 2018 fue antologada en la colección “Escuela para señoritas” por el Periódico de las señoras.