Dos hombres en un antithriller o un thriller que se enferma,
dos hombres que se convierten en muchos.
Dos hombres con sus cuerpos abiertos,
extendidas las umbrías hondonadas de entrañas
en anacrónica eversión,
desanudadas a disposición de una traducción sin aliento
esperando una gracia incomprensible.

Después de la rendición emética,
la deyección de múltiples rojos,
los sacros fluidos de la curiosidad y el ansia,
las inseminaciones traumáticas y los afectos,
la convulsión irse regreso,
después de todo queda
la exhibición de sí mismos que viene de lejos.

La fresca inmersión estalla ante ellos pero se desvía.
Son evadidos,
expuestos y a un lado de la gracia,
clavados e izados como una bandera de inmundicias
en advertencia a los desórdenes de la liberación.
Hay un chillido de traición, un croar pusilánime
entregado al mar junto a los demás órganos.

Los hombres deprenden sus articulaciones
a un lado del conocimiento.
Preñados y abortados paralelamente sin aliento,
sin pene, sin promesa, sin lucha, sin espejos,
se revuelcan en el plasma,
se han dado como uno solo
buscando una expresión inerte.

 

Escrito por Verónica Muñoz Rizzo

Verónica Muñoz Rizzo (1993, San Sebastián de Buenavista, Magdalena, Colombia), poeta y estudiante de sexto semestre de Antropología en la Universidad del Magdalena en la ciudad de Santa Marta.

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