Raquel Stöck nos cuenta acerca de esta terapia expresiva, sus particularidades y despliegues en la Argentina y Latinoamérica, sus principales referentes. También nos habla acerca de la nueva formación que dirige, de la apertura de una editorial y de la publicación de su primer libro, centrado en su propuesta: la Danza Movimiento Terapia Vincular…

Esta disciplina a pesar de que ya cuenta con casi un siglo de recorrido, sigue estando bastante escondida como lo están de hecho las arteterapias en general. Podés contarnos, ¿qué es la Danza Movimiento Terapia (DMT)?

Esta disciplina a veces está más escondida que otras, porque tiene mucho poder. La sabiduría  del cuerpo en movimiento, en el encuentro con un otro, es ancestral. Sin embargo, hay mucho miedo a abrirnos a este saber…. Por otro lado, el biopoder del cual nos ha alertado Foucault, considero pone  el énfasis  en  «domesticar» «controlar»  «disciplinar» «excluir» la vitalidad del cuerpo en movimiento.

Me preguntas que es esta disciplina. Para la Asociación Americana de Danza Terapia (ADTA) y para las otras definiciones que desde 1942  hasta la actualidad se vienen formulando, Danza/ Movimiento Terapia es «el uso psicoterapéutico del movimiento en un proceso que promueve la integración física, emocional, cognitiva y social del individuo». Desde mi mirada y mi tránsito en situación por  la práctica, si bien agradezco y reconozco el invalorable aporte de quienes me precedieron, difiero en algunas cuestiones en cuanto al enfoque y la definicion. Diría más bien que,  «Danza Movimiento Terapia Vincular es un proceso psicoterapéutico acontecimental  que, poniendo el foco en el movimiento, está presente al «entre» de la potencia del encuentro de las singularidades múltiples».  Es decir, pienso que sujeto/ vínculo/ cultura constituyen hilos de una red que producen y construyen subjetividad, y la cuestión epocal es un marco de referencia. Vivimos en tiempos de incertidumbre, por lo tanto lo acontecimental es aquello que se produce en el encuentro terapéutico, es estar presente a esa vida en movimiento.

Por ello sostengo  que Danza/ Movimiento Terapia tiene que ver con lo vincular, con lo que se produce «entre al menos dos», así ocurre incluso para que podamos nacer y estar en este Planeta. Lo vincular, donde se juega aquello que tenemos de semejantes, de diferentes y de ajenidad u otredad total, aquello que nunca conoceremos del otro, y quizá tampoco de nosotros mismos, es justamente lo que se  pone en movimiento con un sentido a la vitalidad. Así  danza movimiento deviene terapéutico si produce la apertura a la sensibilidad, a los movimientos que abran a lo creativo.

Nos constituimos con un otro, somos multiplicidades singulares.  No adhiero a los modelos identitarios que provienen de un paradigma binarista y colonizador donde uno es el que «sabe» y el otro es el que tiene que hacer «un proceso» para llegar a lograr «integración». No entiendo a qué se le llama «integración»,  prefiero alejarme de esas búsquedas que a veces han  resultado deshumanizantes. Elijo más bien producir con un «otro» apertura a nuevas conexiones deseantes, que nos lleven  como diría el poeta Hölderlin a lo abierto: «Ven amigo, vamos a lo abierto» y no a producir el cierre de los significados. Es por ello que adhiero a una filosofía Deleuziana, rizomática, del ser en devenir, y a una ética del cuidado y de los derechos humanos.

¿Cuando surgió tu inquietud por la DMT? ¿Cómo fue tu recorrido profesional y humano hasta llegar a ella?

En realidad desde que tenía 5 años quería ser bailarina y le pedía a mis padres que me llevaran a la Escuela de danza del Teatro Colón. Pero ello no ocurrió y pasaba horas danzando los mundos que imaginaba para mi única espectadora que era mi abuela; ella me miraba con reconocimiento y amor. En lugar de bailarina fui abogada, especialista en derecho de familia. Nuevamente ahí me fui encontrando con un «otro» que sufría, ya que durante 30 años he atendido solo familias, que atravesaban diferentes conflictos, divorcios, no ver a sus hijos, violencia, abuso, enfermedad mental, adicciones. Ello me llevó a buscar un espacio de «movimiento» para mí, y experimenté que esa práctica era muy liberadora y sanadora. Durante 30 años, a la par del Derecho, transitaba por  diferentes experiencias de movimiento. Expresión Corporal con un discípulo de Patricia Stokoe, Danza Butoh, con Gustavo Collini Sartor, Sistema S. Mildermann, Máscaras, Mándalas, Movimiento con soporte en la Psicología Jungiana, etc., etc. Luego, sentí que las palabras no alcanzaban para expresar aquello de las emociones, aquellas búsquedas de sentido, y me daba cuenta que el daño que producen «las violencias» el derecho no alcanza a repararlas. Me dije, no hay derecho sin cuerpos, pero a la vez no hay cuerpos sin derechos! Entonces busque una disciplina que me «legitimara» para poder ofrecer un «movimiento terapéutico» y encontré Danza Movimiento Terapia. En ese recorrido, mi propia configuración familiar fue por supuesto una fuente de aprendizaje y de «moverme» permanentemente en la búsqueda de conexiones a la vitalidad. Tengo 6 hijos, todos con el mismo marido, con el cual atravesamos 3 años de estar separados y nos volvimos a encontrar. Nuestros hijos, han sido también quienes nos han enseñado a atravesar muros, y hacer trama en situación, al pasar por diferentes vicisitudes. Tenemos 8 nietos. Estas cuestiones vinculares en el orden de aquello que nos interpela en lo cotidiano, me han resultado los aprendizajes más ricos y más potentes que aquellos tránsitos que se describen en un curriculum. Y debo decir con alegría, que tuve el placer de compartir y danzar con mi madre, quien vivió hasta los 93 años, durante los últimos 5 años de su vida. La DMT nos ofreció a ambas un nuevo modo de encuentro y de resignificación de nuestro vínculo. A tal punto, que fui con ella y un grupo de sus pares, a quienes denomine «ancianas sabias» a un  Congreso Internacional de la Asociación Argentina de Danza Terapia (AADT) que se llevó a cabo en el Centro Cultural San Martín, a compartir la apertura de sus cartografías sintientes. ¡Fue conmovedor! Para ellas, para mí y para todos los participantes del Congreso, que danzaron la ternura, lo suave, la mirada, en bellísimas conexiones afectivas que se abrieron en ese «entre».

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Sobre la Asociación Argentina de Danza Terapia, ¿nos podés contar un poco cuáles son sus objetivos y alcances?

La AADT fue creada en el año 2000 por iniciativa de la Dra. Diana Fischmann y un grupo de unas 20 personas que generosamente la acompañaron. Su objetivo  principal es difundir la disciplina y dar soporte a los terapeutas del movimiento, a quienes por cierto aún no les resulta fácil ser reconocidos  e integrados a equipos de trabajo.

¿Cómo fue tu experiencia como presidenta de la Asociación los últimos dos años?

 Nuestra Asociación es aún joven, podríamos decir casi un adolescente de 17 años. Venía colaborando en la Comisión Directiva desde el año 2011, pensando y ayudando en la redacción de nuestros Estándares Profesionales. Fue para mí una alegría y a la vez un honor haber sido elegida Presidenta de dicha Institución, ya que era la primera vez que esa elección se llevaba a cabo mediante el voto de los asociados. Antes, al ser menos socios, se decidía en forma directa. Me acompañó un equipo joven y dispuesto a darme soporte en «mis locuras». Hasta ese momento la Asociación tenía un Congreso Anual, y decidí implementar Jornadas Pre-Congreso en diferentes provincias del país a fin de enriquecer la disciplina con los diferentes aportes culturales. La resonancia de ello tenía sus particularidades según las regiones. La experiencia vivida en San Juan la guardo aún en mi corazón con mucha alegría. Me encanta conformar equipos de trabajo. Luego de 6 años de dar lo más que pude de mi misma a la Asociación, preferí no ser re-electa y dejar el espacio a nuevos equipos y propuestas.

¿Cómo ves el cruce entre arte y salud en general? Y en particular,  ¿la DMT en Buenos Aires?

Sus ámbitos de implementación, sus límites, sus potencialidades… Entiendo que si cuerpo/ arte y salud no se «dan la mano» estamos restando posibilidades a lo humano. Los terapeutas del movimiento tienen también esta mirada. En Bs.As. trabajan en hospitales de día, hogares de ancianos, en equipos de trabajo en el área de educación, en algunos Hospitales Públicos, en equipos que investigan desde las neurociencias, y es muy destacable y valiosa la tarea que realiza cada uno para que la disciplina sea reconocida.

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Llevás adelante la formación de Asistente en DMT en el Centro Cultural Rojas de la UBA, tuviste experiencias como docente en Brasil y en Francia ¿qué particularidades,  similitudes y diferencias podrías nombrar? ¿Cómo se vivencia la disciplina en cada lugar?

El C.C. Rojas es un espacio que amo, es un espacio vanguardista que da  la posibilidad que algunos elementos de DMT sean accesibles para muchos. Experimento muchas veces con quienes vienen al Rojas, que ese corto tránsito les resulta significativo para sus vidas y también para incorporar algo en sus trabajos y eso me alegra profundamente. En Brasil fue tan bello encontrarme con ese «ritmo»,  ¡y calidez que tienen!  Su disposición era siempre alegre y muy positiva frente a cada propuesta, cada búsqueda, cada trayectoria. Son muy afectivos. Y en París fue un desafío maravilloso, ya que no hablo el idioma. Antes de llegar al Seminario, me alertaban acerca de un grado importante de «intelectualidad» que tenían, y que era difícil esto que Suelly Rolnik llama apertura al «cuerpo vibrátil». Me llevo un poco más de tiempo la producción de ese «movimiento vincular» hasta que terminaron conmovidos hasta las lágrimas. Al salir, sentí que el lenguaje de los cuerpos en movimiento no tiene fronteras.

Vos proponés una especificidad novedosa, la DMT Vincular, ¿Qué significa, qué aporta a este campo?

Como te decía al principio, vivimos cambios epocales. Los paradigmas que hasta hace poco regian la vida en común,  hoy no dan respuesta a las necesidades de las personas. DMT Vincular (DMTV) es trabajar en situación, abiertos a la diversidad. Es impresionante como esta apertura produce creatividad. Fue muy bello el encuentro que tuvimos con los poetas en el C. C. Rojas, en el cual pusieron palabra a las cartografías sintientes que se movieron en situación. ¡Vamos por más en ello! La formación en DMT Vincular  que estoy abriendo ahora en abril, tiene que ver justamente con estos flujos de intensidades que se abren al moverse con un otro, y poder expresar «lo viviente» desde la escritura creativa, la pintura, los ritmos descantes de los cuerpos en movimiento. Sentimos con el cuerpo. Y arte es la apertura a esa sensibilidad que habita en los cuerpos. Por eso en la formación en Danza Movimiento Terapia Vincular, danzan y se dan la mano. Eso es muy potente. Se conforman agenciamientos colectivos. Construimos en ese «entre» espacios humanizantes, con otras lógicas, otros sentidos a la vitalidad.

Nos parece interesante tu propuesta de DMT con  artes plásticas, palabra poética, meditación… 

Lo que proponen y transitan en Liberoamérica me alegra y me parece valiosísimo como apertura a la potencia vital. Estas micropolíticas son aquellas que necesitamos construir. Yo trabajo y ofrezco un espacio desde la DMT Vincular, desde «el medio», desde ese lugar donde los cuerpos se encuentran con un otro. Cuando ese encuentro es real, lleva a diferentes aperturas creativas, y ello sucede y es DMTV, conexiones deseantes en un permanente devenir.

¿Qué proyectos tenés para este año y más adelante?

 Este año el comienzo de la formación en la cual me acompaña un equipo docente maravilloso, es un proyecto que me alegra profundamente, serán seminarios intensivos de 3 días una vez por mes, con una modalidad convivencial en medio de la naturaleza, a solo 1,30 hs de Bs. As. Será el inicio de un «campus» que en latín quiere decir llanura, y realmente estaremos esos tres días en medio de la llanura pampeana. También publicaré mi primer libro «Danza Movimiento Terapia Vincular, devenires», no sé si llamarlo libro o herramienta, como una apertura a nuevos disparadores, nuevos trazos, trayectos… Quizá tal vez imagino seguiremos escribiendo con quienes pasen por el «campus». Y acabo de abrir una Editorial «Bricolaje» a través de la cual me propongo sea accesible para muchos poder compartir en soporte papel, (aún no me animo a hacerlo de la forma maravillosa en que lo hacen en Liberoamérica, o quizá tal vez por ser «corporalista» necesito un libro) sus vivencias, cuentos, devenires, desde esta perspectiva vincularista.

Por último,  algunas/os referentes locales o extranjeras, históricas o contemporáneas que quisieras destacar…

¡Tantas para destacar! En lo personal  a  Maralia Reca, con quien tuve el gusto de formarme y quién introdujo DMT en Argentina, va mi agradecimiento.  Diana Fischmann, quien tanto ha aportado a la disciplina en Argentina y por el mundo, Aurelia Chillemi, con su tarea maravillosa de Danza Comunitaria que lleva a cabo en Grissinopoli, fábrica recuperada, y por supuesto a María Fux, con quien también he tenido el placer de asistir a sus talleres, y encuentro en María José Vexenat una continuadora sensible y maravillosa.

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Hilda Wengrower, quien escribió junto Sharon Chaiklin y otros «La vida es Danza» también me ha aportado y abierto a la sensibilidad. Asistir a talleres de Teresa Monsegur que vive en Barcelona y ha colaborado con formaciones ha sido también un aporte. Jorge Rosales, bailarín del Ópera de París y experto en la Teoría del Movimiento de Laban, además de un amigo personal, es un referente que invitó al C. C. Rojas cada vez que viene a la Argentina y Suzi Tortora de EE.UU. tiene tanto para dar y transmitir en el trabajo con niños.

Luego, valoro muchísimo la tarea de la generación joven que se ha formado en Argentina y lleva desde su singularidad DMT a sus países, como es Paulina Meléndez en México que trabaja con personas con síndrome de Down;  Daniela Pinto en Venezuela abriendo una Asociación y  la Escuela de Formación «Entre Cuerpos» , y desde mi humilde lugar les he dado el soporte posible; Sandra Milena Vélez quien ahora ha vuelto a su país Colombia, y también está intentando abrir una formación; Judith Esperanza en Brasil, me parece muy valioso eso…

¡Gracias por esta entrevista!

 

Gracias a vos

Escrito por Roxana Molinelli

Roxana Molinelli (Quilmes, Buenos Aires, Argentina 1983), es licenciada en sociología, orientada a temas psico-educativos y terapéuticos y escribe poesía. "las mañanas, el deshielo" (2016, El Ojo del Mármol, Bs. As.) es su primer libro publicado. Poemas suyos figuran en blogs y revistas digitales, participa de ciclos de lectura y performances. Es parte del Cluster Bs. As. Liberoamérica, desde el cual co-organiza el ciclo "Escrituras. Abiertas". Junto a Bárbara Alí coordina el taller de lectura y escritura creativa "Geologías"

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