Cuenta una leyenda que hace muchos años atrás un solitario minero, quien se encontraba en las cercanías del río Yuruari halló una gran cantidad de oro, y decidió quedarse «callao’», no informó a los demás mineros el descubrimiento. Desde ese entonces se bautizó a esa región, ubicada al noreste del estado Bolívar en Venezuela, como «El Callao».

Durante el siglo XIX los descubrimientos de minas de oro en la rivera del río Yuruari, que nace entre macizos montañosos y tiene una longitud de 290 kilómetros, fueron creciendo y trajo como consecuencia la emigración a El Callao de franceses, ingleses, hindúes, corsos y oriundos de Las Antillas inglesas y francesas como Dominica, Trinidad y Tobago, Santa Lucía, Barbados, Martinica y Granada.

Al llegar a tierra bolivarense los emigrantes trajeron consigo sus costumbres, culturas, tradiciones, folklore, idiomas e idiosincrasias, lo que originó una transculturización que hace de El Callao un lugar único en Venezuela.

La manifestación cultural más importante, vistosa y alegre que dejó la mezcla de culturas es el carnaval que, junto con las fiestas patronales de la Virgen del Carmen, se ha convertido en el mayor orgullo de los callaoenses -gentilicio de los herederos de la leyenda-.

Los carnavales de El Callao tienen más de un siglo de historia, comienza cuando los pobladores que no podían trasladarse a sus países de origen para esas celebraciones se reunían en grupos para recordar sus tradiciones. Fueron declarados en marzo de 1998 por el Instituto de Patrimonio Cultural de Venezuela como evento de Interés Turístico Nacional y, el 1 de diciembre de 2016, Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad por la UNESCO.

Los principales protagonistas de los carnavales de El Callao son el Calipso, las Madamas, los Diablos y los Medio Pintos.

El género musical Calipso –o calypso- es originario de Trinidad y Tobago, en un principio en El Callao se interpretaban composiciones trinitarias, el paso del tiempo permitió la realización de canciones autóctonas y se agregaron instrumentos venezolanos como el cuatro, las maracas y las campanas pero sin perder sus orígenes, se canta en inglés caribeño o español.

El ritmo del Calipso callaoense es desde sus inicios una forma de protesta para comunicar las nostalgias, inconformidades e injusticias que ocurren y también para despedir a los difuntos.

_DSC7126Foto: Norman Chaca

Las Madamas, del francés «Le Madam», en español «la señora»; es un singular personaje carnavalesco que representa la elegancia y la cadencia femenina. Estos atributos se muestran con bailes estilizados que, se consideraba en tiempos antiguos un sinónimo de autoridad, la mujer fina y de clase, el ejemplo a seguir en la sociedad. Sus trajes son llamativos, con colores alegres y floridos, con turbantes grandes y collares de perlas.

_DSC6686Foto: Norman Chaca

Una de las madamas más recordadas y respetadas es Isidora Agnes, conocida como La Negra Isidora, hija de un minero martiniqueño y su madre originaria Santa Lucia. Fue una defensora de sus costumbres y tradiciones especialmente del Calipso. Creó escuelas y formó una legión de mujeres con la intensión de mantener viva la tradición.

A diferencia de Las Madamas, los Diablos con sus bailes espontáneos, rápidos y sin orden contagian al público, cumplen con la función de organizar las comparsas, y motivar a los espectadores a unirse al baile colectivo, que recorre las principales calles del pueblo. Tienen máscaras con grandes cachos y sus trajes son negros, blancos, rojos o amarillos.

_DSC6732.JPGFoto: Norman Chaca

Los Medio Pinto, son un pintoresco personaje que pinta su cuerpo con una mezcla de papelón, agua y carbón. Salen de madrugada y, entonan cantos pidiéndole a las personas un medio –moneda de bajo valor- y si se la niegan los pintan con la mezcla que cargan en latas o envases plásticos.

El ‘pinto’ es un personaje traído de Las Antillas, que baila contagiosamente y que, al llegar a El Callao se transformó en Medio Pinto.

_DSC7047.JPGFoto: Norman Chaca

Lo que hace que los carnavales de El Callao sean especiales, únicos y distintivos, es que si bien son resultado de un proceso de transculturización, en este caso particular la mezcla de razas y culturas, permitió la aparición de una fiesta multicolor e idiomática única en el mundo, que aunque pasen los años esta se va adaptando a los nuevos tiempos pero sin perder su raíces, la herencia cultural patentada por sus ancestros.

Escrito por Joelnix Boada

(Ciudad Guayana, Venezuela, 1997) Estudiante de Comunicación Social de la Universidad Católica Andrés Bello extensión Guayana. Todo comenzó a sus 13 años cuando escribió la historia detrás de su sonrisa. "Detrás de una sonrisa" La Vida de Nos (2017)