De muy lejos
viene
viene
la serpiente
allá
allá lejos
veo su cola mordida por sus primeras fauces
Jormungandr
Jormungandr me susurra su nombre
dormida atraviesa los hielos de Islandia
y su aliento es fumado
por los hijos del primer hombre
por los hombres nacidos entre el fuego y la escarcha
por los hombres nacidos de la leche de la vaca Udumla
Ouroboros
Ouroboros semidespierta bajo las murallas derruidas en los ojos
en los ojos semiabiertos del druida
en los ojos derruidos por el éxtasis
Más acá
más acá la serpiente
ya no duerme
y bosteza
Cuando exhala
se derrama en aguas dulces
cuando inhala
su carne se va volando en polvo que hace llorar los ojos
y lacera
con sus gritos que ansían
el falo ígneo del sol
el humo vegetal que perfuma el cielo

y los gemidos famélicos que piden perdón por el olvido

Su cuerpo palpitante que juega
entre lágrimas y huesos resecos
su cuerpo lagarto del Nilo
su cuerpo río Amarillo
su cuerpo bantú lleno de ojos
secados al sol como chamizos
su cuerpo lujurioso
viene siseando
y lacera las mejillas de la Esfinge
suspendida en una inhalación interminable
que se tragó el agua de Nínive
La serpiente
multiplica sus cabezas
para hurgar los sueños
de los reyes
y pedirles
vírgenes con collares de perlas
vírgenes vestidas de novias
Quiere
tragarlas por el túnel de su boca
Quiere
llevarlas a su morada nocturna.
Quiere
con su semen dulce
hacer temblar
las piernas abiertas
las bocas abiertas
las espigas abiertas
y las raíces
erógenas
bajo los surcos
preñados
de semillas

Viene
la hidra
con sus siete y con sus diez mil cabezas
Viene
bajo las barcas
bajo los gritos
bajo los pies atados con cadenas
Viene
Más cerca
puedo ver sus alas
puedo presentir
el corazón que es uno con su vientre de fuego
Más acá
sus ojos ya no reflejan el agua
Más acá
sus escamas huelen a cueva
Más acá
sus fauces son de león
Las rodea una rabiosa melena
Ya la oigo rugir en batalla
Pelea contra un hombre que enristra una espada de bronce
Un hombre vestido con la piel de un felino
Indra, Heracles y Sigfried son sus nombres
Es un hombre que ansía
los ríos de su pecho
las vírgenes en filigrana sobre su sexo
Viene, viene por Grecia
su sangre se derrama sobre frescos antiguos
tapando quemando inundando de fuego
su palacio enjoyado
sus aljibes
y sus cuevas

Ya
está
aquí
encallada en un puerto de América
Antes de caer a tierra
estalla en plumas de quetzal
Su nombre es
Kukulkán
Quetzalcóatl
Su boca se abre para decir perlas de maíz
y el hombre
que en la distancia
parecía el dios de todo el Cielo
o el griego con piel de felino
o un germano de melena rubia
se acerca
a recibir el aplauso
No es dios ni griego ni germano
No viste pieles
su nombre verdadero está prohibido decirlo
Usa sandalias y una túnica
no es de bronce ni tampoco hierro
aquello con que mató a la serpiente
No atravesó su pecho
la ahorcó con una sarta de cuentas
Aquí está
la cabeza de la bestia
Ven, Doncella
pisa la cabeza vencida del reptil
cortemos este cuerpo de agua, de fuego, de arena
no volverá a susurrar al oído de los reyes
no volverá a hacer llorar el trigo
todo el pueblo se baña con su sangre
todo el pueblo come de su carne

¡El monstruo ha muerto!
¡Hemos matado al monstruo!
Pero sobre el río
la barca pasa
con un hombre
que juega
con monedas

Escrito por Gabriela A. Arciniegas

Nacida en Bogotá, un 26 de abril de 1975. Nieta del historiador americanista Germán Arciniegas. Es novelista, poetisa, cuentista, ensayista, traductora. Graduada en Literatura, Magistra en Literatura latinoamericana, cursa el Doctorado en Ciencias Humanas en la UACH, Chile. Docente y conferencista en varias universidades de Colombia, incluida en varias antologías de cuento y poesía nacionales e internacionales. En novela, es autora de “Rojo Sombra”, 2013. En poesía, publicó “Sol Menguante”, 1995, “Awaré”, 2009 y "Lecciones de vuelo", 2016. En cuento, es co-autora de "13 relatos infernales", 2015 (éxito en ventas en la FilBo 2015), autora de "Bestias", 2015. Actualmente está radicada en Osorno, Chile.