I: Colchón
En el huequito de tu pecho
mis senos vaporosos desaparecen,
estamos aquí, henos aquí, venos aquí,
tan verdaderos y tan miserables
hundidos en este colchón
ungido de semen y orgasmos
de lágrimas y de gastados adioses
en el que el televisor nos consume
en el que dormimos
y nos sabemos tan devorados y tan minúsculos
succionados por la materia
tan lejanos de lo sublime de lo inmaterial.
En este huequito del colchón
donde dejo mi pecho
y nos apartamos del mundo
desapareciendo de esta agonía
donde existir es no existir,
y donde el problema de la existencia
está
en que la palabra existencia
no debiera existir.

II 
Te recuerdo eyaculando contristado
con nuestro mañana purulento
nuestros días infectos poco saludables.
Recuerdo tus coitos interruptus
que terminaron en una interrupción embrionaria:
de nuestras tristezas apenas nacía una.
Tú por mientras dormías por la madrugada
en las bancas de los parques en los pechos de una mujer
Una como el Uno que está en el cielo de Sodoma
mirándonos los cuerpos cavernosos cavernícolas
que aún erectos reconocen la inutilidad del ser
la pronta respuesta para una pregunta sensible
¿qué somos? ¿para qué hacemos lo que hacemos?
Puede que un día de éstos
cansada de mi condición humana prefiera ser
una gallina un cerdo o una vaca
para que mamen mi leche y digieran sus intestinos
la sangre y el semen lúbrico que devoraron
convencidos de que valdría la pena hacerlo
y terminaron con bocas segregantes de pus
de insolencia de intrascendente comezón.
O me convertiré en cerdo para que por fin se reconozca
el fango que cala las calles con vanos pasos humanos
de señoras que esperan en casa a sus infieles maridos
de los padres que renunciaron a sus ambiciones inocuas
por postreras figuritas de carne malagradecidas malcriadas.
Quizá emita guarridos que lastimen los frágiles oídos
de las personas que nada saben del Ser ni de su no Ser.
Por mientras seguiré fingiendo la utilidad del comer
del dormir del escribir del amar del tomar
y del orgasmo hondo cuando muerdes mis pechos.

III: Si me fuera posible
En esta habitación vomitada y orinada con mi alcoholismo
¿Quién querrá dormir aquí sino yo?
cada quién es libre de cargar con sus miserias
con sus trizas de orgasmo daguerrotipadas
con sus penetraciones dolorosas y sangrantes
con sus faltas de apetito o de insatisfacción sexual,
cuando es el falo en el ano,
cuando la nada es vacío nomas,
cuando en esta lucha inútil en la que
conociéndonos nos desconocimos
qué somos si no una llaga inapetente
que no puede rascar el moribundo
aposentado en el lugar donde cayó, y murió
y ahora es otro lugar nomás.
Como ahora miro tus entrañas coaguladas en el suelo
y me repito que el día siguiente será mejor,
un día sin tener que suplicarle algo a algún dios,
o tener las lágrimas en la nostalgia o el falo en la boca,
podamos vivir un día en el que sepamos
¿Quiénes somos?
Por mientras seguiré buscándome
y buscándote
si me fuera posible.

 

Escrito por Esbeidi Lara

Esbeidi Lara (Xalapa, Veracruz, México, 1996) Estudiante de la carrera de Lengua y Literatura Hispánicas de la Universidad Veracruzana, y de la carrera de Derecho en el sistema abierto en la misma institución. Ha participado como creadora literaria en coloquios nacionales de lengua y literatura. Actualmente se encuentra trabajando su tema de tesis de licenciatura: “El tango y el lunfardo en el poemario de Gotán de Juan Gelman”.