Vibró el cuenco portador del agua
y su existir de imagen quebrada
despertó en nuestra memoria
la inicial catástrofe.

Ese día oscuro
un hilo de luz
desde adentro
atravesó nuestros párpados.

Inexorable
la clepsidra
empezó a robar el tiempo
y las voces alzaron su murmullo.

Silencio

Jamás pronunciará nadie nuestro nombre.

Escrito por Lucía Parias

Bogotá, Colombia. 1992. Maestra en Artes visuales, con énfasis en expresión plástica y audiovisual. Magister en Escrituras creativas. Ceramista. Poetisa. Ilustradora.