Sostengo que si hay algo especial en este mundo es el poder compartir con otros lo que nos inspira, ofrecer lo que nos entusiasma, recircular lo que nos hace sentir vivos y expandir lo que nos recuerda la esencia que SOMOS. Quizá por ello me cuesta entender la insistencia y la fuerza con que se multiplican el resentimiento, el odio, la oposición dogmática y visceral ante una percepción; los discursos cuyo fin parece ser el de imponerse, más que visibilizar alguna situación; y las posturas polarizadas por el mero hecho de desafiar, de resistir y de defender causas que han perdido argumentos. Me cuesta entender el sentido y el impulso con que germinan los sentimientos de inconformismo irascible, de negrura ante la vida, de rechazo autoritario, de hostilidad circular. No comprendo esa necesidad de reforzar y de darle más poder a lo que se condena. ¿Por qué buscar el amamantamiento (inconsciente) en aquello que se critica? Parece ignorada la posibilidad de renacer. ¿Dónde queda la energía que no avanza, que no conoce de caminos más luminosos y menos empolvados? Estancada, en el mismo lugar.

  Comprendo que no vivimos entre utopías, y es por eso que prefiero dedicar mis palabras y mis hechos a lo que amo, elijo modificar mi propio universo, ser mi mejor versión y aportar lo que pueda generar unión. En otras palabras, considero primordial  observar y orientar mis pasos hacia lo que puedo dar desde mi ser. Y si bien a mis sombras las escucho, también las transformo e intento no propagarlas; si algo me lleva a revelarlas, busco que sirvan de espejo a quien esté dispuesto a considerarlas. ¿Para qué destinar las horas a numerosas distopías que ahoguen nuestro crecimiento? Actuar es una herramienta poderosa y, muchas veces, en los pequeños detalles están los grandes cambios que tanto se anhelan. Por momentos, pienso en la palabra revolución y tengo sentimientos encontrados. En parte, siento pena ante una palabra que ha sido cargada de tanto peso político y socio-económico. Pero a su vez, sé que todo puede resignificarse y eso me ha llevado a escribir este pequeño poema:

Que la rebelión sea
mostrar tu esencia
impedir el caos
de tu propia ausencia.

Hoy, sólo sé ofrecer lo que me asombra, lo que me inspira, lo que me ha ayudado a conocerme y a creer en mí, lo que me ha enseñado que existen otras realidades. Ofrezco lo que me ha hecho crecer, lo que me lleva a experimentar qué es ser humana, lo que me conduce a escuchar la voz de mi alma. Ofrezco compartir y crear junto a alguien más, acompañándolo desde el lugar más sincero, honesto y comprometido en todo lo que me sea posible. Insisto, sé que no caminamos entre utopías pero empantanarnos sólo nos distrae y nos aleja de la plenitud que podemos abrazar. Siempre hay otros caminos.
Estoy aprendiendo, de todo, de todos y de mí. Por eso, agradezco por cada detalle que me es mostrado. Esta es sólo mi visión, una de tantas más.

Escrito por Luli Cattáneo

(La Plata, Argentina - 1992) Poeta, escritora y estudiante avanzada de la carrera de Abogacía. Dicen que nació en invierno, que su alma conoció diferentes siglos y portales, y que en su esencia se funde un manojo de historias. Tras recorrer distintos senderos, descubrió el lenguaje de la Luna, la profundidad del silencio, las melodías que se entretejen, las sombras de lo onírico, la magia del Cosmos, la protección de un abrazo... y, sobre todo, el entusiasmo al compartir la inspiración presente en su día a día. http://lulicattaneo.blogspot.com.ar/