Siento devoción por lo que no puedo contarte

Devoción a un silencio que no es más que la decisión de no sufrir en exceso, porque sí, sufro

Siento devoción por tus manos grandes y algo torpes

Devoción a mis trayectos de autobús o metro. Me gustan las rutas conocidas, así como  tus callados mimos y los besos silenciados

¿Por qué silencias los besos?

No te acostumbres al desamor de quien quiere servirte una taza de café al despertar

Todo es igual, exactamente igual. Mis rutinas, mi pensar, ocasionalmente cambian cuando quiero ponerte en otro, con otra ropa, con otro olor. De resto todo es igual, no me gustan tanto las sorpresas, lo prefiero así

Haré un trato con la luna, como ella sí te puede alcanzar todas las noches irá a darte un rayo para que en el día de la oscuridad puedas alumbrar sin remordimiento

Porque así mi devoción crece, me arroja a la hoguera. Alimenta y da sed a la vez. No hay nada completo, más que aquello que puede ser uno cuando sueña

Allí también te preciso tanto y más, con absoluta devoción.

Escrito por Andrea Morales Jiménez

(Barranquilla, 1.988) Comunicadora Social y Periodista afincada en la Ciudad de México con experiencia en periodismo cultural enfocado a cine, televisión y teatro. Trabaja contenidos para marketing y publicidad como a su vez para el sector tecnológico en páginas web y aplicaciones móviles.