Lento como un labio que dice “sombra”

Mi cuerpo es un camino que parecen dos,

un camino de agua dolorosa.

De mis lagos una luz que todo lame,

un rayo que atraviesa los rostros más austeros,

las rutas menos idas.

Soy el cauce que no se arrastra.

Soy el rezo que mi lluvia dice.

Soy el mar suelto y permanente,

su espalda enardecida para siempre por el sol.

De todo rostro soy, agua,

un lago limpio, iridiscente,

lento como un labio que dice sombra.

La luz, como el amor,

todo sabe,

todo lame,

todo toca.

En mi cuerpo me prolongo.

En mi propio lago, muero.

Escrito por María Choza

Sinaloa, 1994. Poeta amante de la literatura infantil, la vainilla y el mar.