Saudade

mi padre amaba las cerezas (cherries)
era estrambótico pero encantador
entendía de vestidos y claveles
había vivido en el campo y mencionaba caballos
él conocía bien el cielo estrellado
a mí me estrella extrañarlo
no puedo meditar sin lágrimas de tempestad
me emociona escuchar el hipnótico movimiento de las llaves de las puertas de la destrucción
alguna vez me invitaron, ahora la dueña soy yo
aprendí a cantar cuando él murió
hubo algo que creció en mi interior
se pobló de ruiseñores
perseguí una quimera en medio de los ángeles
mientras aspiraba un poco de cenizas del volcán

 

Críptica

vivo en modo avión
el maestro nota que otra vez reposo
entre nubes
se burla de mí, me espera abajo con
un cartel con mi nombre
y yo que estoy pensando en lo que
le voy a regalar en su día
le regalo una ensalada de frutas
con mucha frutilla y poca naranja
algo de banana y manzana
le regalo un anillo apto para
ilusos con una bola que contiene
un simulacro de nieve
aunque se me nuble el juicio
mis piernas son dos troncos que separan universos
con caminos poblados por hormigas rojas
un gusano de frambuesa recorre mi brazo
se escapó de una tierra hostil
este espectáculo de ternura le pertenece

 

 

 

Escrito por Denise Griffith

Escritora argentina. Publicó con la editorial Escritor de la legua un poemario llamado Antojos de desorden y participó de la antología El gran libro de los perros de la editorial española Blackie Books. Trabajó en el Ateneo Grand Splendid (una de las librerías más hermosas del mundo). Asistió al taller literario dictado por el escritor Luis Mey y colaboró en diversas revistas digitales. Se desempeña como crítica de teatro para la página GEOteatral. Contacto: griffith.denise.03@gmail.com