El fuego no concibe el humo que te ahoga en descontento
El descontento se acerca al cenicero y asesina la época
Que agoniza recordando el nirvana de ensanchar las venas de humo y de sangre
Que arden hasta aplastar la colilla de mi paciencia

De mi aguante

De mi diversión

De lo que quizá me mantenía con vida
O en un simulacro de ella.

Tengo el rostro de Caronte metido entre las piernas
Me río y con los denarios arranco los huesos de la órbita
De esa fosa que consumió el cadáver de mi mejor versión

 

El grito y la sal confirman el trueque maldito que hice en el Estigio

 

En la balsa voy desnuda
En la balsa van sus huesos
Y lame mis llagas
Y muerdo la médula
Vamos a herirnos
No tengo miedo.

Escrito por Verónica Vidal

Verónica Vidal (Coro, 1995) es editora adjunta de la Revista Literaria Awen (revista-awen.webnode.com.ve) y redactora digital en el ICP Institución Cultural Pachayachachiq Cusco, Perú (pachayachachiq.org); está residenciada en Barranquilla, Colombia. Escritora, locutora y actriz de teatro. Dedicada a la creación literaria, al dibujo de retratos y al estudio de cine, fotografía e idiomas.