Aquí,
es el comienzo de la pérdida de mi seguridad.
Al entrar a cualquier aeropuerto del mundo globalizado.
Me siento desnuda en este espejo mirando al otro
que soy yo misma.
Envuelta en unos códigos cada vez más previsibles
.

-Carmen Berenguer

Fotografía: Jaime Martín

Diversos instrumentos de cocina cuelgan como acróbatas surreales, acompañados de una diversidad de crucifijos de madera dispuestos en el segundo plano de la escenografía. Debajo de las diversas cazuelas, un hombre con el rostro cubierto por una especie de velo, hace sonar un instrumento de cuerpo alargado como un arpa, pero con cuerdas de contrabajo.

Sale en escena, Ana Paula Uruñuela, quien interpreta a una chica mexicana que vive en Venezuela con su familia y se enamora de Carlos —interpretado por José Jaime Argote—, oriundo de ese país. El padre de la mexicana se opone a la relación y decide que toda la familia retorne a México lo más pronto posible, sin oportunidad de despedida entre los enamorados.

La turbulencia entre estos múltiples viajes continua con la historia de un chileno cuya madre fue desaparecida por la dictadura de ese país. Recuerda ese día con la exactitud de una receta de cocina, mientras todos los actores bailan Like a prayer, pieza de Madonna, proveniente de un álbum discográfico —con el mismo nombre— donde curiosamente, se encuentra incluida una canción que la cantante dedicaría a su madre fallecida cuando ella era niña. Los crucifijos en la escenografía cobran sentido con el movimiento de los cuerpos en el escenario y la referencia pop.

Lo que duele del fenómeno del exilio es su estrecha relación con el viaje —que, en una “zona de confort” ya sea económica o territorial, relacionamos con la libertad— y sus dicotomías: la posibilidad de escapar, pero no tener un refugio seguro, de conocer otras culturas, pero ser rechazado por las mismas, la posibilidad de irse, pero no volver, ¿Dónde vivir más? ¿Dónde morir?

Todos alguna vez hemos soñado con la lejanía, tal vez esta necesidad se refleja más en la tercera historia presentada en la obra; una chica —interpretada por Laura Cruz— cuyo padres sobreprotectores siempre le han negado la posibilidad de viajar. Para enfrentar esta situación, ella un día decide comprar un vuelo a España para buscar una playa de arena pintada por Salvador Dalí… búsqueda que la llevaría a los límites de una playa de Turquía, donde años atrás yacía el cuerpo sin vida de un niño migrante, ¿recuerdas?

Exilio nos invita a poner en tela de juicio las posibilidades de nuestros propios viajes. Sin bien, “partir es una necesidad de la naturaleza” tal como lo expresa uno de los personajes, ¿qué es lo que nos hace prolongar nuestras  propias partidas? Lo irónico del asunto —o trágico algunas veces— nos podría llevar a jugar botellita para conseguir una respuesta, como los actores los sugieren en uno de los actos musicales con una soltura onírica y resonancias musicales que nos llevan de la perdida a la nostalgia.

Este proyecto es realizado por Paralelo Teatro, un colectivo jalisciense en cuyas propuestas prevalece la experimentación y el análisis del movimiento, tal como lo explica Alejandro Rodríguez, director de la puesta en escena.

 

Exilio

Funciones:

Del 3 al 18 de marzo

Sábados a las 20:00 h

Domingos a las 18:00

Teatro Experimental de Jalisco

 

Dirección:

Alejandro Rodríguez

Elenco:

José Jaime Argote

Ana Paula Uruñuela

Miguel Vázquez

Laura Cruz

Noé Castro

 

Escrito por Sayuri Sánchez

(Guadalajara, 1993) Egresada de la Licenciatura en Letras Hispánicas de la Universidad de Guadalajara; Auxiliar en el Área de Servicios Educativos del Museo de las Artes de la Universidad de Guadalajara (MUSA); Coordinadora del proyecto de promoción de la lectura Vía literaria y Por favor, lea poesía (2015-2017). Ha sido publicada en periódicos y revistas como La Jornada, Cultura Colectiva, Posh Magazine y México Design.