El día en que la iban a premiar, Ana Alonso se levantó a las 5:30 de la mañana para esperar el vuelo que la llevaría a Saltillo. Había soñado que atravesaba un enorme oasis de agua azulada pero al tocar tierra sólo se encontró el frío arenal del desierto.

Tres semanas antes Ana Sofía Camil, Secretaria de Cultura en Coahuila, se había contactado por medio de llamada telefónica hasta España con Ana, quien dijo sentirse emocionada y muy contenta, pues consideró que tenía pocas posibilidades de ganar este premio de gran prestigio; además, había tenido un año muy difícil, sobre todo en el ámbito personal.

“Es la mejor noticia para cerrar un año que empezó muy mal, no lo podía imaginar porque un premio de este prestigio realmente me parecía que estaba fuera de mi alcance, pero decidí atreverme y no lo podía imaginar, muchísimas gracias”, expresó.

No era un dramatismo de poeta, no era una “mala racha”, era un cáncer floreciéndole en el pecho izquierdo y a principios de año había pasado por quimios y una cirugía.

Y es que no había salido guapa en las fotos de Esauira. Se le ve el rostro macilento y ambigua la sonrisa. Esto una semana antes del diagnóstico, de no saber que llevaba un monstruo adentro, pero sí.

En Coahuila se realizó la quinta edición del Premio Internacional Manuel Acuña de Poesía en Lengua Española, con el que se conmemoró el 145 aniversario luctuoso del ilustre poeta coahuilense. Los anteriores ganadores habían sido sólo hombres pero el pasado 11 de noviembre de 2017 el resultado fue distinto ya que, por primera vez, había ganado una mujer: Ana Isabel Conejo Alonso; escritora; poeta; 47 años de ser una mujer pirata, una sobreviviente.

Ana-Teresa-Barboza_04.jpg
Ana Teresa Barboza

El feroz cuerpo corsario

Dos días antes de la premiación del Acuña, me llamaron por teléfono para confirmar mi asistencia a la ceremonia. Había leído en los periódicos sobre la primera mujer que ganaba el premio, así que mis expectativas crecieron junto a la emoción de conocerla.

El 28 de noviembre del 2017 asistí a la ceremonia celebrada en el Palacio de Gobierno, en el centro de Saltillo, en donde muchísimas mujeres esperaban conocer y escuchar a la ganadora con el libro de poemas Todo lo abierto.

Todas nosotras: mujeres soñadas, enfermas, con tatuajes de cuerdas y rosas. Mujeres con tacones, derrotadas, tristes rotas e incendiarias. Mujeres todas yo, todas nosotras, todas Ana.

Ana-Teresa-Barboza_02.jpg
Ana Teresa Barboza

El recinto se llenó. Para las siete de la tarde, hora acordada como inicio de la ceremonia, el lugar estaba a reventar: mujeres de todas las edades y estratos sociales, se dieron cita para no perderse la premiación, la cual dio inicio cerca de las ocho de la noche.

Yo esperaba atisbar entre el mar de cuerpos la cabellera roja de Ana, que había observado en las fotos encontradas en Internet. No me percaté que a sólo una fila de distancia, frente a mí, se encontraba ella vestida de negro con la cabellera de fuego suelta, incendiando el aire.

Las luces del lugar se apagaron y dieron paso a otras azuladas y rojizas: estaba por comenzar la premiación.

Al participar en la ceremonia de entrega, el director general de Vinculación Cultural Antonio Crestani, en representación de la secretaria de Cultura, María Cristina García Cepeda, destacó la importancia de este reconocimiento instituido en 2013 en el marco de los festejos por el aniversario luctuoso del poeta coahuilense.

Crestani al felicitar a la poeta española Ana Alonso, se refirió al fuerte impulso sostenido en los últimos seis años por el gobierno de Coahuila hacia la cultura, especialmente al fomento a la lectura, la literatura y la poesía.

Pero el momento cumbre de la ocasión no fueron los discursos políticos, ni la música bellamente interpretada por miembros de la Orquesta Filarmónica del Desierto, sino por aquél cuerpo cosario vestido de negro, de cabellera roja, que subía al estrado para dirigirse al público que esperaba impaciente.

La poeta, tras recibir el premio, dijo que “la poesía, lejos de ser un adorno inútil -como quizá algunos puedan pensar- es un instrumento transformador de la sociedad, una forma de “pensar sintiendo” que ayuda a reinventarnos como personas y como comunidades”.

Alonso, originaria de Terraza, Barcelona, expresó al jurado y al gobierno del estado su agradecimiento por el reconocimiento al libro Todo lo abierto. Mencionó que los poemas que lo integran nacieron de una vivencia personal límite: el diagnóstico de un cáncer de mama, por lo que su escritura supuso para ella una catarsis que permitió afrontar la enfermedad y apostar por la vida.

Luego de dedicar su premio a las mujeres coahuilenses y a todos los poetas actuales del estado, cuyas voces, llenas de magia y originalidad contribuyen a hacer grande a la entidad, al país y a la lengua española, la poeta dio lectura a un par de sus poemas titulados Todas nosotrasOfelia y Yo no soy.

Porque no es un templo en ruinas, porque no existen piezas de repuesto para una mujer rota. Porque sólo se puede reconstruir lo destruido y Ana Alonso no es campo de escombros.

Con su lectura, la escritora tocó fibras sensibles entre las y los asistentes al evento. Aplausos y frases como “Eres una mujer muy fuerte”, o “Gracias, hija, gracias por escribir esto”, resonaron a lo largo del recinto de gobierno en donde los asistentes escucharon emocionados a la poeta española.

Ana-Teresa-Barboza_03
Ana Teresa Barboza

Todo lo abierto

Cerca de las nueve de la noche el entonces gobernador Rubén Moreira tomó el micrófono y mencionó que el certamen ha creado un impacto sin precedentes en la producción poética en nuestro idioma a nivel internacional ya que, para esta quinta edición, según dijo, se recibieron más de 500 trabajos provenientes de 19 países y el jurado estuvo integrado por los poetas Dana Gelinas, Juan Domingo Argüelles y  Jennifer Clement.

Para cerrar su discurso, Moreira mencionó que Ana Alonso no sólo regala imágenes extraordinarias, sino que posee un profundo sentido filosófico salido de su experiencia personal. La autora, demuestra una cualidad de la poesía que debe ser subrayada.

Al término del evento, había una fila enorme para la firma de plaquettes de Todo lo abierto; sin embargo, me acerqué para hablar con ella, la mujer pirata. Nadie podría adivinar ese feroz cuerpo corsario bajo la mirada dulce, enorme, de esta mujer.

Bajo el vestido negro, mutilada, mentía sonriendo. Bajo el vestido negro, la corsaria del torso mutilado. Ella, toda ella, de miel. De luz. De aire.

Al abrazarla y escucharla vi en ella una parte de mí misma. Éramos, somos, una misma herida. Mujeres que luchan, que escriben, que se enfrentan al monstruo y sobreviven porque no somos víctimas. Leo ese poema que es ella, Ana, como un autorretrato y celebro que el premio haya sido para una gran mujer.

 

DPxs3e5WsAAGnPI
Tomada de Twitter

 

 

Escrito por Esther M. García

Esther M. García (Cd. Juárez, Chihuahua, México, 1987) Radicada en Saltillo, Coahuila. Licenciada en Letras Españolas. Ha publicado cinco libros de poesía, uno de cuentos y una novela juvenil. Ganadora del Premio Nacional de Cuento Criaturas de la Noche 2008, Premio Estatal de cuento Zócalo 2012, Premio Municipal de la Juventud 2012, Premio Nacional de Poesía Joven Francisco Cervantes Vidal 2014, Premio Internacional de Poesía Gilberto Owen Estrada 2017, Premio Estatal Chihuahua Cambiemos el cuento 2018, y Premio Nacional de Literatura Joven FENAL-NORMA 2018. Fue finalista del V Premio Internacional de Literatura Aura Estrada. Ha sido becaria del PECDA Coahuila y del FONCA JC. Sus poemas han sido traducidos al inglés, francés, italiano y portugués.