¿Pero qué era el jazz? Se sabía en esencia de qué se trataba, pero era algo indefinible por el momento.


 

Para hablar de Jazz, hay que evitar hablar del género, al menos hasta cierto momento de la historia de la música. Sus comienzos se remontan a una sucesión de tradiciones musicales empíricas, enraizadas en el sentimiento humano de comunidad, que fueron evolucionando hasta llegar al género como tal. El Jazz no es una estación fija, sino una transición melódica. Se sabe de antemano que la música no tiene génesis, lo tienen los ritmos. Aun así, el abuelo del jazz es el Folk, esa antigua palabra que denota, según su traducción al castellano como “tradición” o “folclor”.

 

El folk

Así entonces, antes de que aparezca la palabra Jazz y por delante un movimiento musical que se renueva cada decena de años, tenemos que referirnos al folk, esa manifestación existencialista de los negros afroamericanos esclavos, que en medio de las plantaciones algodoneras de Louisiana y el delta del Mississippi, entonaban sus oraciones y sus penas como un cantus firmus junto a sus hermanos.

El término para esta práctica, a falta de uno más adecuado, fue los Worksong [canciones de trabajo].  Entonaciones rítmicas con largas frases melismáticas centradas en historias de opresión, amor y mala suerte, y que giraban en torno a repeticiones, interjecciones y énfasis de interpretación e intensidad emocional[1].

 

Extraída de Emaze.

 

Este estilo de cantar mientras trabajan mancomunadamente era casi un ritual litúrgico. Música, que lejos de cualquier pretensión histórica de conferirle una etiqueta, eran oraciones de clamor, ángelus entonados colectivamente al son de las jornadas de trabajo para matar el tedio. Sonidos que salían del alma, pero también de la agonía y de la noche angustiosa de opresión.

Dice Kurt Vonnegut, escritor autorizado por ser norteamericano, que cuando los terratenientes del sur entraron en depresión y se suicidaban, los negros conservaban su música como un panegírico para afrontar la existencia.  Al ir a la historia se comprueba lo mismo.  Los negros solo tenían trabajo y música, hasta que apareció otro género que era inevitable que no surgiera: el Blues.  Este estilo dio ciertos personajes crooner o cantantes que entonaban con sus gestos, voces, y ahora con letras, el dolor experimentado en la comunidad.

Sin embargo, no es necesario adelantarnos, ya que el Shouts, fue también un elemento dentro del Folk, cuya respuesta o Field Hollers eran gritos dentro del campo de penas y lamentos.  Esto constituyó una forma de crear comunidad y unidad en medio de su larga jornada de adversidad histórica.  El único privilegio “divino” del que gozaban los esclavos en su agonía era la rica libertad para cantar.

 

Extraído de Caapa.

 

Law, cap’n, I’s not a singing’, I’s jes a hollerin’ to he’p me wid my wu’k.

 Señor capitán, no estoy cantando, sólo es un pequeño holler para ayudarme en mi trabajo.

 

Libertad que era un sutil salvoconducto del blanco para tener al negro en el cauce de su trabajo, además de que los Worksongs poseían un gran valor económico para los patronos porque estimulaban la productividad, y era un antídoto contra el cansancio que mantenía a raya los pensamientos de rebelión.

Por eso el deseo del blanco, y su aceptación casi que voluntaria, consistía en que sus esclavos se expresaran musicalmente “Un negro que canta es un buen negro”, decía un dueño de plantaciones algodoneras o el vigilante de cualquier antigua prisión.

Como afirma Joachinm Berendt:

 

Joachim-Ernst Berendt (20 de julio de 1922 en Berlín-4 de febrero de 2000 en Hamburgo) fue un periodista, escritor, crítico y productor discográfico de jazz. Extraída de DW.

 

En el comienzo del blues se hallan los worksongs y field hollers: cantos sencillos y arcaicos que los negros entonaban durante su trabajo en los campos y en las orillas del Mississippi. Los cantaban porque con el ritmo de la canción el trabajo se hacía más fácil que sin él y porque el ritmo ejercía cierta coacción en aquellos que cantaban, y bajo esa coacción trabajaban hasta los que de otro modo no hubieran trabajado o lo hubieran hecho en forma insatisfactoria. (De Nueva Orleans al Jazz Rock)

 

 

Los “coons” itinerantes

Se sabe que algunos interpretes del folk, que quedarán sepultados en la historia por carecer de teóricos o sistemáticos del Jazz, iban de pueblo en pueblo, de plantación en plantación con su banjo o guitarra (instrumento introducido por las colonias españolas en la Norteamérica de los peregrinos) y sus pobres pertenencias, cantando sus sencillos blues-folk-songs de sonidos alargados y “mal entonados”. Esto es lo que hoy los teóricos llaman “blues arcaicos”.

Eran tonalidades abstractas, casi que al nivel de la música totémica para relajar la comunidad y sus notas eran tan básicas como la estructura musical de A-A-B, es decir, tres veces cuatro compases.

 

El minstrel (usualmente en inglés, dicho en plural, los minstrels, o adjetivado, minstrelsy) era un género teatral musical, típicamente estadounidense, cuyo periodo de mayor esplendor se sitúa entre 1840 y 1900. Se trataba de un género que, de alguna manera, aunaba la ópera inglesa con la música de origen negro. Extraído de History on the Net

 

Los comienzos del género fueron sin duda espirituales y en su evolución se conservó esto en la conciencia general de cada representante. Se tiende a catalogar esta forma rústica de hacer tonalidades como una “africanización” pero más que una nominación que apuntaba al continente africano era una forma inequívoca de llamar un estilo a-tonal, que no se entendía por carecer de bases teóricas, y que no había visto nunca, al menos en América.

Estos cantores espirituales e itinerantes eran nómadas, algunos libertos, otros que habían huido de sus amos, y que se alimentaban a dieta de sandias que vendían en carretas por todas las comarcas del sur.

En algún momento estos hombres fueron denominados “coons” debido a dos cancioncillas de mediados del siglo XIX, llamadas Turkey in the Straw y Old Zip Coon. Dos composiciones fundantes, de alguna forma, de un nuevo estilo de improvisadores.

 

Extraído de: Irish Mirror.

 

Aunque coons, era en realidad una forma despectiva de burlarse de este estilo y de estos intérpretes. La historia de los coons se vería casi a fin del siglo XIX resaltada con los mainstream de los blancos que a la inversa querían ser negros, para cantar y así burlarse de este estilo, que por el momento no vislumbraba un movimiento sólido.

 

El Congo Square

Ahora, también era una realidad que los negros practicaba las danzas de ascendencia africana, o Ring shout, en sus espacios íntimos dentro de la colonia donde eran obligados a trabajar. Posteriormente estas serían ejecutadas en el famoso Congo Square, en New Orleans, el lugar donde se desarrollaban reuniones musicales y danzas folclóricas espontáneas.

Este tipo de arte folclórico, nacido de fusionar el ritmo con el cuerpo, puede tomarse como antecedente de la improvisación folk, ya que para ejecutar los movimientos había que generar compases, al menos, rasgados (rags) -Inicialmente así se hacía en África-, producido con tambores de madera, calabazas, palos, y otros sonidos que se sustraían de los elementos naturales de la naturaleza.

 

 

Congo Square era el nombre con el que se conoció, durante los siglos XVII, XVIII, XIX y la primera mitad del XX, una zona de la parte vieja de Nueva Orleans, donde se desarrollaban reuniones musicales y danzas folclóricas espontáneas. Actualmente se llama Beauregard Square. Extraída de: Jewish Currents

 

Eran danzas públicas, imitaciones de las ceremonias rituales de África, el continente madre de donde habían sido sustraídos a la fuerza.

 

“Cuando los esclavos se reunían los domingos, sus días libres, él tocaba los tambores en la plaza Congo Square, como se llamaba. […] Él era un músico: nadie tenía que explicarle las notas, ni el sentimiento ni el ritmo. Todo eso ya estaba en él”

 

Dice Sidney Bechet en su autobiografía, “Treat it Gentle” sobre uno de sus antecesores. Sin embargo, esta práctica no duró tanto, pero fue importante para representar las abstracciones espirituales del Blues y Jazz posterior.

 

 Scott Joplin

 A modo de transición entre el folk, worksongs, blues, folk-blues, hasta llegar al Jazz, hay que hablar de Scott Joplin brevemente para crear en puente entre un tiempo y otro. Aunque hay más representantes, Scott Joplin es una figura clave en un estilo que sentará las bases tonales del Jazz en sus comienzos. Fue un negro educado, criado por colonos europeos, quienes lo introdujeron en el arte de tocar el piano. Así, heredero de esta cultura, comienza a tocar un estilo llamado Rag-time o tiempo rasgado, alrededor de los años ochenta del siglo XIX.

En frases de sus biógrafos, era un pianista “pianístico”. Es decir, tocaba el instrumento tal como se acostumbraba a realizarse con las sonatas de los grandes compositores románticos europeos.  Con este estilo nacía oficialmente la composición pianística en el jazz uniendo elementos de la antigua tradición musical europea al sentido rítmico de los negros.

 

Scott Joplin (Texarkana, Texas, Estados Unidos, 24 de noviembre de 1868 – Manhattan, Nueva York, Estados Unidos, 1 de abril de 1917) fue un compositor y pianista afroamericano estadounidense, una de las figuras más importantes en el desarrollo del ragtime clásico, para el que deseaba un estatus similar al de la música seria proveniente de Europa y la posibilidad de admitir composiciones extensas como óperas y sinfonías. Extraída de: Biography.

 

Era música blanca entonada a lo negro. Y es obvio, como ya se planteó, que Joplin no fue el único representante, pero si el primero. Entre los demás estaban figuras como Tom Turpin, dueño de un bar de St. Louis; James Scott, organista de un teatro en Kansas City; Charles L. Johnson, Louis Chauvin, y Eubie Blake.

Scott Joplin compuso más de 600 rags, y entre los más conocidos están “Maple Leaf Rag” y “The Entertainer” que fueron preservados gracias a la naciente industria cinematográfica del cine en Norteamérica.

 

Jelly Roll Morton

En este periodo es donde otro hombre destacado y polémico se separa de la tradición del rag-time para arrojarse una pretensión particular. Este personaje fue Jelly Roll Morton, quien osadamente dijo: “Yo invente el Jazz”, además de arrojarse otro término al escribir en sus tarjetas de visita, después de su firma, “creador del rag-time”. Roll Morton en vida fue un personaje controversial y suburbano, pero su sentido de propiedad del Jazz dio pie para una larga sucesión, de al menos 10 años de las llamadas Jazz Bands. ¿Pero qué eran en esencia estas bandas?

 

Ferdinand Joseph LaMenthe, más conocido como “Jelly Roll Morton”, fue un pianista, compositor y cantante norteamericano nacido, probablemente, el 20 de septiembre de 1885 en Gulfport, Luisiana, según la historiografía convencional, y fallecido en Los Ángeles, California, el 10 de julio de 1941. ​ Morton pertenecía a la pequeña burguesía de los criollos de Nueva Orleans, donde se educó, y se presentó a sí mismo como el inventor del jazz en una carta enviada a la revista Down Beat, en 1938. Extraída de: The Blues Mobile

 

Las Jazz Band

Eran marchas tipo militar, prusianas o francesas, acompañadas de orquestas tipo circense, pero con una línea artística y musical definida.  Las bands iban por las calles de Nueva Orleans en carretas, las llamadas “band-waggons”, marchando a través de la ciudad. Cuando se encontraban dos conjuntos se improvisaba un contest o una battle, es decir, se generaba una competencia. Muchas veces también tocaban bands blancas y negras unas contra otras.

De estos curiosos eventos, surgiría las bases del Jazz blanco con “Papa” Jack Laine quien tenía también bands en Nueva Orleans, entre las más famosas estaban la Dixieland Jazz Band y los New Orleans Rhythm Kings.

También es de destacar la aparición de los Crooner, o cantores de jazz, que ya venían con la tradición vocal de las intérpretes del Blues, con Bessie Smith como su mayor representante.

 

Papa Jack Laine, nacido George Vital, fue un baterista y contrabajista norteamericano de jazz tradicional, que nació en Nueva Orleans (Luisiana), el 21 de septiembre de 1873, y falleció en la misma ciudad, el 1 de junio de 1966. Hacia 1890 forma su primera banda, dedicada a tocar ragtime, a la que llama Reliance Band. Extraída de: Red Hot Jazz

 

Sin embargo, una vez puesto el estilo en los rieles precisos, fue necesario que los vagones de los géneros, los ritmos, los personajes desfilaran uno a uno por la vía de esta música afroaméricana. Existían inquietudes en el aire, como por ejemplo ¿de qué se trata esa música de negros? ¿cantan o se lamentan? ¿qué es en realidad eso del Jazz?

 

¿Qué es el jazz?

¿Pero qué era el jazz? Se sabía en esencia de qué se trataba, pero era algo indefinible por el momento. La etimología era difusa. Para algunos significaba primero algo sensual, luego baile, después música. Incluso el escritor F. S. Fitzgerald llegó a afirmar que este estilo de música era una “acumulación nerviosa”.

También se referían al jazz como la expresión que procedía de las tabernas de New Orleans de, Jazz them Boys (¡adelante!, ¡animo muchachos!) o de los gritos de aprobación de la clientela de un cabaret negro por cierto Jazzbo, Brown, cantante y ejecutante de trombo. “¡otra vez jasbo; ¡otra vez, jas!”.

 

Extraída de: Pooky

 

A eso se suma el verbo francés de Jaser (charlar) o finalmente la transformación fonética de las palabras africanas Jas, jasss, jasz, jazz pronunciadas por los negros en las plantaciones para estimularse a trabajar[2].

Aunque el musicólogo de la escuela de Frankfurt Theodor Adorno[3], al referirse al Jazz haya propuesto que este estilo era una especie de anarquismo, rebelión y castración masculina dentro del rito de iniciación jazzístico.

Sobre esta última percepción hay que recordar que el musicólogo judeo-alemán escribía en clave sociológica, emparentando el génesis del jazz con las sociedades capitalistas y su esquema de contención social. En pocas palabras, Theodor Adorno hablaba de Jazz sin escucharlo y sus críticas iban dirigidas al género como cortina de ambientación para la industria musical americana.

 

El Jazz universal

 

El jazz antes y durante el nazismo: raíces negras, desenfreno, rebeldía e improvisación que el totalitarismo nazi no permitiría, y la ridícula lista de limitaciones a los shows. Durante años, los norteamericanos se han sentido avergonzados por no haber sido los primeros en admitir el valor de esa música tan especial llamada, genérica y abarcativamente, jazz. En efecto, fueron los intelectuales europeos de las primeras décadas del siglo veinte, especialmente ingleses y franceses, quienes reconocieron su importancia y cualidades estéticas. Extraída de: Brazil Brazil.

 

En fin, lo cierto era que, con esta denominación de la música negra, este género invadía como una epidemia los periodos de guerra en América y Europa y ganaba popularidad casi universal.

El jazz que antes era un asunto de minorías ahora estallaba en un entusiasmo contagioso después de la primera guerra mundial convirtiéndose en un género de masas. Lo cual no era algo sociológicamente motivo de análisis, sino una evolución y una expectativa, que sabía, iba a realizarse.

De ahí, cada 10 años el jazz tendría su desarrollo, partiendo oficialmente del rag-time, luego Swing, Bebop, Cool, Bop, Hard Bop, free Jazz, Ryths-blues, Soul, Jazz-rock y las evoluciones que siguen herederas del siglo XIX y XX, con personalidades como Louis Armstrong, Bix Beiderbecke, Duke Ellington, Coleman Hawkins y Lester Young, Charlie Parker, Dizzy Gillespie, Miles Davis, John Coltrane y Ornette Coleman, John McLaughlin y cientos de intérpretes más hasta la actualidad.

 

Louis Daniel Armstrongn (Nueva Orleans, 4 de agosto de 1901​-Nueva York, 6 de julio de 1971), también conocido como Satchmo o Pops, fue un trompetista y cantante estadounidense de jazz. Se trata de una de las figuras más carismáticas e innovadoras de la historia del jazz y, probablemente, su músico más popular. Gracias a sus habilidades musicales y a su brillante personalidad, transformó el jazz desde su condición inicial de música de baile, en una forma de arte popular. Extraída de: El Liberal.

 

 


[1] Gioia, T. 2008. Delta blues the life and times of the Mississippi master who revolutionized American.  Norton & Co. Pp 480.

[2] Abbiati, F. 1960. Historia de la música. Uthena. Tomo V, México. P. 546.

[3] Adorno, Th. Prismas. El jazz, moda sin tiempo. P. 127.

Escrito por Diego Firmiano

Escritor, Periodista, Viajero.