Mariela Cordero (Venezuela, 1985), en los poemas que presentaremos a continuación, nos incita a buscar la herida, ese signo indeleble oculto en nosotros que nos hace explorar el camino a medida que rasgamos de la persona que somos la vestidura de la tranquilidad y del sosiego. Después de todo ¿Qué seríamos sin el caos, el dolor, la magia? Sin ese animal oscuro que camina en nuestra sangre y que transmuta a medida que atravesamos las diferentes murallas de nuestro nombre. Como lo diría Pizarnik <<Cubre la memoria de tu cara con la máscara de la que serás y asusta a la niña que fuiste>> y que se hace eco en los poemas de Cordero: atravesar la niebla de lo innombrable como un holocausto que nos destruye a medida que nos reconocemos en el lenguaje de lo impronunciable, de lo secreto, del rostro ondular que emerge con cada parpadeo.

Y es que al leer estos poemas, uno no puede evitar preguntarse: ¿Quién puede reconocer el ser que habita detrás de sus propias bestias? Y más aún, cuando el observador traspasa la piel que habitamos ¿Elige quedarse? Quedan invitados a leer estos poemas:

 

Busca la herida

Busca la herida
palpa todo el cuerpo
explora los vacíos
y las cóncavas debilidades.
Descifra el signo de la presa
en mi andar
ahonda en mis ojos,
busca el dolor incrustado
el brillo férreo
de amar
ser herida.

 

Lo que no te ha traspasado.

Buscas en mí lo no anunciado
y tu ojo exhala un ruego circular.
La niebla persistente de aquello
que no te ha traspasado
corrompe tu límpida certeza.

Buscas en mí lo doliente,
ese salvaje rasgo que hinca al tocar.

Lo incomunicable, que subsiste
anestesiado
por la bella envoltura y los astros de plástico.
Lo que se atrapa en medio de la humareda
si logras el golpe cazador exacto.
Lo que la red indomable expulsa
de un mar obscuro y breve.

Buscas la no materia pulsante y escurridiza,
hasta que sudando,
estremecido por el caos
te rindes entregado
a lo que no tiene nombre.

 

La levedad que estalla.

Asciende
nadie la vio venir
con su paso vacilante
y todo aquel temor enrarecido
                                         bebiendo su sudor
cerrando su boca
con el beso de la angustia.

Otro escalón
y se zafa de la mordaza.

Grita debajo de la piel,
lo que era un suave síntoma
                                acaricia hasta estallar.

 

Las jaurías.
Cuando pisaste por primera vez
el suelo del reino zozobrante
olvidaste
tus signos heredados.
No volviste a elevar los ojos
para conjurar al cielo
y colmado de carne y tierra
eludiste el mapa inaprensible
de los astros
siempre en éxodo.
La antigua religión fue derruida
y no se escuchó nunca más
el incesante respirar
de tu moral
sin grietas.
Te multiplicaste
en el festín
de cortaduras y desgarramientos.

Seguiste el curso de las jaurías.
Ahora
no tienes nombre.


Sobre la autora:

foto mariela cordero

Mariela Cordero (Venezuela, 1985). Abogado, Poeta, Escritora y Artista visual. Tercer Premio de Poesía Alejandra Pizarnik Argentina (2014). Primer Premio en el II Concurso Iberoamericano de Poesía Euler Granda, Ecuador (2015). Segundo Premio de Poesía Concorso Letterario Internazionale Bilingüe Tracceperlameta Edizioni, Italia (2015) Premio Micropoemas en castellano del III concurso TRANSPalabr@RTE 2015, España. Primer Lugar en Concurso Internacional de Poesía #AniversarioPoetasHispanos mención calidad literaria,España 2016. Tercer Premio de Poesía Concorso Letterario Internazionale Bilingüe Tracceperlameta Edizioni, Italia (2017)

 

 

 

 

Escrito por Sara Montaño Escobar

Sara Montaño Escobar (Loja-Ecuador, 1989). Licenciada en psicología general. Sus poemas se encuentran en revistas de Ecuador, México, Venezuela, Argentina, Colombia y España. Parte de la Antología de poesía y relatos publicada por el Municipio de Loja (2017). Relato publicado en libro cartonero “Pasaporte”, un proyecto que corresponde a tres editoriales cartoneras: Dadaif Cartonera (Ecuador), Cossete Cartonera (Francia-Brasil) y Pirata Cartonera (Ecuador-Salvador). Publicó la plaquette Génesis de ausencia (Vis-k-cha, Editorial independiente, Loja- Ecuador, 2017).