“Y la caricia es la espera de ese porvenir
puro sin contenido.”
(Lévinas)

 

Será que voy armado de un puro augurio.
Avanzando, montado en no se qué gesto
que me atraviesa y me remece.
Embriagado del tictac del reloj unido
a un antiguo encuentro.

Viento de fuerza, el mar continúa
floreciendo
hacia ti.

Por mucho que llene de valentía brutal
su triste espada y
de paciencia su faena,
¿Podrá desobedecer a la tierra y encenderse
a la vera tuya?

Dulce aureola, por dentro te divisan.
Es eso lo resuelto en este mal disimulado
vértigo que llueve,
aguardando.

Viento entre letargo de pájaros perdidos
de su sol de descanso.

¿Qué clase de respiro eres?
¿Por cuál amanecer de montaña debo dejarme albatrar?
¿Por qué tipo de solfeo incesante puedo buscarme herir?

Festival de oro dormido en el musgo.
Trago de febril hermosura
y confusos corredores.

¿En cuál abertura en la pared me nombrarás al fin?
¿Cuándo podré finalmente salir a encontrarme tu orilla
en feroz abrazo?

Escrito por Almendra Galindo

Nació en 1992, en Valparaíso. Actualmente estudia Filosofía en la Universidad de Chile. Ama a su gato Catulo.