¿Por qué en el universo hay orden en vez de caos?
O, ¿por qué caos en vez de orden?
¿Hay un orden oculto tras el caos aparente?

 

INTRODUCCIÓN

Vasili Kandinsky fue un pintor ruso, teórico del Arte y precursor de la Pintura Abstracta. Sin duda, un personaje imprescindible de nuestra Historia. Sin embargo, en su juventud ingresó a la Universidad de Moscú para estudiar Derecho y Economía, donde, como estudiante destacado, egresó sin esfuerzo para luego obtener un importante cargo en su Facultad. Seguramente de haber continuado, hubiera llevado una exitosa vida académica, de no ser por la visita que realizó a una exposición de impresionistas franceses, algunos años más tarde. Kandinsky en esa ocasión quedó deslumbrado, confuso y, en cierto modo, molesto por aquellas obras. En particular, le impresionó la serie de Los Almiares, de Monet. Al principio no concedió ningún valor artístico a los cuadros, pero pronto cambió de opinión, y un tiempo después dimitió de su cargo y se fue a Munich para estudiar Arte.

Lo que quiero teorizar con este acto, es lo que se ha ejemplificado ya reiteradamente a través de una sutil metáfora: “el aleteo de las alas de una mariposa en oriente puede causar un gran tornado en un país de occidente”, esto se reconoce hoy en día como la teoría de las estructuras disipativas de Ilya Prigogine, mejor conocida como la teoría del caos.

Si a Kandinsky no se le hubiera ocurrido asistir a dicha exposición ⎯o si los cuadros de Monet no hubiesen estado presentes⎯  hubiese seguido siendo un excelente profesor de Derecho, nunca hubiera explorado el color y las formas que lo convirtieron en el Padre del Arte Abstracto, no hubiese fundado el grupo Phalanx y, ciertamente, la Historia del Arte hoy se escribiría distinta.

Podemos vislumbrar también otros casos, como por ejemplo, el de Emmy Nöther y Galileo Galilei, quienes tuvieron que tomar una decisión aparentemente pequeña en un punto sus vidas, pero que, a pesar de ello, modificaron gran parte de nuestros conocimientos sobre la Ciencia.

Emmy Nöther fue una niña que nació en Alemania, en 1882, en el seno de una familia judía. Su padre fue el matemático Max Nöther, quien le aconsejó desde pequeña que se dedicara a enseñar francés o inglés. Entonces Emmy, tras aprobar los exámenes requeridos para ello, decidió en el último minuto matricularse en otra carrera, e ingresó a Matemáticas en la Universidad de Erlangen-Nuremberg, donde su mismo padre impartía clases. Hoy en día, Emmy es conocida por sus contribuciones de valor imprescindible en los campos de la Física teórica y el Álgebra Abstracta. Fue considerada por David Hilbert y Albert Einstein como la mujer más importante en la Historia de la Matemática. En Física, el teorema de Nöther explica la conexión fundamental entre la simetría en Física y las leyes de conservación.

Por otra parte, Vicenzo Galilei fue un compositor italiano, teórico de la música y una importante figura del Renacimiento. Sus descubrimientos en Acústica y en Física de vibración de cuerdas influyeron profundamente en su hijo, Galileo: lo apartó de las fórmulas de la Matemática pura que regían aquella época y lo introdujo en la observación de la Naturaleza, para explicar los resultados con una Matemática más empírica. Si no fuera por su padre, Galileo seguramente se hubiera hecho sacerdote o pintor y quizá ahora nadie lo recordaría.

 

PRIMERA PARTE: LAS COSAS SIMPLES

Winston Churchill una vez dijo que las cosas más bellas pueden ser expresadas a través de palabras que adoptan una forma muy simple, como por ejemplo: la justicia. Y es cierto, pero parece incongruente que un fonema de sólo tres sílabas adopte un significado tan complejo y abstracto, e incluso de existencia filosóficamente debatible.

Este tipo de dicotomías en el Lenguaje, nos ha llevado a algunas reflexiones, pero, más allá de todas las cosas que se han dicho a lo largo de la Historia, quizás, lo verdaderamente esencial aún no ha sido pronunciado.

De hecho, con todos los atributos de una organización tan compleja como es la vida (a pesar de que en los orígenes reinaba lo simple: una masa de densidad infinita era todo lo que existía antes del Big-Bang) resulta extensa la explicación sobre el cómo llegamos a ser lo que somos y merecer un nombre.

“Un nombre representa a una entidad permanente o conjunto de átomos suficientemente estables”, según el biólogo neo-darwinista Richard Dawkins, pero se me ocurre un contra-ejemplo bien especial: la lluvia. Cada una de las pequeñas gotas de agua que la compone tiene una duración realmente muy breve. En efecto, podríamos calcular los segundos de su existencia aplicando la sencilla fórmula de caída libre. También su nomenclatura química es sumamente básica, y la magnitud de una gota de agua se podría considerar mínima (o, como decimos en Ingeniería, de orden “despreciable”). Sin embargo, más allá de su definición, que no hace más que acotarla, hay algo fascinante detrás de ella, en su sonido, en la reiteración de la inevitable caída.

La lluvia también es parte de un ciclo en la Naturaleza, es simple, y si nos viéramos nosotros mismos como una gota de agua que cae, confrontándonos a la Humanidad toda, a la Historia y la Cultura, advertiríamos que somos también ⎯y de la misma forma⎯ despreciables.

 

SEGUNDA PARTE: ALGUNAS INVESTIGACIONES

El siglo XX fue testigo de dos modelos teóricos del universo: la teoría determinista por un lado, y la teoría del caos por otro.

La teoría determinista está representada por Newton, Laplace, y otros científicos del siglo XVII en adelante, como Einstein. Según el determinismo, el universo funciona como un reloj, donde no existe lugar para el azar, y todo se encuentra establecido inexorablemente por las leyes de la naturaleza.

La teoría del caos, en cambio, busca establecer un equilibrio dinámico entre las fluctuaciones de orden-caos. De esta forma, el comportamiento caótico tiene la misma identidad ontológica que el orden, así, no intenta oponerse radicalmente a la teoría determinista, sino sostener que la realidad es una “mezcla” de orden y desorden, y que del universo nacen nuevas organizaciones: las estructuras disipativas, que constituyen la aparición de estructuras coherentes, auto-organizadas en sistemas alejados del equilibrio. Se asocian con Ilya Prigogine, quien recibió el Premio Nobel de Química en el año 1977 por su estudio. El término estructura disipativa busca representar, entonces, la asociación de las ideas de orden y desperdición (o disipación). El nuevo hecho fundamental es que la disipación de energía y de materia, que suele asociarse a la noción de pérdida y evolución hacia el desorden, se convierte, lejos del equilibrio, en fuente de orden.

También, durante la década del ’70, la Medicina empezó a investigar por qué en el ritmo cardíaco normal se filtraba el caos, produciendo un paro repentino. Los ecólogos examinaron la forma aparentemente aleatoria en que cambiaban las poblaciones en la naturaleza. Los ingenieros concentraron su atención en averiguar la razón del comportamiento a veces errático de los osciladores, y los economistas intentaron detectar algún tipo de orden en las inesperadas fluctuaciones de los precios.

Poco a poco, estas investigaciones se fueron ampliando, llegando a examinar otros puntos tan inherentemente caóticos como el movimiento de las nubes, la turbulencia en el cauce de los ríos, o los dibujos a veces extraños de las ondas cerebrales.

De esta misma forma, también se desconoce por qué la distribución de la materia en el espacio, que fue ordenada durante la juventud del universo (por la gravedad y la expansión cósmica) es de tipo fractal, una geometría que guarda estrecha relación con la teoría del caos, ya que se descubre a través de ella un patrón de orden infinito dentro de un aparente desorden.

La propiedad fundamental de los fractales consiste en que al acercarse a una imagen fractal y hacer reiteradamente algunos “zoom”, como si se tratara de una fotografía digital vista en el computador, esta imagen no se altera, no se modifica, por el contrario: cada vez que nos acerquemos, veremos en miniatura la misma imagen total. Esta propiedad se llama autosemejanza, y se refiere a cierta invariabilidad con relación a la escala con que se examine.

En efecto, las nubes son fractales, los árboles son fractales, el dibujo del borde de una costa es fractal, la nieve, las montañas, ciertas melodías de Beethoven y Mozart son fractales. Y el universo. El universo se ordena y expande a través de esta bellísima geometría exactamente igual a como se formaron las redes dendríticas de las neuronas de nuestro sistema nervioso. Así, cientos de miles de millones de estrellas se agrupan para formar galaxias, las galaxias se agrupan para formar cúmulos, y cúmulos en supercúmulos.

Según un grupo de físicos italianos, como Francesco Sylos del Centro de Enrico Fermi y Luciano Pietronero de la Universidad de Roma, argumentan que los datos obtenidos muestran que el universo continúa mostrándose fractal, tan lejos como nuestros telescopios pueden ver.

De hecho, la Real Academia de Ciencias de Suecia en 2011, concedió el Premio Nobel de Física a los astrónomos Saul Perlmutter, Brian Schmidt y Adam Riess por sus descubrimientos sobre la aceleración de la expansión del universo a través de sus observaciones de supernovas muy distantes. Estos científicos han estudiado varias docenas de explosiones de estrellas, y han descubierto que el universo se está expandiendo a un ritmo cada vez mayor.

Comenzar a hablar sobre fractales puede llegar a tomar un tiempo infinito, literalmente. Ellos se expresan y definen en la Naturaleza bajo formas extraordinarias. Han estado aquí desde siempre. Como nos comenta Benoît Mandelbrot, padre de la geometría fractal, en una de sus charlas: “la fracturación es y será parte de la vida humana eternamente. Desde la Antigüedad, nos ha parecido incontrolable y de una complejidad extrema: un absoluto desorden”. Sin embargo, Mandelbrot descubrió un orden en esa fracturación. Algo tan complicado como una nube, tan inestable, tan variable, debería seguir entonces una ley muy simple.

Ergo, la pregunta es ahora: ¿hay un patrón en el cielo, que codifica los secretos del universo?

 

TERCERA PARTE: IMAGINACIÓN Y CREATIVIDAD

Si al contemplar un árbol, hacemos una abstracción de nuestro conocimiento de los árboles y vemos un árbol absolutamente nuevo, las desviaciones únicas de sus ramas, sus nudos, los juegos de aire y de luz entre sus hojas, entonces, estaremos contemplando la verdad del árbol. [1]

Una mente creativa busca apreciar la armonía dentro de todas las cosas, crear una nueva forma o sistema a partir de ella y comprender que el caos depende de su punto de vista.

Probablemente, la mejor noticia que proviene de esta teoría, es que cada contribución creativa que hagamos, tiene un efecto en todo lo que existe. No hay actos creativos pequeños o sin sentido. La contemplación es el proceso por el cual la creatividad es generada. Así, el verdadero acto creativo es un acto de reflexión, y la belleza que es capaz de producir una nueva obra es el reflejo de nuestro pensamiento.

La ruptura entre la densidad Matemática y la realidad visible, en cierto modo posee una analogía lingüística. En el fondo de sí, el Lenguaje tiene por función el nombrar, es decir, el hacer surgir una representación y señalarla (como una indicación, y no un juicio). La idea de que, al destruir las palabras, éstas no son ni ruidos ni puros elementos arbitrarios, sino que lo que se encuentra son otras palabras que, pulverizadas a su vez, liberan otras, es una imagen posiblemente fractal, y trae consigo ciertas preguntas. ¿A qué se debe que algunas palabras, en su esencia primera, siendo nombres y designaciones, articuladas de acuerdo con el análisis de la representación misma, puedan alejarse irresistiblemente de su significado original, y adquirir un sentido más cercano, más amplio o más limitado?[2] ¿Existen algunos sentidos que se hayan perdido y no se recuperen ya? ¿Qué es lo que nos define?

“De las leyes más simples, nacen infinitas maravillas que se repiten indefinidamente”. [3] [4]

En el caos siempre existe la paradoja. Y la paradoja aquí es que lo simple y lo complejo parecen ser reflejos lo uno de lo otro: son dos cosas inseparables. Los fractales están generados por fórmulas muy simples, pero son figuras de inagotable complejidad. Del mismo modo, cada uno de nuestros actos, que conforman nuestra existencia, da origen a consecuencias que repercuten en otros. Vemos así los casos de Vasily Kandinsky, Emmy Nöther y Galileo Galilei, ejemplos particulares de personas que en un punto determinado de sus vidas debieron tomar una decisión, y en base a ella, cambiaron parte de la Humanidad, la Historia y la Cultura. Fueron esa gota de agua de magnitud “despreciable” que cae inevitablemente, fueron parte de una gran lluvia, y la cambiaron.

Nuestras ideas y nuestro trabajo ejerce una influencia sutil e impredecible, como el efecto mariposa. Abrirnos a la incertidumbre, a las dimensiones de la imaginación, a los sentimientos y, en general, a todo los que nos hace lo que somos, nos permite influir hasta en los sistemas más rígidos, trascender y agregar nuevos territorios a los mapas ya existentes.

 


 

NOTAS

 

  1. Sobre la Creatividad, Boyan Ivanov.
  2. Michael Foucault.
  3. Benoît Mandelbrot.
  4. En cierto modo, otro buen ejemplo es una fórmula muy simple de Newton que también, con pocos símbolos, permite explicar el movimiento de los planetas alrededor del sol (F = Gm1m2/r2).

 

BIBLIOGRAFÍA

  • Claude Monet, Grandes Maestros de la Pintura. Ediciones Altaya, 2001.
  • Kandinsky. Ulrike Becks-Malorny. Taschen, 2011.
  • Frontiers of complexity: The Search for Order in a Chaotic World. Peter Coveney, Roger Highfield. Random House, 1996.
  • Manifiesto Surrealista, André Bretón. 1924.

Escrito por América Merino

América Merino (Viña del Mar, Chile). Durante el transcurso del año 2017 participa en distintos eventos literarios relevantes a nivel internacional. En el mes de octubre se presenta en la Feria Internacional del Libro del Zócalo, Ciudad de México. En febrero expone en el Encuentro de Jóvenes Escritores de Iberoamérica y El Caribe, en el marco de la XXVI Feria Internacional del Libro de la Habana, Cuba. También en febrero presenta su libro de Poesía Fractales, en San Juan de Puerto Rico, cuyo lanzamiento se realizó en Chile en junio de 2015, publicado por la Editorial Cuarto Propio. En octubre, del mismo año, participó en la quinta versión del Festival de Poesía Latinoamericana Bahía Blanca, Argentina, con la presentación de su libro. En septiembre de 2014 fue expositora en la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) en el Coloquio de Poesía del Siglo XX, con el ensayo: “Análisis de afinidades y divergencias entre las poéticas de Concha Urquiza y Gabriela Mistral”. Obtuvo la Beca de Creación Literaria, otorgada por el Consejo Nacional de la Cultura y las Artes, en 2012. Ha obtenido la Mención de Honor en el Premio Nacional Juegos Literarios Gabriela Mistral dos veces (2008 y 2013), también ha sido premiada en el Concurso Nacional de Arte y Poesía Joven organizado por la Universidad de Valparaíso (2006), entre otros, y ha participado en numerosos encuentros de Poesía actual, tanto a nivel nacional como latinoamericano. El año 2004 fue Becaria del Taller de Poesía en la Casa Museo La Sebastiana, Fundación Pablo Neruda. Desde el mismo año hasta 2014 fue integrante del Seminario de Reflexión Poética en la misma fundación. Publicaciones suyas aparecen en diversos medios de Latinoamérica y España. Directora de la Revista Cultural Llave de Sol, Sello Editorial USM, entre los años 2009 y 2012.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s