«Quiero escribir, pero me sale espuma», César Vallejo.

Lo que me gusta de los poemas de Martina Cruz es que son muy necesarios.  Contienen alguna que otra metáfora, sí. Pero la idea es que lo que se intenta comunica quede clarísimo. No hay abstracciones incomprensibles. Importa que al vecino lo están matando, que la yuta no puede ganar. Sorprende la madurez en la poesía de Camino negro al fondo. Con palabras de la calle, del pueblo, transmite un mensaje intenso e inmenso: «Y mientras vas a laburar/ de punta en blanco/ al negro/ lo mata la policía/ un lunes a la tarde/ cerca de mi casa/ por eso a vos te odio/ porque no entendés». En este poema, te dan ganas de abrazar al negro, que no entiende de poesía, que «tiene gorriones en la cabeza». Él es hermoso, al igual que la mujer de estos versos: «no hay tristeza tal/ como volver a casa mojada/ sin poder comprar la pastilla del día después».
Martina es una expresa feminista en las redes sociales, ella va a las marchas, demuestra su posicionamiento a favor de la despenalización del aborto y  en este poemario también encontramos poemas que sirven para comprender mejor a la mujer.
En Camino negro al fondo vemos pequeñas escenas de la vida en la periferia y las villas, siempre en una primera persona bien personal. Los personajes que conocemos son entrañables y enternecedores a su manera. Hay fragilidad en ellos, pero una fragilidad que es como un golpe. Este es un libro con el que el lector puede sentir empatía y con el que difícilmente podrá darle la espalda a la realidad. Es un libro pensado para el pueblo en todo sentido, ya que es de un valor accesible y Martina comentó en una entrevista televisiva que ella no tenía ningún problema en acercárselo al lector a donde quiera que esté. Y es que estos son ese tipo de versos que capaz se hacen un viaje larguísimo en bondi solo para ir hasta tu casa a invitarte esos mates sin azúcar que tanto te hacían falta en un día tan frío.

la mano que tiembla
atrapa un beso que también tiembla
en una villa que tiembla
por los disparos de la yuta
que a su vez tiembla
ante un pueblo que
con la mano atrapa un beso en la villa
y no tiembla
porque cree en el amor

Martina Cruz

Martina Cruz nació el 14 de marzo de 1997 en Lomas de Zamora (zona sur). Estudia la carrera de Letras en la Universidad de Buenos Aires. En septiembre de 2017 publico su primer libro de poemas “Camino negro al fondo” editado por El Rucu Editor. También ha sido publicada en varios fanzines y ganó algunos concursos: “VI Concurso Nacional de Cuento y Poesía SADE Filial Junín”, “Certamen Maribel López Pérez-Ojeda de micropoesía” (España) y “Concurso txdxs lxs chicxs leen poesía”.

Fotografía de Lucas Soria

Escrito por Denise Griffith

Es escritora y tiene un poemario publicado llamado Antojos de desorden con la editorial Escritor de la legua. Trabajó en librerías como Kel (libros en inglés) y el Ateneo Grand Splendid (una de las librerías más hermosas del mundo). Asistió al taller literario dictado por el escritor Luis Mey y colaboró en diversas revistas digitales como Revista Kundra, Revista Colofón, Soy Pensante, Oculta Lit, Digo Palabra Txt, Revista Cantera y El periódico de las señoras. Se desempeña como crítica de teatro para la página GEOteatral. Contacto: denise.elizabeth.g@hotmail.com