Escribo porque un día un amigo
me regaló una pluma haciéndome creer
que era una varita mágica.

 

Comenzamos a sumergirnos para arribar a Roma, daremos un paseo por la poesía de Cinzia Marulli, poeta italiana; basándonos en su libro: Recorridos o Percorsi

La poesía de Marulli es estelar, ese algo más allá que creemos que existe o queremos que exista, pero no podemos tocar. Un espíritu compasivo y bondadoso que se pregunta: Explíquenme por qué / el sol es diferente / más allá de los confines. //  El llanto del niño / es siempre el mismo.

Cinzia canta, más que escribir, canta una verdad con dulzura. Dice: El mal que fue, allí yace, en el pasado que es nada.

En lo personal no logro desprenderme del pasado, creo que es lo único real y me atrae escuchar esta otra voz que puede dejar ese mal y nos invita a abandonarlo. Esta mujer invoca la luna y grita silenciosa. Es la presencia de una pluma niña que nos hace recordar que la fantasía era la que hacía prender el aíre acondicionado. Es un recorrido intenso, profundo: el margen del tiempo es el lugar del abrazo.

Parece eterno el tiempo aquí, pero a la vez, en este recorrido escapa y vuelve la placidez del contentamiento, un vaivén donde se recuerda y olvida el proceso en que también la espiga atraviesa el cemento. La poeta tiene esa aceptación alegre de la impermanencia y de la muerte; en sus palabras habita un soltar, un soltar inmenso para retener la vida.

* * *

El sentido blanco de las nubes

 

Sin embargo hay un sendero
que lleva hacia lo alto
en ese lugar de sol
donde la sombra es amiga.

 

Ahora comienzan mis preguntas como una sombra, yo creo que una sombra también es el otro lado del océano.

Alicia Camposalas: Cinzia, la primera sección de tu libro se llama El sentido blanco de las nubes. Me pregunto si tendrán únicamente ese lado luminoso o será cuestión de elegirlo, si en realidad hay un sentido blanco en ellas, pues esas mismas nubes son las que opacan y traen lluvia cuando no se le desea. ¿Cuál es para ti el sentido blanco de las nubes?

Cinzia Marulli: Para mí el blanco no es solo luz, sino representa la complejidad. El color blanco es un color sin tinta que encierra en sí otros colores desconocidos, es como un misterio. Es uno y muchos al mismo tiempo. El sentido blanco de las nubes representa este misterio. No es importante que las nubes sean luminosas u opacas. En cambio es importante que oculten diversos significados/colores que a menudo están vedados para nosotros. Por eso es la primera sección del libro, la primera parte del recorrido, donde encontramos preguntas a las cuales nosotros los seres humanos que vivimos conectados a la tierra, a menudo no sabemos cómo responder. Antonio Deltoro, un excelente mexicano que conocí en Aguascalientes en 2015 en el Encuentro de poetas del mundo latino, me dijo: la poesía contiene en sí misma lo celestial y lo terrible. Así, creo que en El sentido blanco de las nubes se encierra aquello, tanto lo celestial como lo terrible.

A.C: Quiero pensar en un lazo, un camino entrecruzado. A mí Italia me llama como una madre. El libro que me obsequiaste es una edición bilingüe al español, ¿dónde surge esta inquietud?

C.M: Muchos de mis poemas han sido traducidos al español y publicados en antologías sobre literatura italiana en algunos países latinoamericanos y en España, pero nunca he publicado un solo libro en estos países. Cuando me invitaron a participar al Festival Ramón López Velarde en 2016, decidí traer conmigo mi último libro publicado en Italia, traducido al español, para regalarlo a mis amigos poetas que habría de conocer durante el festival. Entonces le pedí a mi editorial que realizara una edición bilingüe italiano-español. Y Recorridos nació. Aprovecho esta oportunidad para agradecer a mi editorial La Vita Felice, una de las más importantes en Italia de poesía.

A.C: A pesar de que nos encontramos en el primer poema expresando la libertad de cooperar con lo inevitable, en la siguiente página leemos: ¿Dónde se encuentra el sentido del sendero? / Dime. / Cubre esta pregunta desesperada. ¿Siempre hubo desesperación, un anhelo de búsqueda y después llegó la placidez que se ve plasmada a lo largo del libro o se convive con ambas?

C.M: Creo que se vive siempre con ambas porque en nosotros los seres humanos conviven sentimientos en contraste. Mi inquietud me lleva a hacerme muchas preguntas acerca del sentido de la vida, sobre el camino de la humanidad, pero al mismo tiempo experimento una sensación de quietud al pensar que nuestro “camino” es inevitable y que el lugar donde llegaremos nos es desconocido: me gusta el viento y su transporte.

A.C: Hay mucha sabiduría, una erudición de espíritu, escribes: En el polvo reluciente de las estrellas / se esconde la oscuridad del desierto. ¿Cómo es tu vida espiritual?, cuéntame, ¿Cinzia ha viajado más afuera o adentro?

C.M: Creo que todas las cosas, todo el universo está en continua transformación. Es un viaje constante. No existe el final de algo. El final es solo un nuevo comienzo. He viajado muy poco en mi vida, pero a través del pensamiento, la fantasía y los libros, he cruzado el mundo, y también he explorado lugares que no están en esta Tierra. En mi poema en la página 38 del libro, de hecho, digo: A veces creo haber hecho el viaje / pero no sé si era imaginación.

A.C: Encuentro tu poesía poderosamente musical, no en el sentido del sonido sino en el de una conexión estrecha con la música. ¿Qué relación existe para ti entre la música y la poesía?, pues recuerdo tus lecturas acompañadas de música; si es que música y poesía puedan separarse.

C.M: La música y la poesía son dos expresiones artísticas diferentes. Tienen  lenguajes y técnicas distintas. La música es, según yo, una expresión libre, comprensible en todas partes. Por así decirlo, es universal y por esta razón pienso que es maravillosa. La poesía, en cambio, está ligada al lenguaje, por lo tanto es menos libre, no puede entenderse en todas partes. Pero la poesía oculta un secreto. En la poesía habita la musicalidad. El significado de la “palabra” se convierte en sonido y, aún así, transmite un mensaje, una emoción, una evocación, incluso si el significado literal de esa palabra no se comprende. Es una experiencia emocional que entra en el alma y no en la mente. Por eso creo que música y poesía están profundamente vinculadas y me gusta unir mis lecturas con música compuesta específicamente por mi compañero, Carlo Leoni, quien es un estupendo guitarrista y compositor.

A.C: Este poemario está lleno de aforismos, es un recorrido de siglos, no de un lapso breve. Bien dices: Hay algo que va más allá de nosotros / que no reside en el pequeño hombre de la tierra / algo que nos envuelve a todos. ¿Qué relación guarda el más allá contigo? Platícame de ese algo.

C.M: Esta pregunta no es simple porque no es simple hablar de mi relación con el más allá. La señora muerte a menudo viene a verme llevándose a muchas personas queridas, pero lo raro es que las sigo sintiendo vivas, más vivas que antes y siempre cerca de mí. A veces realicé “sueños” extraños que me llevaron ahí, en donde están mis muertos. Allí no hay materia, no hay carne, pero hay luz y energía. Es hermoso. Y es exactamente esta luz y energía la que nos rodea y nos abraza.

A.C: Escribes: Nuestra sombra / que nos abre camino entre la hojarasca / y dobla la esquina antes que nosotros. Yo he dicho que todos cantan a lo luminoso como si la gracia no tuviera sombra, ¿qué piensas?

C.M: Sí, es correcto lo que afirmas. Creo que existen la sombra y la luz y que sombra y luz son dos aspectos de la misma cosa. No hay una sin la otra. Pero depende de nosotros decidir si caminar en la luz o escondernos en la sombra. Esta es la gracia, o más bien, la conquista de la gracia: lograr caminar en la luz: y es dulcísimo créanme, dormirse bajo la clara luz del bien.

A.C: Escribes acerca de una tinta negra con la que quieres tapar la apariencia. Lo encuentro en los siguientes versos: Pero el secreto, acaso, / está en comprender / que nada de lo que se impone / se puede llamar amor. ¿Eso se conquista o se nace desprendido con este sincero cuestionamiento?

C.M: La poesía de la que hablas está dirigida particularmente a nuestros gobernantes. Creo que los seres humanos a menudo pensamos en “el amor” de una manera incorrecta. El amor es antes que nada libertad. No se puede cerrar en las jaulas del deber y de las imposiciones. El amor invoca lo bueno y no la posesión. Los que aman deben querer el bien, incluso si este bien es diferente a nuestra forma de pensar o actuar. Quise usar el negro de mi tinta para recordar a quienes nos gobiernan que si nos quitan nuestra libertad, nos quitan nuestro amor.

 

La paradoja del círculo

 

 Es hermoso el círculo
porque no termina nunca
porque cada punto de la circunferencia
está equidistante del centro
porque es redondo
como el vientre preñado de una madre.

 

A.C: La paradoja del círculo es la segunda parte del poemario, encuentro otra voz poética, una que trabaja, tiene responsabilidades, se enferma, dicen los versos: Pero hay una luz en la ventana / me enceguece / y en el despertador sigue sonando / la monotonía de la apariencia. Concuerdo con que un escritor, como decía Fitzgerald, son muchas personas tratando de ser una. ¿Cómo convive lo funcional y la poeta que a veces necesita no tener tiempo ni horarios?

C.M: El poeta es un ser humano y la poesía está hecha de vida. Soy madre, esposa, voy a trabajar todos los días, cuido la casa, hago las compras, cocino. Y la poesía está siempre conmigo, en cada gesto mío. Luego también está el tiempo de estudio, lectura y escritura. No creo en el poeta encerrado todo el día en un cuarto (salvo rarísimas excepciones). El poeta, para ser un poeta, debe entrar en muchas dimensiones, debe vivir. No digo que esto sea fácil, pero es necesario.

A.C: Los primeros poemas de La paradoja del círculo hablan de la infancia y del recuerdo, ¿infancia es destino?

C.M: Tal vez sí, la infancia es el destino. Lo que vivimos como niños crea nuestros cimientos. Nuestra infancia es la raíz del árbol. Pero la infancia no solo debe ser belleza, sino también un período de conocimiento a través del cual aprendemos a caminar con nuestras piernas, a encontrar el valor para tomar decisiones en la vida. La infancia debe ser un período lleno de amor y de dificultad al mismo tiempo.

A.C: Hay un poema en el cual mencionas que si tuvieras que volver a nacer mujer, entonces quisieras nacer con ojos de niña. Imagino que hay más anhelos y miles de preguntas, como por qué escribe uno. Me gustaría saber las conclusiones a las que has llegado en este recorrido, en especial: ¿se escribe más allá del placer o sólo por placer? (Sería maravilloso que hiciéramos algo solo por placer).

C.M: Para mí la poesía no es un placer. O sea, es un placer leer poesía, pero escribir poesía es otra cosa. No encuentro placer en escribir poesía, más bien siento un gran esfuerzo y, a veces, incluso siento dolor. Pero es una necesidad. No es una elección, es algo más fuerte que yo, es inevitable, como respirar. Escribir poesía significa rascar el alma, entrar en el alma de todas las cosas y en sus infiernos. Pero estoy absolutamente convencida de que el poeta siempre debe mantener al niño que está dentro de él. Porque solo un niño puede ver las cosas con pureza y asombro.

A.C: En un poeta hay mucha insatisfacción, una que motiva, te hace caminar, crecer, estirar la mano. Mencionas que los poetas tenemos mucha hambre, quisiera que me hablarás de esa hambre: Tienen hambre los poetas –como ustedes– / atraviesan la oscuridad con el miedo / en la piel, tiemblan con el frío / y comen todos los días / –o por lo menos quisieran hacerlo– . 

C.M: Creo que un poeta es antes que nada un ser humano. Pero, como todos los artistas (porque para mí la poesía es un arte y no un género literario), tiene la capacidad de entrar en las cosas, de sentirlas suyas. Esta sensibilidad extrema conlleva inevitablemente a percibir el sufrimiento de los demás. Pero el mundo no es solo dolor. Y de la misma manera, el poeta también siente alegría. Su pluma intenta escribir sobre esta alegría y este dolor. La insatisfacción a menudo surge del hecho de que no siempre se logra transmitir exactamente el dolor y la alegría experimentados. No siempre es una insatisfacción con la vida, es la insatisfacción del artista. Pero el poeta es seguramente  un provocador, un hombre que desnuda la condición humana. No existe ficción. El poeta nos pone ante la verdad, por pequeña, dolorosa o bella que sea. Es por eso que los poetas no son gente buena y, en realidad, nunca lo serán desde este punto de vista. Porque para ser poetas es necesario ser honestos.

* * *

Cinzia Marulli, poeta y traductora,  nació en Roma el 6 de marzo de 1965, donde todavía reside. Organiza y coordina eventos y encuentros culturales con la finalidad de difundir la poesía. Para la editorial Progetto Cultura cuida la colección de cuadernos de poesía Le Gemme. Dirige el blog literario ParolaPoesia https://parolapoesia.blogspot.it . Ha publicado: en 2011 su libro de poesías Agave (LietoColle); en 2013 Las Mantas de Dios – Le coperte di Dio (Ed. Progetto Cultura) y nota crítica de Mario Meléndez e Traducción al español de Emilio Coco; en 2016 Percorsi (Ed. La Vita Felice) y nota critica de Jean Portante; en 2017 La casa delle fate (Ed. La Vita Felice) y nota critica de Marco Antonio Campos. En la actualidad está traduciendo al italiano algunos de los más representativos poetas chinos contemporáneos.

 

El reflejo de la luz

Muy rica la pasta que comemos a medio día

mientras los misiles zumban a lo lejos.

 

El reflejo de la luz, la última sección del libro (el pilón, dicen en mi pueblo), en él llega el poema que me hizo recorrerla, realizar la entrevista que acabamos de leer. Es un poema que deshace la angustia de esa melancolía humana de que nunca habrá tiempo suficiente. Lo contrario, recrea la tumba como festiva, incluso donde lo que sobra es precisamente el tiempo que sentimos nos faltaba. Hace posible lo que no podemos realizar, desmorona la impotencia, eterniza en detalles la divinidad, vence a la muerte, ¡qué proeza!; y la vence a base de dulzura.

 

Cuando esté dentro de mi tumba

me sentaré a mirar el mar

y esperaré que me vuelva polvo

entonces podré escuchar los discursos secretos 

y viajar a los lugares donde nunca estuve

podré hablar con el viento

y caminar junto con las nubes.

Iré a la casa de todos los poetas y

hurgaré en sus cajones.

 

Cuando esté dentro de mi tumba

ya no habrá frío y podré 

pasear sin miedo a enfermar 

me sentaré en un banco 

y leeré todos los libros que no he leído aún.

 

No existirá el Tiempo 

y yo me quedaré joven para siempre 

me daré laca a las uñas

y me ataré el pelo con briznas de hierba.

 

Cuando esté dentro de mi tumba

me lavaré el alma con las palabras 

serán ellas mis plegarias.

 

*Traducción al español de Emilio Coco.

 

Quando sarò dentro alla mia tomba

mi metterò seduta a guardare il mare

e aspetterò di diventare polvere

allora potrò ascoltare i discorsi segreti

e viaggare nei luoghi dove sono mai stata 

potrò parlare con il vento

e camminare insieme alle nuvole.

Andrò a casa di tutti i poeti e

frugherò nei loro cassetti.

 

Quando sarò dentro alla mia tomba

non ci sarà più il freddo e potrò 

passeggiare senza paura di ammalarmi

mi siederò su una panchina 

e leggerò tutti i libri che non ho ancora letto.

Non ci sarà più neanche il Tempo 

ed io resterò per sempre giovane 

mi metterò lo smalto alle unghie 

e legherò i capelli con i fili d’erba.

 

Quando sarò dentro alla mia tomba 

mi laverò l’anima con le parole 

saranno loro le mie preghiere.

 

Y sí, ya la veo caminando esplendorosa junto a las nubes. Y juntos hemos llegado, no quiero decir fin, quiero decir mar.

Escrito por Alicia Camposalas

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