El título de esta entrevista es un verso del poeta peruano Jorge Eduardo Eielson, que nos plantea la eterna disyuntiva de “poetizar el territorio donde se vive”. Mediante esta premisa buscamos un acercamiento al momento actual de la poesía peruana a través de la obra del poeta Darwin Bedoya (Moquegua, 1974). Conversamos sobre la difusión y la producción actual en Perú, la influencia de las redes sociales, entre otras cosas. Al final, compartimos textos del poeta.

En los últimos meses, en Perú, se viene discutiendo sobre el momento actual de la poesía peruana, la propuesta de los nuevos poetas y dónde se encuentra el trabajo de poetas que se perfilaban como las nuevas voces.

Si bien el centralismo de Lima es uno de los problemas históricos y que –en cierta medida– sigue vigente, las editoriales independientes han permitido conocer obras de autores de otras ciudades, de autores jóvenes y autores que tienen una obra consolidada pero desconocida para la mayoría de lectores en el Perú.

Uno de esos autores es Darwin Bedoya, poeta y profesor que vive al sur del país. Conversamos brevemente con él y nos da un perfil de lo que ocurre en el país de Vallejo.

No voy a caer en los clichés y preguntarte qué es la poesía para ti. Yo siento que has rodeado tu vida de poesía ¿Sientes que la poesía es tu destino?Darwin Bedoya

En cierta medida se podría decir que sí. La poesía es una actividad que a diario nos mueve, nos toca, nos hiere, nos alegra, nos hace pensar, nos hace vibrar. Creo que la poesía estará siempre con nosotros. Uno lee, escribe, edita. ¿Qué se puede decir de la poesía sino que vivimos con ella?

 ¿Crees que -como se rumorea últimamente en redes- la poesía escrita en Perú ha caído en un lugar común?

No tanto en un lugar común. Aunque esa sería una visión simplista y un tanto perezosa. Creo que más bien se debe leer la producción poética que se está publicando en editoriales independientes. Hay una buena cantidad de libros de poesía que salen a diario en provincias. La poesía de provincias, esa que no es considerada en los círculos de la Capital, creo que ella es la que está dando la hora. También creo que ya es hora de que los críticos y reseñistas deberían poner sus ojos y sus lecturas en estos libros. Por lo demás, creo que hay autores de la Capital a quienes no podemos negar su trabajo, recordemos que una cosa es la persona y otra el texto. En ese sentido yo creo que sí tenemos una poesía que sigue marcando una fuerte presencia en Latinoamérica, prueba de ello son las vitalidades, las propuestas en muchos casos desafiantes de libros escritos por poetas relativamente jóvenes.

En el contexto de la pregunta anterior ¿consideras que Lima sigue opacando otras ciudades del Perú? ¿Los poetas no-limeños son visibilizados?

Exactamente, por todo lo que acabo de decir, por ello aprovecho esta pregunta para reiterar que para hacer revisiones, muestras, antologías, se debería hacer una verdadera investigación que enfoque el mapa peruano completo, y no quiero llegar a ese famoso y reiterativo reclamo provinciano, solamente que hagan trabajos de verdad y con los presupuestos necesarios y que incluyan las geografías completas del país.

Las redes sociales nos han acercado a creadores de otras partes del mundo. ¿Cuáles creen que sean las ventajas de ese contexto? Teniendo en cuenta que los soportes nuevos abren nuevos escenarios pero la palabra siempre sigue siendo la misma.

En los últimos tiempos hay una necesidad casi vital de uso de las redes sociales, las distancias y los tiempos se han acortado ahora. Pero no solo eso, nos han puesto a la mano una serie de textos y personas del mundillo literario. Creo que es, como todos dicen por ahí, una necesidad importante para mantener una fluidez comunicativa con diversos autores. Esas ventajas, yo creo que hay que considerarlas. Otro detalle importante es que con el uso de las redes sociales podemos acercarnos un poco más al lector. La divulgación de ideas, textos y hasta libros digitales es un gran pretexto para usar estas tecnologías.

Por último: recomiéndanos a 5 poetas contemporáneos que admiras.

Bueno, no quiero mencionar nombres, caería en olvidos crasos, pero debo decir que desde hace unos años la poesía está alcanzando una cúspide muy notoria. Hay voces, hay, sobre todo, libros muy trascendentales que se deben leer. Felizmente Perú está en esa nueva cartografía de países como Argentina, Chile, México y Ecuador que son los epicentros donde se publican libros que por sus propuestas arriesgadas y que no solo incluyen al lenguaje, marcan un hito entre los que se escribió antes y lo que se escribirá después en este género que incluso ya no es género literario.

A continuación textos de Darwin.

 

Los caballos de la muerte

Yo también soñé despacio los caballos de la muerte | mientras la poesía | tercamente reunía tanta palabra dispersa | para comenzar a decir | yo soy quien puede hacer oraciones chorreando aves oscuras | yo soy quien puede atravesar silencios como un potro ya sin vida

 

Cuerpo mío final

Cuerpo mío final | podría volver a jurar que alguien te calza los zapatos | un osario de polvaredas amarillas me hace ver un camino lleno de espinos y lechuzas sangrantes | hay signos enterrados en el fuego | si cae la luz | todo arde para siempre

 

Este cráneo oscuro

Alguien pone sus manos sobre este cráneo oscuro | como una granizada devasta mis paisajes | borra el humo de mi cuarto | dondequiera que voy | hay alguien caído delante de mis ojos

 

Soñé una mano escribiéndome cielos

Soñé una mano escribiéndome cielos | ahora soy un animal lluvioso desde que tantas nubes oscuras se hunden en mi pecho

 

Mi nombre es un pájaro

Mi nombre es un pájaro ungido en aceite y mirra | una negrura que se pierde cantando en los callejones | caminos sin salida erigiendo esta ciudad

 

Este esqueleto es un pozo sin agua

En mi pecho | como un crepúsculo | revolotean plumas negras y trozos de vidrio | este esqueleto es un pozo sin agua | un olvido en algún lugar del mundo | un árbol que quiere prenderse fuego esta misma noche

 

Caballo negro

Traigo un rosario de huesos | un sueño muerto que aún piensa en despertar | pienso en un caballo negro pastando en mis manos | tengo palabras como piedras | y mi boca es la de un animal | muerto también | un recuerdo inventado por los años

 

Mal de palabras

Mal de palabras este decir| resulta que amanezco poco| que la sombra y el vacíogozan con la plenitud | veo epitafios escondidos por el musgo| mis dientes suenan como piedras pisoteadas | alguien llorará por mí|es seguro

 

de Leve ceniza (Grupo editorial Hijos de la lluvia, 2010)

 

DARWIN BEDOYA (Perú, 1974)

Profesor de literatura, poeta y editor. Publicó siete libros de poesía, cuatro de microrrelatos, algunas antologías y varios artículos, reseñas y ensayos en periódicos, revistas, blogs y páginas web. Obtuvo el Primer Premio Nacional Horacio en el género de cuento por su libro de microrrelatos Bosque de luciérnagas (2011); Primer Premio Copé Internacional de Oro por el poema El libro de las sombras (2012); Segundo Premio Nacional Horacio en el género de poesía por su libro El lugar donde orina un animal (2015).

Actualmente dirige el Taller de creación literaria «La Tribu de los Espantapájaros» y concluye dos libros de microrrelatos y tres poemarios.

Escrito por John Martínez Gonzales

Balsa de instintos.