“Todos somos almas huyendo hacia un paraíso que alcanzaremos si el destino así lo decide, pero morimos con cada ola” (extracto de una carta escrita por migrantes italianos)

 

Agrigento: Italia

La película abre con Agrigento; tierra extendida de rocas ásperas, paisajes blancos y afilados, congestionados de desierto. Sobre esta superficie Salvatore peregrina junto a su hijo hacia el monte, esperando una señal. Sus pies son pulidos por la meseta del sur de Sicilia y la brisa del Mediterráneo, y sus bocas ofrendan la sangre de sus ancestros.

Agrigento o Acragante (en griego) se considera una de las ciudades griegas de la Edad de Oro más antiguas, y es conocida por conservar catacumbas que sirvieron de lugares secretos para los primeros cristianos. En este pequeño pueblo impera un importante misticismo colmado las creencias antiguas. Mientras avanza la narración vemos cómo los personajes de Nuovomondo se desprenden poco a poco de su fuerte y corporal relación con la tierra y el entorno. Intercambian sus cabras por trajes y zapatos roídos “de príncipes”, soñando con nuevos mundos donde es posible que los árboles den frutos de monedas, crezcan de la tierra peras y zanahorias gigantes y broten inmensos mares de leche. De isla hacia isla, atravesando el mundo, la familia Mancuso, como otras miles, inician su trayecto hacia lo desconocido.

La mayor migración europea hacia Estados Unidos, o conocido en ese tiempo como “el nuevo mundo” ocurrió a finales del siglo XIX. Gran parte de estos migrantes provenían del sur de Italia, sobre todo de Nápoles y Sicilia, y eran campesinos pobres con muy poca educación. En esta época Estados Unidos se enfrenta a grandes cambios sociales, entre ellos la abolición de la esclavitud, por lo que la migración se convirtió en una de las mejores estrategias para conseguir mano de obra barata. De igual modo, el gobierno italiano aprovechó el contexto político de su país (plagado de protestas por las condiciones de pobreza) para apoyar las compañías marítimas de viajeros. A base de propaganda ficticia, se hicieron circular imágenes de la tierra nueva, fotomontajes que mostraban hombres diminutos a lado de hortalizas y monedas gigantescas. Con esta y muchas otras formas engañosas, los gobiernos animaron a miles de campesinos a dejar sus tierras áridas por un sueño de riqueza.

Golden door: Estados Unidos

El cambio de escenarios en la película avanza paulatinamente. La extensión de esos espacios abiertos sicilianos empieza a reducirse y a colmarse de multitud. La multitud en los espacios cerrados marca una diferencia en el ritmo de la narración. El barco se mueve ante el caos, la muerte, la enfermedad, ante oleajes violentos, conversaciones, olores, gritos y miradas. En ese sitio todos los rostros son extranjeros, pero todos esconden el mismo sueño y comparten la misma perplejidad.

Llegan a Estados Unidos rodeados por una neblina espesa, nadie conoce lo que hay detrás de ella ni de los muros, el sueño se alimenta de narraciones sorprendentes sobre casas construidas en las nubes y en los altos rascacielos. La extrañeza y la incertidumbre, se apodera de los migrantes. Abandonan el caos del barco por un espacio de orden y aparente pulcritud, en Golden door, comienza la prueba y la selección.

La Isla Ellis, es hoy un monumento visitado por miles de turistas, y se considera uno de los símbolos más representativos del “sueño americano”. Este pequeño islote situado en el puerto de Nueva York, ha tenido diversas denominaciones. En un inicio las tribus indias se referían a ella como “Gull Island” y durante la etapa de colonización pasó a conocerse como “Oyster Island”. En 1800 se destinó a uso militar y se convirtió en fuerte. Para 1890 el presidente Benjamin Harrison la convirtió en la principal aduana de la ciudad, entonces empezó a conocérsele como la “Golden Door” o “la isla de las lágrimas”. Actualmente, se sabe que entre 1892 y 1954 aproximadamente 12 millones de migrantes llegaron a los Estados Unidos a través de este puerto de Nueva York, donde fueron deportados e inspeccionados legal y médicamente.

La Isla Ellis funcionaba como un laboratorio-archivo, aquí se aplicó a escala por primera vez la ciencia de la eugenésica, considerada en este tiempo como una de las disciplinas biomédicas más modernas. Este mecanismo de persecución y de discriminación floreció en los Estados Unidos en el siglo XIX, sobre todo a lo concerniente con las leyes de migración y matrimonio. Se aplicaron políticas de esterilización forzada a los sujetos considerados como “degenerados” “improductivos” o “anormales”. Los migrantes fueron sometidos a múltiples exámenes de inteligencia y aptitud física y mental, pues se creía que la “idiotez” y la “perversión” eran genéticas. Estos estudios de selección enmascarados de sueño americano funcionaron como uno de los más efectivos medios de purga social y estandarización nacional.

Lejos de lo que esperaban estos miles de hombres y mujeres, niños y niñas que llegaron a Estados Unidos por medio de estos programas, las familias terminaron asentándose en barrios con altos índices de marginalidad, en edificios abarrotados de gente donde faltaba salubridad y sobraba la pobreza.

nuevomu

El lugar de los sueños

Nuovomondo (2006) es un filme italo-francés del director y guionista Emanuele Crialese, interpretado por la actriz y cantante Charlotte Gainsbourg y el actor Vincenzo Amato, con una dirección artística y fotográfica espléndida, llevada a cabo por Agnès Godard y Carlos Conti. Este trabajo fue filmado en Buenos Aires, con una gran producción de vestuarios, escenografías y actores. La película fue premiada en el Festival de Venecia incluyendo dos nominaciones por Mejor Film.

Esta propuesta cinematográfica como otras del director, nacen de la propia experiencia de Crialese como migrante. De padres sicilianos y nacido en Roma, Crialese se muda a Estados Unidos desde muy joven para estudiar cine. No es casual que su trabajo constantemente aborde esta preocupación. Por ejemplo, Respiro (2002) una de sus obras más premiadas, narra la vida de una familia de pescadores en Lampedusa. Terraferma de 2011, premiada en el 68 Festival Internacional de Venecia, trata el tema de la migración ilegal de una familia de filipinos a Linosa, Italia.

En palabras del director, la película Nuovomundo, nació de su visita al museo de Ellis Island, donde pudo leer las cartas, en su mayoría dictadas, de los migrantes italianos. Esta parole di carta describe muy bien el imaginario colectivo que transitó sobre Estados Unidos del siglo XIX. Nuovomondo, consigue recrear el onirismo que rodeaba al sueño americano. Sin precisar de extensos diálogos, cada personaje habla a través de la mirada. Nuovomondo ilustra la vulnerabilidad y pureza de los sueños, la esencia idealista del propio acto de soñar. Los espectadores viajan por aquella incertidumbre, por el titubeo, por los encuentros y las despedidas de los migrantes italianos, formando parte de la multitud que es llevada por ese mar blanco hacia la tierra prometida. La película cierra con una de los más poderosos pulsos de jazz, en voz de Nina Simone:

Oh, sinnerman, where you gonna run to?

Sinnerman where you gonna run to?

Where you gonna run to?

Good Lord, Lord

All on that day

So I run to the river

It was bleedin’, I run to the sea

It was bleedin’, I run to the sea

Escrito por Teresa Valdés (México, 1991)

Tiene una licenciatura en Estudios Literarios con línea terminal en Literatura Comparada y una especialidad en Familias y Prevención de la Violencia por la Universidad Autónoma de Querétaro. Ha realizado investigaciones sobre economía y arte feminista. Ha sido promotora de los derechos sexuales y reproductivos de las jóvenes por la red Ddeser. En 2012 fue becaria por la Fundación para las Letras Mexicanas. También ha publicado poesía y textos cortos en diversas revistas independientes, e impartido algunos talleres de género y escritura creativa en la universidad. Actualmente es columnista en la Revista Saltapatrás, y co-conductora en el programa radiofónico Contornos.