Hoy no quiero rock, ni milongas, ni cuarteto de vientos
No quiero novelas, ni cartas, ni sonetos
No apetezco hablar, ni sonreír, ni soñar
Preferiría la transparencia de mi cuerpo
Y la quietud del pensamiento

Hoy no quiero esculturas, ni collages, ni pájaros de origami
No quiero poemas, ni ensayos, ni cuentos
No apetezco los paseos, los viajes o los desvelos
Preferiría el silencio de mi voz
Y levedad del alma

Hoy quiero que el aire me inunde
Que con él me lleve
Que me saque de mí misma
Para dejar esta sólida presencia
Y habitar todos los espacios

Hoy no quiero cine, ni teatro, ni sombras chinescas
No quiero leer, ni escribir, ni meditar
No apetezco la fortaleza, la verdad o la valentía
Preferiría la vacuidad
Y el rendimiento de la ética

Hoy no quiero fotografías, ni murales, ni artefactos pintorescos
No quiero artes, ni filosofía, ni teología
No apetezco el amor, el hedonismo o la lujuria
Preferiría la anulación de los sentidos
Y el olvido de la estética

Hoy quiero dejar de querer
Que el deseo se ahogue con la saliva
Que la necesidad se haga añicos junto al espejo
Para redimir la existencia
Y arrancar las herencias

 

 

Escrito por Diana Taborga Montes

Araña tejedora de palabras, eterna amante del arte y los placeres de la contemplación, de la búsqueda del espíritu en todas las cosas de este vasto Universo. Aprendiz de maga y cazadora de momentos.