Hay que dejarlo claro: la poesía iberoamericana es un crisol de genealogías y actitudes. Dentro de dicha diversidad de registros, brilla por su exuberancia la poesía joven. Usualmente situada en los linderos de la Alt Lit, los Perros Románticos, el slam poetry, además de las tradiciones poéticas previas, es evidente que dichas caracterizaciones son meras coordenadas que dibujan parcialmente la totalidad de los mapas que conforman la poesía novel.

Particularmente, en México se han desarrollado múltiples formas de escribir y entender la poesía desde hace algunos años. A pesar de la centralización cultural bajo la que se encuentra el país -al menos desde hace un siglo-, diferentes poetas, no solo nacionales, cruzan caminos para generar esfuerzos colectivos que construyan espacios donde exponer y divulgar no solo su quehacer poético, sino también, su saber histórico, filosófico y literario.

En este sentido, quisiera resaltar uno de dichos esfuerzos grupales: Naufragio. Fundado originalmente bajo la noción de un colectivo artístico en 2015, actualmente se configura como una convención de individualidades poéticas que no solo cruzan sus respectivas obras, sino también, a partir de la discusión y el diálogo, generan un espacio dedicado a difundir diversas facetas del conocimiento crítico.

Es relativa, por no decir que prácticamente inexistente, una membresía de pertenencia a este conjunto. Las denominaciones de inclusión han surgido para estrechar no solo la comunicación entre poetas, sino también, con los lectores y asistentes a sus presentaciones. Sin embargo,  resulta notable el contraste que hay entre orígenes y registros poéticos de los que comulgan con la idea de este grupo. Han abrevado de los clásicos de la poesía mexicana y española, además de la anglosajona y francesa; otros, han partido de sitios tan insospechados como el psicoanálisis. Las tradiciones y las vivencias personales han sido importantes detonantes en varios de ellos.  La religiosidad y la mística tanto de Occidente como de Oriente han sido toque de piedra para unos de estos autores, mientras otros han explorado el entorno académico de la poesía. También, la poesía visual ha arribado recientemente a las consideraciones del grupo, a partir de un atento estudio y una gran curiosidad. La diversidad sexual y el erotismo tienen especial peso en los registros de varios de ellos. Otros más tienen pleno reconocimiento en diferentes ámbitos públicos, mientras que algunos han optado por la discreción e inclusive, un prolongado silencio. A pesar del peso de la Ciudad de México, el Estado de México, Tlaxcala, Oaxaca, Campeche, Yucatán, e inclusive Argentina y España, son los espacios de los poetas de Naufragio. El español no es la lengua exclusiva de estos autores: el tuhun savi de Tlaxiaco y el diidxazá de Juchitán, en tierras oaxaqueñas, también están presentes.

Al igual que otros conjuntos, Naufragio es una convención poética que ensaya diversas posibilidades de lo lírico. Tal vez, el denominador común de sus poetas es el de tener una actitud de sutil sobrecogimiento respecto a la poesía y la realidad que les rodea. Entre la calma y el desenfreno, sus trabajos son un esfuerzo por afirmar su individualidad frente al conjunto, y a pesar de esto, han decidido solidarizar sus vidas con las de otros para llevar a cabo la dilatación de los sentidos y sumergirse en una plena, por no decir que total, experiencia sensible.

Aquí algunas y algunos de los naufragantes:

 

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Nadia López García (Oaxaca. 1992). Su trabajo ha sido publicado en espacios como Punto de partida, Periódico de poesía, Tema y Variaciones de Literatura, La Jornada, Círculo de poesía, EstePaís, Pliego16, entre otros. Premio a la Creación en Lenguas Originarias Cenzontle 2017 por Ñu´ú vixo/ Tierra mojada. Colaboró en la organización del Primer Encuentro Mundial de Poesía de los Pueblos Indígenas y ha brindado talleres de creación poética para niños y migrantes. Es responsable  de la columna de creación literaria “Alas y Flores” de la Revista Cultural Mexbcn de Barcelona, España. Colabora en la Enciclopedia de la Literatura en México y fue becaria de la Fundación para las Letras Mexicanas en el área de poesía del 2015 al 2017.

 

 

BLUE 52

 

 

“En 1989
un equipo de oceanógrafos percibió un canto de ballena
que no se correspondía con ninguna especie conocida,
pues canta a una inusual frecuencia de 52 Hz,
quedando completamente fuera
de las capacidades vocales
y auditivas de otras especies”

The New York Times.
“Song of the Sea, a Cappella and Unanswered”, 2004.

 

 

Miro el galope erguido de potros blancos,
desaparecen en la espuma de este mar que brama
en estruendos de agua y sal.
Siempre la misma voz de trueno,
siempre las mismas olas.

Me cuesta imaginar los bordes de tu canto
en este mar, donde el oído no basta,
imaginar el viaje sonoro de tu voz
resonando en la nada.
Blue 52 –como te han llamado-
quizá eres la única que ha conocido
la soledad más profunda,
rodeada de pájaros marinos
vagas sin que adviertan tu canto,
nada saben de ti.

Tal vez la soledad es eso,
una voz vibrado en un desierto de ecos
sin que nadie advierta su presencia.
Me pregunto qué dirás con esa voz de 52 Hercios
tan parecida al silencio,
pienso en las historias de ballena que podrías contar,
en el amor que no acude a tu llamado
y en el horror de saber que la semilla de tu voz
es infértil.

Sigo mirando el tropel de las olas,
suspendida en este azul crepitar de aguas,
buscando la palabra exacta
que haga audible mi pensamiento
en esta hoja de arena.

Por el horizonte, la tarde se desborda
refulgente y absorta en sus colores trenzados
al agua, insensible al canto de una ballena
condenada a hablar como címbalo que retiñe
en el silencio más mudo e impávida
ante la mano que escribe y no encuentra
que naufraga y enmudece.

 

 

FB_IMG_1521134209761Abraham Pérez Aragón (Ciudad de México, 1989). Estudió la carrera de psicología en la UNAM. Ha publicado ensayo, cuento y poesía en diversas revistas impresas y electrónicas como La Piedra, Los Bastardos de la Uva, Penumbría, Errancia, Periódico de Poesía de la UNAM y Círculo de Poesía. Forma parte de grupo Cero, enfocado en el estudio, la crítica y la difusión de obras literarias, pictóricas y musicales. Además de la escritura se dedica a la clínica psicoanalítica y al estudio de la relación entre ésta y el arte.

 

Caminanzas

 

I

Emanan del temblor de nubes en el piso
algunos sones contrapuntos de mi marcha,
dibujo a tientas la fisura de mi rastro
y compongo barcos
para naufragar de nuevo
por estas calles que caminan por mis pasos
bajo el harapo de una lluvia enfebrecida.

Caen las jacarandas a murmullos,
juegan a la nave de papel y al río
─córrele que corre con el niño de mis venas─
entre piedras, pensamientos y otras flores,

al decir:
Caducifolios los horrores
del botón del hombre, habiendo sido,
desasido del silencio que embargaba
los colores dolorosos de los pétalos de gozo
sin violeta, bugambilia o jacaranda
que exhalara miasmas deliciosos
de una vieja primavera renacida.

Gota:
lo primaveral pensante en las palpitaciones,
el vestido de una piel que amarillea
impregnándome de olor entre la turba

─del aroma, digo,
del trozo de pan
que cada uno lleva
bajo sus costillas.

 

II

Vi estallar a los botones de la noche
y florecer a la constelación eléctrica

¡Cómo atravesaba aquella grieta el cielo!

Besé el centro de la gota en el quebranto
y quedaron en mis labios sus astillas.

 

Me renovó la sangre transparente,
fui la savia
y vi disolverse entre cortinas
lo que había de hueco en la materia,

pues vi también al niño abrir las palmas
y un abismo se abismaba entre sus manos
cuando las nubes estallaron de risa.

 

III

Después fui otros,
lo recuerdo:

Los adoquines se alineaban bajo nuestros pies
envueltos en las mismas luces
y nuestros propios ojos nos miraban
arrellanados en el fondo del reflejo;

alucinaban cargos desmedidos de los bancos,
de ciertas almas duras que se sosegaban
detrás de la pupila              ─casi exilio─
con el pago de una deuda sostenida
por la lanza que atraviesa decididamente
lo que siempre se debieron los amantes
empeñados en hallarlo
sin saber que no existía.

Esos que dormían entre las ruinas:
los refr(actos),         los ref(lejos);
esos se escondían entre papeles
y entre papeles asomaban sus polillas,
malogradas mariposas de la luz perdida
que, absorbiéndose al fin en pleno vuelo,
se arrebataron a un instante de luciérnaga:

los suicidas
los psicóticos
los parias

nosotros
los amantes
los otros.

 

IV

Se encaracolaba una corola dura
y se derramaron los planetas
reposando entre las plantas.

Las piedras reunidas en el suelo,
como una multitud de orishas,
nos sostenían con la mirada.

Yemayá cantaba en voz de Chalchihuitlicue
y Tonantzin y María se besaban;
juntos nos hicimos de nuevo niños
bajo sus miradas:

aguas que reencuentran el naufragio
pulpa de papel enmohecido.

Eras yo mismo y la tambora caminanza
percutiendo en el despliegue de lo abierto,
pero solos como los dolores se despliegan
(trauma que trauma la tambora trama).

 

V

Me extraigo de mi centro y miro la yerbumbre
en ramaje y canto de cantera enfebrecida

Esta mata que se asoma apenas
al delicioso azote del agua

algo me pregunta,
quiere hablarme,
pero se sacude como animal desanimado
que tuviera el corazón bajo la tierra.

 

VI

¿La mirada?, tiene un vasto charco de miradas
en que un jinete de segundos iza el correteo,
el transcurrir de los corceles al placer cubre de polvo
o se entretejen las pupilas en hilaje sin palabras
y el rebaño insomne en la vigilia del ensueño
afila los cuchillos de la boca para lacerar el tiempo.

Flor dormida el despertar lo lacerado,
pues anestesiadas quedan las horas arrendadas
al esculpir un sueño sobre el charco de los mundos
sin usar los filos para abrir los ojos de cada lapso
ni dejar que fluya la luz en su derrame
sobre calles que se esconden de los mapas.

 

VII

Queda, pues, armonizar los pasos,
transitar por partituras de signados edificios
sobre helados pentagramas,
tiritar con las farolas al rugir de los metales,
ya quebrado en cada cruce el trepidar de los crujidos,

para decir que la sangre no palpita o se renueva,
que no hace ríos que corren por las plazas
ni toca puertas en el nombre de la tierra,
en el nombre de los muertos,
en el nombre de los nombres
o detona terremotos que revientan a su paso
las arterias abandonadas de este polvo
que nada sabe de la Nada.

Y si el rostro de Dios mirando sin rostro alguno
en algún remoto lugar de su manifestación se ríe,
batirán sus delirantes alas cuando mis pies se cansen
y quebrará el estruendo silencioso de las calles:
ríos que desembocan en otros ríos,
nombres de ciudades y otros nombres
de hombres y mujeres que también cantaron
otro mismo canto de hojarasca.

 

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Rocío Wittib (Buenos Aires,1989). Ha publicado poemas en varias revistas virtuales y en papel, como Círculo de Poesía (México) y Cuadernos Hispanoamericanos (España). Publicó el libro Poemas para perseguir sin prisa el silencio (2016), en la editorial portuguesa Temas Originais.  Sus poemas han sido traducidos al italiano, rumano y portugués. También es aficionada a la fotografía, publica sus trabajos en Instagram y en captura.org.

 

 

 

*

esto que no vimos llegar
esto de lo que no saldremos ilesos
esto que arde y que un día también será cenizas
esto salvaje y dulce —¿sientes como ruge y te acaricia a la vez?
esto que aprendimos a querer y sin embargo duele
esto que nos hace cómplices y culpables y víctimas
esto que torpemente consuela el vacío la soledad la vida
esto que no descansa que nos acorrala que nos mira con recelo
esto que es una guerra en la que estamos condenados a rendirnos
esto la herida que besa el puñal

 

 

Jeronimo emiliano

Jerónimo Emiliano (Cuernavaca, 1991) Escritor egresado de la licenciatura en Escritura Creativa y Literatura de la Universidad del Claustro de Sor Juana. Co-director de El Ojo Ediciones. Ha publicado la plaquette de poesía Frente a la ficción (Lago, 2013), el ebook Trilogía del ruido (El Ojo, 2016) y escritos en revistas impresas y digitales como La Piedra, Tierra Adentro y Página Salmón; ha presentado su trabajo en festivales como el Subterráneo de Poesía (2010), el Festival de Poesía Bajo el Volcán del Tecnológico de Monterrey (2011), la XV Feria Internacional del Libro del Zócalo en la Ciudad de México (2015) y la II Feria del Libro de la Universidad Autónoma del Estado de Morelos (2017). Imparte el taller ‘Escritura dinámica’ desde 2011 en Cuernavaca y Ciudad de México.

 

Ensayos sobre escritura

En la conciencia deformada del autómata, un ojo se abre en el domo del cerebro, un boquete de pájaros y de polvo se disfraza de lluvia. Le contamos a la oscuridad que ya nos sabemos el discurso y que es estúpido, que en nuestro ánimo pegajoso no se adhiere la ciencia porque nos envenenaron el abrevadero con arsénico y ya sabemos que el arsénico se prepara en los laboratorios de la farmacia. Nos dijeron que teníamos que trabajar, que no somos de fiar porque no sabemos firmar al margen, porque estamos rotos, Camila, y no entendemos que hay una diferencia sutil entre el huevo y la eclosión. ¿Qué te digo? Crecí con la certeza de que las semillas están por sentado y que los pollos son amarillos, nunca pensé que los huevos podían estar muertos.

Y entonces te escribí un poema, tú esperabas un madrigal o un verso libre, pero te digo, guapa, no somos libres:

 

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Y tú preguntaste, tonta, ¿eso es poesía? Y yo te dije: la poesía es un invento de los hombres-roble y las mujeres-cueva que no quisieron creer en la patraña de Grecia y en la del ojo vigilante. No somos libres, Camila, y más vale que empecemos por alzar el mentón para reconocer el frío, más vale que dejemos crecer nuestras barbas, nuestros oídos y nuestra fe, porque, ya lo sabemos, somos círculos, pero estamos rotos, estamos jodidamente rotos.

Tú querías saber cómo se oyen los círculos.

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Había otros que, antes que yo, escribían esto en las partes de atrás de los libros. Había otros que colgaban la letra en su amuleto. Camila, alguien escribió alguna vez los primeros rezos. Yo te dije que yo también sé escribir conjuros, te dije que el bosque estaba enfermo, te dije que el Mago se había vuelto negro porque había que decidir, porque la sarna mata a los cerros y porque un tubo parte las entrañas de la selva. Pediste pruebas, pediste tiempo; pediste, antes de cualquier cosa, que te quitara la ropa y que pasara mi lengua por tu ombligo, pero yo te dije: la hierba nunca va a volver a ser hierba, y pasé mis labios sobre tu clítoris.

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Y te dio miedo.  De un lado del cielo había un espejo que humeaba y un dios que masticaba a su hijo. Tú dijiste: eso ya lo he visto, pero no era cierto. Te obligué a levantar la vista pero tus ojos estaban cocidos. Insistías: quiero ser libre. Pero la palabra libertad está escrita en los ojos de muerte, en los pliegues de un lejanísimo gordo y los ascensores de torres fúnebres, ¿cómo vas a ser libre? Hay un punk sin estoperoles, vestido para la mañana, y un regguetonero que ama a su mujer; hay un poeta masturbándose en una biblioteca y la bruja está endeudada para pagar un smartphone. La libertad está sobrevalorada.

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¿Qué somos?, Camila, ¿qué tanto es nuestra palabra? No hay respuesta. El mareo es la permanencia. Están naciendo niños que crecen demasiado rápido. Los oráculos no sirven para adivinar el futuro. Los ojos están tomando forma de rombo y las pantallas miran como los ojos. Veinte años es demasiado poco para escribirte. Un poema es demasiado pretencioso si termina en puntos suspensivos.

 

 

29020126_2153976614830346_1660360669_nMelissa Nungaray (Guadalajara, Jalisco, 1998). Estudia Lengua y Literatura Hispánicas en la UAEMéx. Forma parte del Colectivo Naufragio y del equipo editorial de la revista literaria Marcapiel. Es autora de los poemarios Raíz del cielo (Secretaría de Cultura de Jalisco/Literalia, 2005), Alba-vigía (La Zonámbula, 2008), Sentencia del fuego (La Cartonera, Cuernavaca, Morelos, 2011) y Travesía: Entidad del cuerpo (La Zonámbula, 2014). En 2014 obtuvo el segundo lugar del IV Premio Nacional de Poesía Joven “Jorge Lara”. Fue becaria del Festival Interfaz ISSSTE-Cultura Los Signos en Rotación San Luis Potosí 2017. Ha participado en diversos encuentros nacionales e internacionales y publicado en revistas, periódicos y páginas electrónicas, como: Punto en Línea, Punto de partida, Círculo de Poesía, Cantera, entre otras. Está incluida en diversas antologías, entre las que destacan: Poetas parricidas (Generación entre siglos), Cuadrivio Ediciones (2014), Últimos coros para la Tierra Prometida. 40 poetas jóvenes del Estado de México. FOEM (2014), y en la Antología Cien poetas del mundo en la Capital con valor. H. Ayuntamiento de Toluca (2017).

 

La paz emerge de la carne

La claridad es un árbol de paz del reino salvaje

 

Nada, ningún camino ni palabra
amenazados por ser un concepto vital.
El ser sin cambio ni sentido avanza
a la siguiente representación.
Los objetos tocan y destruyen al ser.
Algo existe más allá de la nada vital.
Tiempo subversivo de la imagen
y al fondo el fuego entreabierto,
la oscura intervención del libro,
la razón idónea de la civilización.
Nada suplica el sometimiento alcalino,
desconozco la sustancia que añejan los días
párpados y noches incompletas.
El destierro del deseo y el ser,
lejos de la calma no hay palabras,
el furor domina multitudes de silencios,
ruidos asfixiantes.
La paz emerge de la carne.

 

El ritmo recuerda el origen

La canción está en el pulso de las aves.
En la noche resplandece el incompleto andar
del reflejo de los hombres con su áspero misterio,
aún la lluvia asciende.

Quiero guardar el mar perdido de la historia,
navegar en los días muertos,
subir el rostro al ciprés lejano,
desvestir el sol en la mirada.

Nadie sabe lo que guarda el brillo
de la eternidad y el sueño de la mujer que recorre
el lienzo de los peces muertos,
a donde el mundo junta los brazos terrestres
y el impulso del firmamento.

El ojo del mar va hacia la arena,
como el abandono de la flor y de los pájaros,
el arca entreabierta calcina los huesos
de aquellas islas de hombres olvidados.

El mar está aquí en los labios del presente,
los cuerpos están en movimiento sobre la arena
de la tierra blanca, aunada al floreo de la mariposa.

 

Los cuerpos fluyen en las venas de la tierra,
media luz al mar y estamos dentro.

Vendrán más a la danza,
la armonía azul pinta a los infantes.
Arriba del ojo alguien desliza el ritmo del mar.

El ojo del mar va hacia la arena
a donde el mundo junta los brazos terrestres,
los cuerpos están en movimiento sobre la arena,
los cuerpos fluyen en las venas de la tierra,
se escucha el tambor en la orilla.

Las olas a lo largo de la estrecha enunciación
de días futuros y pasados
abrazan la canción dispersa en el horizonte,
en la claridad de la luna y el acervo
que la noche oculta en el reflejo del hombre.

Perdimos el mar al nacer,
agua es el hombre
que viste al viento y a la muerte.
El oleaje eterno lo persigue,
el ritmo recuerda el origen.
Así la poesía, así el mar, así el hombre…

 

 

21462572_1916536835335397_5705844691812907464_nAxel Nájera (Ciudad de México, 1992) Licenciado en Lengua y Literaturas hispánicas por la Facultad de Filosofía y de Letras de la UNAM. Ha publicado en la revista Rúbrica de Radio UNAM sobre literatura y cultura en general. Corrector de estilo y jefe de redacción en la misma revista. Locutor y guionista en podcasts de Radio UNAM.

 

Onomatopeya

La sombra Nombre,
casi aire y sol:
siempre escondite.

Nunca reveles
secreto nuestro:
nos oculta la sombra.

Recuérdame mañana
al Sol del mediodía
sin nombre, sombra o máscara.

 

 

FB_IMG_1522084404455Elvis Guerra (Juchitán de Zaragoza, Oaxaca, 1993) poeta y traductor zapoteca.  Sus poemas han sido publicados en  diversas revistas y antologías, como Antología de Poesía de los Premios CaSa,  (Ed. Calamus, 2016; San Diego Poerty Annual (En USA); Antología Jóvenes Creadores, del Fondo Nacional para la Cultura y las Artes; Revista Tierra Adentro, entre otros. En el 2015 obtuvo el premio CaSa Creación Literaria En Lengua Zapoteca en la categoría de Poesía, con el título Zuyubu’/Buscarás. Como traductor publicó el libro Guidiladi Yaase’/Piel Oscura, cuentos eróticos al zapoteco( Editorial el Zanate, 2017). Fue Becario del Fondo Nacional para la Cultura y las Artes (FONCA) en el período 2016-2017

 

Guendaruzee ruaa ti bi’cu’

Naa nga bi’cu’ ribeza lii galaa gueela’,
ni ruyaa pa gundoou ti ndaa gueta lu,
ni runiibi xubaana’ ra tidilaaga lu’ ruaa yoo
nazu’ nisaluna ne gadxé tu guchéza xcamixa’ lu’.
Naa nga bi’cu’ ruzeete lalu’ neca qui guicabu laa,
ni riduxhu yeche’ ra guiuu neu’ ni nadxii,
guiba’ ga’chi’ lu beelaladilu’.
Naa nga bi’cu’ ribidxineu’ ti gueta chonga,
ni richesa pa gundoou ti bixidu’,
ni ruguuñeeu ne qui rusaana lii,
ni riguiñu’ ne qui roo yaa ná’ lu’.
Naca xpi’cu’ do’ lu’,
ni runiibi xa’na’ pa guedandou’ naxudxu’,
ni rindadi’ guidibo’co’ ñeelu’ ne ruaa.
Naa nga bi’cu’ rusiga’de’ diidxa’ lii.

 

Letanía para una perra

Soy la perra que te espera a las once de la noche,
la que baila si arrojas un trozo de pan,
la que mueve la cola cuando cruzas la puerta
lleno de sudor y con la camisa rota en casa ajena.
Soy la perra que repite tu nombre sin obtener respuesta,
la que ladra feliz cuando llegas con aquello que amo,
el paraíso escondido en tu cuerpo.
Soy la perra que llamas con una tortilla en la mano,
la que salta con el mínimo beso de tu boca,
la que pateas y no te deja,
la que golpeas y no te muerde en defensa.
Soy la más mansa de tus perras,
la que mueve la cola cuando llegas borracho
y con la boca te quita los zapatos.
Soy la perra que te dedicas poemas.

 

 

AdrianmendientaAdrián Mendieta Moctezuma (Tlaxcala, 1995). Es poeta. Textos de su autoría han aparecido en diversas revistas como Punto de partida, Revista de la Universidad de México, Círculo de Poesía, Periódico de Poesía, Molino de Letras, Liberoamérica, entre otras. Es coautor del libro Leyenda en letra. Relatos de Ixtacuixtla (PACMYC/ITC, 2015) y autor de Nacer del incendio (La Cosa Escrita, 2016). Fue becario del Festival Interfaz-ISSSTE 2015 y, en ese mismo año, del Programa de Estímulo a la Creación y Desarrollo Artístico de Tlaxcala. Ha participado en diversos encuentros y lecturas de poesía.

 

Planicie

Hoy es un día de humo,

producto de la unción entre el viento la saliva, el silencio,

de un olor que sale de la entrepierna

sin saber, con certeza, hasta donde se percibe.

Hoy es un día de disparo,

balacera donde mi cuerpo, acostumbrado,  se derrite y construye

para formarse un nuevo rostro;

hoy ya no sangran ni los ojos

y la única certeza es el sonido del miedo que rompe el asfalto,

el ruido de las ballenas apareándose.

 

Hoy preparo un pan tostado

sirvo jugo

y miro, cual fetichista, la voluntad ajena,

la construcción parcial o total de las vidas,

de “historias” y uno que otro “poema”

que me presumen su disciplina

para formar bloques de “experiencias”,

una tras otra tras otra tras otra

hasta que creen llegar al infinito.

 

Hoy me rindo, me caigo

me vuelvo simple humo sin rostro

que contempla a los otros solidificarse.

 

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Diego Armando Guerrero MedinaDiego Medina– (Tlanepantla de Baz, Estado de México, 1992) Locutor en el programa Fábulas en Sol (hasta Marzo de 2015), transmitido por Nuestra Voz Radio, formó parte del festival Poesía en Voz Alta de Casa del Lago (2017), también ha organizado ciclos de cine, foros y mesas sobre la comunidad LGBTTTI desde 2011. Actualmente coordinador reportero freelance para revistas como Ulisex Magazine, Somos Cultura y All City Canvas, fundador de la Editorial Versonautas. Recientemente ha participado en la antología MORFO de la editorial Criptomórfica.

 

Otra banda de covers

“lo más profundo es la piel”

 Paul Valéry

 

Te quedaste sin internet
ya no puedes ver tus series de los noventas,
no tienes ganas de salir
pero el polvo te está enterrando vivo,
podrías pasar otro fin de semana metido en la cama
o salir a bailar

r
e
g
u
e
t
ó
n

total te sientes
pólvora mojada
y necesitas una chispa
que no vas a encontrar en Nirvana.

Ya probaste las drogas,
el agua de mar,
un pedacito de éxito
y una gotita de cielo
/lluvia dorada/
profeta de la feliciudad,
turista de tu propia tierra,
contradicción que se empeña en nombrarse así misma;
dialéctica,
Don-de los nadie.

Agringado, hijo de los noventas,
¿qué es más fuerte el amor o el instinto?
no importa mientras haya videojuegos y pizza,
al fin y al cabo nunca sirvieron los antidepresivos,
a todo esto; jodida la nostalgia de extrañar a los amigos
que nos han traicionado.

Despierta, levántate,
el mundo ya no es como cuando tenías diez años
la caída de las torres gemelas fue televisada
Estados Unidos invadió Irak
y los gringos tuvieron un presidente negro
se murió Juan Gabriel
y ahora tienes barba y usas corbata,
estás dado de alta en el SAT
y pasas los días en redes
para destejerte de noche,
total
no existes
más que en instagram,
o cuando tiembla,
pequeño narciso
que se

a
h
o
g
a

en su propio reflejo,
naturaleza muerta,
naturaleza humana.

Nostálgico de mierda
extrañas tus años dorados
y te ríes de ti por haberte proclamado fénix
cuando pensaste, no sin soberbia, que la juventud era eterna
pequeño nostálgico de mierda,
hay que morir un par de veces antes de renacer,
tus padres se ríen de ti
tus años dorados ni siquiera fueron transmitidos en blanco y negro.

Qué cursi decir que el mundo está lleno de idiotas,
la verdad es que está lleno de idiotas vacíos,
¡Ay Amy Winehouse te extraño un chingo!
No soy un romántico, soy un anticuado,
como los simpson.

Si no te gusta el siglo XXI
te recomiendo que te pongas los audífonos,
que publiques un twitt quejándote de que ya nadie escribe cartas
y que los poetas ahora hacen performance
pero si aun queda algo de ese niño que eras
por favor

S
a
l
t
a

llama a tus valedores
para jugar a ser libres otro ratito,
no importa si acabas en la cárcel,
en un hospital por congestión alcohólica
o acostándote con la novia de tu amigo
(o con tu amigo)
total nacimos para cagarla,
nomás no vayas a llamarle a tu ex
no vuelvas a  casa de tus padres,
no intentes suicidarte de nuevo
que el mundo no necesita otra banda de covers.

 

Encendedor

Soy un pirómano que usa paraguas cuando llueve por dentro,
Para no sentir la quemadura de apagar el fuego,
Por eso memorice la palma de mi mano cuando perdí mi encendedor.

Después me aprendí los pasillos, las escaleras y las puertas de mi casa,
cuando perdí mis lentes,
Y por ultimo las calles, las avenidas, los callejones, los puentes y los túneles de la ciudad, cuando me quedé ciego.

¿Qué es el fuego? Al fin lo entendí;
Apagar las luces, bajar el telón y encender un cigarro
Para que la noche recupere Su olor a pólvora.

 

Briquet

Je suis un incendiaire utilisant parapluie quand il pleut à l’intérieur,
Pour ne pas sentir la brûlure d’éteindre le feu,
C’est pour ca que j’ai mémorisé la paume de ma main
quand je perdu mon briquet.

Puis j’ai appris les couloirs, les escaliers et les portes de ma maison, quand j’ai perdu mes lunettes,

Et enfin les rues, les avenues, les ruelles, les ponts et les tunnels de la ville, quand je suis devenu aveugle.

Qu’est-ce qu’est le feu? Finalement je compris; Éteignez les lumières, baisser le rideau et allumer une cigarette
Pour que la nuit retrouve son odeur de poudre à canon.

 

 

29855609_10156055677325491_1603343932_nMónica Olivares Fonseca (Campeche, México, 1991) Licenciada en contaduría (Universidad Autónoma de Campeche). Miembro del taller de literatura “Proyecto Escuela de Escritores Campechanos”. Acreedora de una mención honorifica en el Tercer Certamen Estatal de Poesía Joven 2014, con el poemario Diario de un Occiso. Beneficiaria del Programa de Estímulos a la Creación y el Desarrollo Artístico de Campeche 2016. Becaria del Festival Interfaz-ISSTE Los signos en rotación 2016. Sus colaboraciones han sido publicadas en diversas revistas como Otro Paramo (Colombia), Antología de poetas del Siglo XXI (España),  Rojo Siena (México), DigoPalabra (Venezuela), Monolito Revista Literaria, Revista Almiar (España), Pliego 16 (Fundación de las Letras Mexicanas) y Circulo de Poesía (Mexico).

 

A man walking on the Street – Moss

 

Camina
Espera ser encontrado
Antes que llegue la tormenta

La caída
es una silaba extensa
Una palpitación
(Algo tiene que ser)
Esta sensación
desplazándose
por nuestros dedos

sudamos con la palabra
sangrientos amaneceres

Despertamos  para ser reales

La  resignación
es un canto anunciando la lluvia
sanación del cuerpo
labios frescos
parpados sollozos

En esta busqueda
Oscilamos  aire  del cuerpo
notas musicales

Desierto silencioso
es la mente
el hombre
perdido  en las calles
encuentra poesía.

 

Decir NO

De mi cuerpo
no surge atracción
ni cascabeles lluviosos
aligerando mi espalda

la tensión sobre mi piel
es pasajera
busca alejarse
de la mirada
intrusa

Olvida tus estigmas
Sobre agradecemiento
Yo no tengo deudas

Las puntas
No despiertan
Con ese trato obsceno
Deja de imaginar
La transición
Debajo de mi ropa

El mundo se debe respeto
Bajarse de ese peldaño
Entender la negación
A mi me hace falta
Aprender a decir NO

Y de forma elegante caballero
No pretendo darte las nalgas

 

 

29792989_2015264408548514_1896042501416943616_nAlejandro Rejón Huchin (Mérida, 1997). Estudiante de la Licenciatura en Literatura Latinoamericana en la Universidad Autónoma de Yucatán. Fue becario del Festival cultural ISSSTE-INTERFAZ los signos en rotación ciudad de Mérida 2016 en la categoría de poesía. Editó la Antología de poesía yucateca contemporánea publicada en la revista Círculo de poesía, donde también colabora. Actualmente es miembro de Naufragio y dirige la revista literaria Marcapiel. Poemas y artículos suyos han sido publicados en revistas como: La raíz invertida: revista latinoamericana de poesía (Colombia) Almiar (España), Triplo V (Portugal), Letralia (Venezuela), Sinfín (estado de México), Letrass5 (Chile), Ómnibus (Granada, España), Carruaje de pájaros (Chiapas, México) Al pie de la letra (Universidad Modelo, Yucatán) Tlamatini (Facultad de humanidades de la UAEM) y en la Primera Antología Poética de Poesía Nómada (2016). Ha participado en distintos encuentros literarios, como el XVI Congreso Internacional de Poesía y Poética realizado en la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla y el Primer festival internacional de poesía José María Heredia: 100 Poetas del mundo. (H. Ayuntamiento de Toluca)  fue director del encuentro nacional de escritores “Naufragio en Marcapiel” realizado en la FILEY 2017.

 

En lo más profundo de nuestro abismo
encontramos la carne alucinando en lo mortuorio
como cenizas que se funden con la memoria,
que reposan en la esquizofrenia de la luz
ante el celuloide que entreabre los sentidos,
los coloca en el desvelo de las aves
que se adhieren al oído  del silencio
en que la noche fragmenta nuestros huesos.

 

El viento es un hilo plateado
En el fondo del alma,
duele como el corazón
de la llovizna que decrece en el estero.
nos hemos quedado huérfanos ante el azul
de nuestros sueños
y hemos sido un espejo que sangra en el fondo de la carne,
un enigma que se astilla en el relámpago de la sed.

 

Lago volátil

Las mujeres saben que el sueño
descalzo sobre el umbral
no es una piel de algo
sino la espora deglutiendo
todo el paisaje inamovible:
la nieve que es líquido vientre
de flor eyaculada desde la superficie.
se vierten desde las bisagras
como un diluvio que consagra toda la
amputación del cardumen,
y piensan el latir desde una sombra que arrecia las nubes,
acarrean todo hasta ese arroyo
donde sangran las espigas,
dejando el todo al aire:
ciénega retratada.

 

Extensión de la luz

Las casas marcadas cambian de colores
Se abren en la memoria de una rama extendida
En los confines del oído entre las grietas de la noche,
El ritual corpóreo de las Ciénegas se baña del fulgor
De un abismo cortado por el cuerpo de las estrellas
Que esconden la piel en/de un espejo derramado a la mitad de la luz
Y de los árboles que estallan el silencio del estero
Como maniobra de una imagen recién creada
Por el astillo de las aguas.

II

Llega la noche,
La multitud ardiente que enciende los cuerpos
en un punto plateado que dibuja
La anchura del mar y de sus olas,
Pálidas como el rumor de las cigarras
Que desnudan la transparencia del aire
Que suda la tristeza de una orilla infinita
Y que en sus ojos se abre como estallido
De una lagrima que siembra sus labios
En las honduras de la arena.

Queda el rio inútil de las oscuras aguas,
El contorno fugaz de la nieve en las aves
Que desgarran el ultimo fulgor de los

 

Niebla de sol

Donde la boca del alba siembra tus labios
el agua corre hasta el caudal del sueño,
se desata toda tu piel hasta
callar la noche como un alma que gime
sobre los focos de aceite
que tiñen los espejos,
disipan todas las aguas en tu color
despertando en lienzos donde
los bondadosos racimos se abran
como la arena entre los ojos,
figuras de ángel se incrustan en los tallos
hasta que tu vientre anidando los poros
dispersos en los pastos de aire donde va nuestra vida
refracta una gota de ceniza
como todas las lecturas
del barro que transporta nuestra carne.

 

La hoja que nieva en el rostro del sueño
se asemeja a la caída horizontal de la sangre
en el sonido de la seda que alimenta a los astros
con la precisión exacta en que los pliegues
abandonan el delirio.

 

Poema

Un tallo se derrama
verbalizando
los oídos que brotan
desde el ventanal
donde dialoga la luz.

 

 

19550928_800725723437527_516420364_nAlejandro Massa Varela (Ciudad de México, 1989) Escritor, dramaturgo, ilustrador y poeta. Estudió en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Nacional Autónoma de México. Es autor del libro El Ser Creado / Ejercicios sobre mística y hedonismo, de editorial Plaza y Valdés, prologado por el académico y sacerdote católico Mauricio Beuchot, y el Presidente de la Sociedad Mexicana para el Estudio de las Religiones, Benjamín Preciado. Tiene en puerta, a la espera de un editor interesado, los poemarios El aroma del dardo y Los dientes de Eros, prologados por los escritores Eusebio Ruvalcaba e Isaí Moreno, respectivamente. Ha participado como conferencista en los siguientes foros: El IV y V Encuentro de Reflexiones Anarquistas de la Escuela Nacional de Antropología e Historia (ENAH); la Feria Internacional de la Lectura del Estado de Yucatán (FILEY) 2017; el XVI Congreso Internacional de Poesía y Poética de la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla 2016 (BUAP); La Feria Internacional de la Imagen de la Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo (UAEH); en el Antiguo Colegio de San Ildefonso; Fundación Sophia de Humanidades; el programa Sacro y Profano de Canal 11, a cargo del sociólogo y comunicador, Bernardo Barranco. Alejandro Massa se reivindica anarquista y es manifestante de la corriente libertaria Poesía de la inmersión. Su poesía se ha publicado en diversas revistas de México y el extranjero, además de dar lectura en voz alta de su trabajo en Casa del Lago, UNAM. A partir de un texto de su autoría, bajo la dirección de Sergio Rued, se montó en Casa Actum la obra BASTEDAD (2015). Próximamente también llegará a las tablas El tótem de la fantasía, su más reciente trabajo como dramaturgo; producida por Eloy Hernández, bajo la dirección de Enrique Aguilar.

 

*
siembra la fiebre
si mira el no astro
sangres robadas;
tensadas arboledas,
arterias del no hombre

*

quebró, la piedra;
cabezas de coral,
ingles nerviosas

*

gong sumergido;
la bala del edén
da como un geiser

*

verga del buey
entre semillas moscas;
constelación,
la virgen invisible
lanza piedras al agua

 

Escrito por Aldo Vicencio

Aldo Vicencio (Ciudad de México, 1991) Poeta y ensayista, estudió la Licenciatura en Historia en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM). Es autor del poemario Piel Quemada: Vicisitudes de lo Sensible (Casa Editorial Abismos, 2017) y el videolibro Anatolle. Danza fractal (El Ojo Ediciones, 2018). Su obra ha sido publicada en diversas revistas literarias en México, como Periódico de Poesía y Punto en Línea de la UNAM, Círculo de Poesía, Opción del ITAM, La Rabia del Axolotl, El Septentrión, Marcapiel y Carruaje de Pájaros, así como en diversas publicaciones iberoamericanas, como Digo.Palabra.txt de Venezuela, Revista Antagónica de Costa Rica, Enfermaria 6 de Portugal, La Galla Ciencia, El Coloquio de los Perros y la revista penúltiMa en España, entre otras. Ha sido incluido en la antología española Nueva Poesía y Narrativa Hispanoamericana (Lord Byron Ediciones, 2016).