1.El tiempo para mí significa, estirar los brazos lo más lejos posible y sentir como cada uno de mis músculos me parten en mil pedazos, se adormecen, y dejar que ellos solos se muevan, y me arrojen a la cama, y me dejen sola, hasta que acabe el día.

2. Mi conexión con el mundo me animaliza, mi único semejante es un perro negro, que todas las noches ladra junto a su plato, por un poco de comida.

3.Cuándo estoy sola dejo que la lentitud me invada, muevo un plato, pongo un disco, lo cambio por otro, escribo la mitad de una frase, en una hoja que ya estaba medio escrita, el mundo se esconde, y yo lo dejo caer lentamente como la lluvia en la calurosa cocina de mi casa.

4.Algunas veces mientras duermo, escucho las voces de los niños de mis otras vidas intercambiando experiencias vanas y me despiertan las risas de mis padres, convenciéndome (prematuramente), de incómodas verdades. DESDE NIÑA APRENDÍ EN MIS SUEÑOS, EL LENTO TRABAJO DE LA MUERTE.

5.Un grupo de hombres que me han amado, corren de dos en dos con el torso desnudo y fingen detener el tiempo maquillando mi cadáver con cosméticos que le robaron a sus abuelas.
Ninguno encontró mejor esperanza, que hacer desaparecer sus cuerpos de mí con un casi simúltaneo orgasmo.

7.De un día importante, -para bien o para mal-, hay pocas cosas que lleguen intactas a la madrugada, cuándo dejo que la última gota de alcohol llegue al punto imprevisto de mi cabeza. Mi amigo muere; Ahí hay un día importante, los nacimientos y la muerte extienden la jornada y hacen de varios días uno solo, aún en verano.

8.En el borde del mar, un trozo de cemento golpea la cabeza de las sirenas, los niños las miran con recelo e inventan cuentos para peces muertos.

9.Les miré desnudarse en la ducha mientras chocaban sus pechos con jabón, y mis ojos se llenan de nudos por tanto llorar, al tren perdido, quisiera poder matarlos a todos.

10.Si pudiera contar todas las veces que me masturbé tras mi ventana esperando encontrar a alguien, mi cuaderno estaría lleno de líneas que serían arañazos en la nalga, o pequeñas decepciones.

Escrito por Tania Mendoza

México 1996. Licenciada en Estudios Latinoamericanos. CDMX.