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Cuatro poetas peruanos en “El mar del ángel solo”

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El proyecto: “El mar del ángel solo”

“El mar del ángel solo” no es un verso original mío, sino del gran poeta peruano Oquendo de Amat. Pero no solo eso, este verso es también el nombre que le hemos dado a nuestro blog en La Mula -la plataforma cultural más grande del Perú. Este blog es un espacio en el que compartimos los poemas de los 18 participantes que van a salir publicados en la plaqueta impresa titulada de modo homónimo: “El mar del ángel solo”.

En esta plaqueta, publicada de modo impreso, tendremos también poetas invitados: Rosella Di Paolo, José Carlos Agüero y yo misma, Andrea Cabel. Este blog, y esta plaqueta, nacen de un esfuerzo colectivo de los 18 integrantes (Adrián Huamán , Olger Huamán Jordán, Dedyz Galindo, Kurt Furse, Kenki Ibañez, Rodolfo Suito Rizo Patrón (que no fue alumno del taller, pero que igual se animó a formar parte de esta iniciativa) Kevin Martell, Juan Pablo Ronco, Renato Rondinelli, Fausto Mercado Philco y Aquiles Bramón)  y mío propio, por sacar adelante este proyecto. Me comprometo con el aprendizaje y con el reconocimiento del trabajo de mis alumnos. Del mismo modo, entiendo que ellos disfrutan escribiendo y entienden que la poesía más que un hobby, es una vocación. De esto nace nuestro proyecto de blog/plaqueta, que aquí compartimos.

En este post, les dejo una muestra corta de solo 4 de estos poetas que serán publicados en la plaqueta y que ya pueden encontrar en el blog, donde, por cierto, vamos publicando a 8 de ellos. Gracias por leernos

Liliana Miranda

Nací en Lima. Fui una niña extrovertida, me gustaba el ballet, cantar a todo pulmón, actuar, recitar poemas. Entre mis cursos favoritos estaba el Lenguaje y en un concurso de ortografía le gané a todo secundaria, lo que me hizo ganadora de una hermosa lata de acuarelas italianas. También corría, era veloz. Más adelante, el atletismo me permitiría obtener 75 medallas. No era consciente que todo eso lo llevaba en la sangre y tampoco de que me lo iba a guardar, excepto el deporte, al asumir muy joven el matrimonio y a mis queridos hijos.

Pasaron los años y todo ese quehacer inconcluso empezó a reclamar su espacio a una edad mediana, con una fuerza tremenda. Participé en talleres, y estudié fotografía. Toda esa exploración interior la canalicé en Aligerando mi paso, mi primer libro de poesía, y al que le seguiría años después Piel de Setiembre (2012), donde también dialogan poemas y fotografías. La poesía es un modo de percibir el mundo, una sensibilidad especial: un regalo. Me permite fluir, me ordena, me acompaña, me cuestiona. Transita entre dunas, abismos, columpios y acertijos; en constante búsqueda a través de caminos libres, empedrados y atajos. He participado en distintos festivales de poesía en el Perú y el extranjero, al igual que en algunas antologías. Hoy formo parte de Monólogos Femeninos Perú, con mi personaje de Lola Flores, tremendo poema de mujer. Soy la que fui.

EN “MONOLOGOS FEMENINOS” ACTUANDO DE LOLA FLORES

 

El jardín de Niurka

Floripondios traen a colación

las barbas y el sonido acústico de su voz

Manos crispadas entre los fierros

Guayaba fresca y arte

en el pocillo

El jardín de Niurka presume orquídeas

del más alto rango

Un árbol de plátano manzano y

Mangos de tersa piel

Columpia el recuerdo la gaveta

Parpadea la estrella

Irma, furibunda

echó por tierra al aguacate

y al ras sus frutos

en diciembre esparce

Etérea Niurka

desempolva cuentos de amor

de largos silencios y furtivas despedidas

La pasión aún

l a t e

frases trazan el aire

Mengua el llanto

la luna.

Aquiles Bramón

En la habitación del hotel “El farol” de Casma, en la costa norte del Perú, el sonido del cassette me despertaba con la melodía de “Sábado corto”, canción muy famosa por entonces, del cubano Pablo Milanés. Solía salir a las cuatro de la mañana a correr, iba a buscar a los buzos que retornaban del mar con la bolsa de malla llena de caracoles.  Me quedé mucho tiempo en Casma. Ya tendría que haberme regresado a Lima, pero quería completar las toneladas de caracoles que tenía como meta juntar. Por entonces el país vivía las amenazas terroristas de Sendero. Yo ya había vivido la experiencia de buscar entre los muertos a mi amigo. Nunca supe si fue asesinado por Sendero o por el ejército. Solo recuerdo sus restos dispersos en el desierto de Casma.

Años después, recuerdo seguir buscando los restos de mis amigos. Tarata-Miraflores Lima y en el Centro comercial “El polo” (2002). Otra vez,  buscaba a mis amigos entre el olor a anfo y pólvora y, solo encontraba zapatos. Creo que estas búsquedas marcaron mis escritos en una línea infinita de no olvidar aquellos tiempos. Recorrer el país y conocer su cultura ancestral era mi meta y creo haberla cumplido. Aventurarme en búsqueda de tesoros enterrados es mi hobby, leer poesía mi pasión. Escribir me lleva a reconocer que cada verso multiplica y  confirma mi existencia en este breve espacio que es la vida.

Soy Aquiles Bramón, y escribo.

La imagen puede contener: 1 persona, de pie e interior

Ausente

Cien preguntas arraigadas en la resma, quiero soltar

siete veces tres anuarios que no nos hallamos.

qué lapso de navidades sin tus abrazos.

siete veces tres, velas encendidas sin tus aplausos,

sin un fuego que saciar, cegando mi pupila

de tordos atardeceres.

Cien preguntas o solo una para calmar el estómago.

Perdido en el óbito de la estación

congelando tu imagen de lluvia

no sé, si a los seis o a los quince, quizás hoy

remedo contable de antaño.

Sesenta segundo tu ausencia,

sumaron al pino su encorvado talle

veintiún son las equis de mi pared

rodeando tu foto.

Foto que pasearon calles de reclamos sordos.

Se llevaron tus libros y tus pasos

Solo la venda en tus ojos despidió nuestras lágrimas.

Juan Pablo por él mismo

Soy Juan Pablo Ronco, bachiller en Historia por la Pontificia Universidad Católica del Perú y actual alumno en la Escuela de Posgrado en dicha casa de estudios. Quiero contar que, a principios de marzo del año pasado, mientras me paseaba por algunas librerías de Miraflores, sucedió algo inesperado. Al buscar un libro al azar para comprar, solo un título captó mi atención: Rehenes del tiempo, del poeta peruano Walter Curonisy (1940-2012). Luego de adquirirlo y de enfrascarme en su lectura, quedé cautivado con la frescura y potencia de sus versos, con esa denuncia frente a la vida en cada uno de sus poemas, con ese nihilismo que transmitía en cada una de sus sentencias (y que golpea como un martillazo al espíritu) y, sobre todo, por ser muy reveladora ante las dudas existenciales que afrontaba en ese momento.

Con el paso de los meses fui entrando al mundo de la poesía: Neruda, Portal, Pimentel, Varela, los Nadaístas colombianos (con Gonzalo Arango a la cabeza), una antología de poesía peruana del siglo XX y, finalmente, Bukowski fueron mis acompañantes al final de cada jornada. La poesía se convertía para mí en una posibilidad. Comencé a escribir algunos poemas. Ese interés me llevó al taller de Andrea Cabel en enero de este año. Gracias a ella y a mis compañeros, entendí la poesía como una necesidad, una exploración, un encuentro conmigo mismo. 

JUAN PABLO RONCO. FUENTE: EL POETA MISMO

Además, conocí y profundicé a dos poetas que han marcado mi perspectiva sobre la poesía: Jorge Eduardo Eielson y José Carlos Agüero.

 

Reflejo

Estabas presente y no lo estabas

Me escuchabas y eras sordo

Te abrazaba y no tenías cuerpo

Me sonreías y no tenías boca

Te esperaba y no existías

¿dónde encontrarte?

Eras mi modelo, mi soporte

Quise seguirte, quise imitarte

Quise sentirte, quise comprenderte

Conocerte más

Nutrirme de ti

Mas fracasé

No podía

¿estaba imposibilitado?

Pasaron los años

Y crecimos juntos

Tu cambiaste Yo cambié

El mundo envejeció

Tú y yo envejecimos

Y seguí intentándolo

Hasta que un día vi tu mirada

Y allí estabas

Triste desolado frustrado humillado impotente

Con deseo de llorar y que nadie te vea

Con deseo de desaparecer y no volver

De permanecer siempre ausente

De horizontar tus desencuentros

solitario

Y luego comprendí

Que siempre fuimos uno solo

Idénticos revueltos cómplices

Queriéndonos en silencio

Entendí, finalmente, quién eras tú

Quién era yo

Quiénes éramos

Quiénes somos

Fausto Mercado Philco

Catedrático universitario. Economista. Especialista en administración Pública y privada. Referido a estos temas ha publicado el libro Finanzas y el análisis de estados financierosFinanzas internacionales. Un enfoque latino También escribe narrativa y poesíaHa publicado “Los 40 del poeta Cosco Runa”, “Cartas de un académico” (2012) y“Relatos de un peregrino ruso” (2009). Algunos de sus poemas se encuentran en el blog “El mar del ángel solo”

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POLVO DE TIERRA EN AGUA ENCAPSULADA

Aunque no alcance al crepúsculo ni al alba, al mar ni al cielo, / ni a tu último abrazo. Aunque en el silencio te llame una y otra vez, y el eco se duerma con mis latidos. 

Amigo, estas en mi pensamiento como una comedia, en mi sentir como una tragedia.

Amigo formas parte de la historia personal de mi vida, la historia detrás de la historia, ¡no como patio trasero!, ¡sí como ese tejido que se logró punto por punto / en el telar del recuerdo! 

Sin ti la historia queda inconclusa,

¿Qué historia?,

Sin ti no hay historia.

Amigo

I

P O L V O de tierra…

Eufórico un día,

Polvo de tierra al otro,

Hermano de letras,

El más grande que conocí

Quiero reescribir la historia

Y tomarme el sorbo de la vida,

contigo,

tras el mundo prometido…

dolor, que retumba mis oídos,

con el eco de mis palabras,

y caen en vacío,

hermano de letras….

¿Dónde andarás bro?

responde,

a miles de kilómetros,

como siempre,

con tecnología,

skype…

telepatía,

alegría y dolor /acompañadas de notas de color rojo y azul

de tu sangre,

de tus sueños…

tras el poema perfecto,

tras el umbral de nubes blancas,

y sol engañoso

como la vida,

literal…

a lírica, a prosa… a metáfora,

a tu dulcinea,

que nunca llegó

cuando más la necesitabas…

¡no llegó!

te cansaste de esperar,

te cansaste de amar / en vacío,

aguarda tropel… que la fiesta de los andes y el caribe, recién empieza,

como nuestra poesía,

de amanecida en las estrellas,

tras el último sorbo,

como siempre…

volando por los aires,

sin alas /sin viento

y

cansados y sin aliento,

caer en

polvo de tierra,

en una triste tarde otoñal.

 

 

 

Escrito por Andrea Cabel

Peruana. Poeta. Crítica literaria y eventual periodista. Doctora en Literatura Latinoamericana por la Universidad de Pittsburgh. Manejo el blog deunsilencioajeno en lamula.pe, el portal más leído en el Perú. Están invitados a darle una mirada.
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