Estoy aquí, sentada al frente de la ventana donde te veía llegar cada vez que venías a visitarme, te extraño ¿sabes?, ya nada es lo mismo sin ti, todo ha empeorado, las razones por las que te marchaste de tu patria se han agudizado más.

Pero tu recuerdo está tan latente en mí que a veces siento que aún sigues aquí, que en cualquier momento llegarás, tocarás la ventana y saldremos a caminar por las calles de la ciudad, como siempre lo hacíamos, sin celulares por temor a que nos roben y sin dinero porque nunca teníamos efectivo… Pero la pasábamos de maravilla así, riéndonos por todo.

En este lugar te siento más cerca, ¿recuerdas cuándo teníamos 12 años y la crisis no era tan aguda?, salíamos y gastábamos todos los ahorros en chucherías y cine, ¡Éramos tan felices! Luego todo empeoró y la situación nos hundió, y a nuestras familias.

Pero este momento amargo en la historia de nuestro país nunca ahogó tus sueños, ni los míos, aunque estamos en lugares distintos y nos separan millones de kilómetros, tú sigues luchando por tus metas y yo por las mías, aunque en mi caso sobreviviendo, claro.

No sabes lo orgullosa que estoy de ti, ni todo lo que me gustaría contarte, a veces hablo sola pensando que me escuchas, todos los días le pido a Dios que te proteja y que seas feliz.

Así como me tocó despedir a mi mejor amigo en un aeropuerto, no soy la única a la que se le ha marchado un ser querido, no solo soy yo la que se siente sola aquí, es casi todo un país entero que está así.

Mantengo la esperanza que todo mejore y nuestras personas favoritas regresen… Esto va dedicado a todos los que anhelamos un reencuentro tricolor en nuestra patria.

Escrito por Joelnix Boada

(Ciudad Guayana, Venezuela, 1997) Estudiante de Comunicación Social de la Universidad Católica Andrés Bello extensión Guayana. Todo comenzó a sus 13 años cuando escribió la historia detrás de su sonrisa.