Múltiples comentarios se han levantado estos días en torno al SUNTRACS (Sindicato Único de Trabajadores de la Construcción y Similares) y sus negociaciones con la CAPAC (Cámara Panameña de la Construcción) por mejoras salariales. Que exigen mucho dinero, que los obreros no se han “jodido” igual que tú que tienes título universitario, que por su culpa vas a tener que pagar más por una casa o vas llegar tarde a tu trabajo. Puedo tomarme dos páginas enumerando la cantidad de comentarios incoherentes y simplistas que he leído en redes, pero en vez de quejarme de Ustedes de la misma forma como lo han hecho con los obreros me voy a tomar el tiempo de explicarles por qué tú también eres igual que el obrero que tanto detestas.

Empecemos diciendo todos tenemos derecho a una vida digna y si crees que un salario de mil dólares en Panamá es un salario digno, debo decirte que estás alejado de la realidad. De acuerdo al costo de la vida y las necesidades familiares se calcula que lo mínimo que un trabajador o trabajadora debe ganar en Panamá es esa cifra para poder sostener el alto costo de la vida, eso sin pensar en ahorrar. Además, si nos guiamos por las ganancias del PIB, no debería haber siquiera esta discusión, ya que per cápita deberíamos recibir 26 mil dólares al año (estimado 2018 del FMI), que se traduce a un salario de más 2 mil 100 dólares mensuales.

En Panamá la canasta básica supera los 300 dólares (en los últimos 12 años ha aumentado 112 dólares), los gastos por servicio de agua y electricidad están en las nubes y se encuentran entre los más costosos de la región. Eso sin considerar los gastos relacionados al transporte, enseres, vivienda, educación, salud (derechos no garantizados por la falta de calidad) y demás relacionados con responsabilidades familiares. Pero eso sí, si por ejemplo el petróleo disminuye, créanme que los precios no lo harán, porque los que buscan generar ganancias jamás piensan ganar menos de lo que ya han ganado. Eso para ellos se traduce en crisis económica.

Con las mejoras salariales que exige el SUNTRACS no están pidiendo que les paguen más que a los demás, están exigiendo que les paguen lo justo, no sólo en una industria que genera ganancias multimillonarias y le paga una miseria a quienes generan dichas ganancias, sino lo acorde a una realidad impagable y que tiene miras de una mínima calidad de vida.

Entonces es aquí a donde vienen con uno de los discursos más bajos que se ha podido sacar, y es que si se suben los salarios a los trabajadores de la construcción van a tener que aumentar el precio de las viviendas, cuando en realidad los empresarios tienen ganancias netas exorbitantes y fácilmente pueden aumentar los salarios a los trabajadores sin tener que trasladar el precio al consumidor. Pero como dije, para ellos si en vez de ganar 100 millones, ahora ganan 80 millones, saltan de una vez porque “la economía se desacelera”.

Si hay alguna razón por la que los jóvenes no encontramos viviendas por los altos costos, es porque los empresarios especulan con los precios de la misma forma como lo han hecho con las tierras y demás servicios y mercancías, sin tomar en cuenta los salarios de la población mientras ellos se llenaban los bolsillos. No es una mera cuestión de resignarnos y pensar que “así es la cosa ahora” y “hay que estar conscientes hacia dónde va la economía”, no es posible que argumentemos en defender un sistema que nos explota. No es posible que yo deba pensar en que debo ajustarme para vivir cada vez con mayor precariedad porque debo asegurar las ganancias ultramillonarias de los empresarios en vez que las ganancias sean mejor repartidas. Esto no es lógico por ningún lado que se vea.

El problema no es que a los obreros de la construcción les paguen más, el problema es que nos hemos tragado la idea que somos mejores que ellos porque tenemos un papel que dice licenciado, ingeniero, arquitecto o doctor. Los obreros tienen poder de negociación y de exigir ante el imperio de las constructoras porque son montones de trabajadores organizados con fuerza de movilización y capacidad de negociación, por lo que pueden sentarse a pelear por las mejoras salariales de todo su sector y, cuando es necesario, hacer huelga y ejercer el derecho a la protesta.

En este punto es que viene el otro eje de discusión que han enfocado los medios de comunicación para menospreciar la exigencia de aumentos de salarios y criminalizar el derecho a la protesta. “¿Y mi derecho a transitar qué?”, “por culpa de estos tengo que aguantarme el tranque”, “que les tiren a los antimotines”, entre otros, son las clásicas muletillas que saltan por ahí. Aquí es donde pregunto, ¿cuándo es válida la protesta? Porque son estas mismas personas las que luego andan colgando fotos de acciones cívicas en otras partes del mundo (donde cierran calles), y parece que esas sí están bien, pero si es una protesta de trabajadores en nuestro país está mal.

El derecho a la protesta forma parte de la libertad de expresión y el fortalecimiento de este derecho es crucial en toda democracia. Criminalizar la protesta y exigir que se elimine y penalice a quienes la ejercen es un síntoma de una sociedad fascista. Además, cuando se protesta no se limita el derecho a la libre circulación ya que no se te está impidiendo moverte, y como tal, las protestas en Panamá sólo se deben notificar previamente a autoridad competente, no se tiene que pedir permiso para protestar. Ya es cuestión de las autoridades informar al resto de la población para que tome vías alternas o medidas para continuar actividades diarias, pero créeme, nadie te está impidiendo circular.

Al final, creemos que por ser profesionales somos menos obreros, pero la realidad es que lo somos. Los obreros son asalariados, cada asalariado es obrero dentro de este sistema de explotación en el que vivimos. Creemos que por ser profesionales y por tener un “estatus” dentro de la sociedad no somos explotados, cuando en realidad lo único que se tiene es un rato para señorear y sentirse levemente superiores porque se tiene mayor capacidad endeudamiento que otro.

Que tengas un mínimo confort individual no te hace menos explotado, pero es esa mínima satisfacción de comodidad la que te hace sentir en una nube y demasiado bueno como para rebajarte al nivel de los tirabloques que se organizan para pelear mejores salarios. A los profesionales les da asco pelear por mejoras salariales porque se consideran mejores por tener título. Vivimos montados en un sueño pequeño burgués, pero ni a aspirantes a burgueses llegamos.

En contraparte, hay gremios profesionales en otros países que están sumamente organizados y han alcanzado grandes logros en el reconocimiento de sus derechos laborales, tal es el caso de la Asociación Bancaria (AB), que es el sindicato que aglutina a los trabajadores y trabajadoras de las empresas bancarias en Argentina. La misma existe desde 1924 y en la actualidad sus salarios están entre los tres mejores de su país, además de haber logrado licencia de diez días por paternidad y la licencia de 45 días por adopción. Ninguna de estas conquistas ha sido por buena voluntad de los dueños de los bancos e inversionistas, han sido logros del gremio de trabajadores que han sabido luchar contra el poder. Entonces, ahora, después de saber esto, díganme si no les parece poca cosa organizarse.

Y sí, reconozco que en Panamá hay organizaciones que aglutinan a gremios profesionales como los abogados, arquitectos, ingenieros y médicos; pero pregunto, ¿ellos realmente están representando a la mayoría de profesionales? La respuesta es sencilla, no. Estos gremios en su mayoría están liderados por personas que no están protegiendo los intereses de su gremio entero y les importa respaldar únicamente a aquellos que ya tienen poder económico y político, por lo cual están diseñados para defender sus derechos y crear en el resto de los profesionales agremiados una burbuja de “estatus” para que ellos, obreros con título, se sientan superiores y los defiendan.

Es decir, para hacer esto más sencillo, los gremios profesionales a los que perteneces no les importas y te utilizan. Les importa tu membresía y lo único que te dan a cambio es la pequeña satisfacción personal que eres “alguien en la vida” porque tienes un papel en tu mano. Si a estos gremios realmente les importara que todos sus colegas ganaran bien los veríamos peleando por leyes que regulen sus carreras y salarios base. Por ejemplo, el Colegio Nacional de Abogados tiene una tabla de tarifas para cobrar honorarios profesionales (que sólo aplica en contrataciones privadas), pero por otro lado hay tanto abogados que trabajan en el sector público ganando una miseria, como abogados infravalorados en la empresa privada.

Escribirles todo esto no es cuestión de estar defendiendo al SUNTRACS, estoy defendiendo el derecho de los trabajadores y la lucha obrera. Créanme, que cuando he tenido que ser crítica son el SUNTRACS lo he sido y se les puede acusar de muchísimas cosas, incluso de sexistas, pero no se les puede acusar de no defender los derechos de los trabajadores, porque, aunque Ustedes no lo crean, más es lo que los demás gremios podemos aprender de ellos por su capacidad de organización de base e incidencia que lo que podemos estar en contra. Es más, y como un pequeño aporte a este artículo, creo que sería útil realizar más intercambios con SUNTRACS para aprender a hacer incidencia social y enfrentarse a grupos poderosos, como lo es CAPAC, y sentarlos a debatir para mejorar nuestras condiciones de trabajadores.

Es hora de despertar del sueño de la superación personal y comprender que por más que seas profesional, eres un obrero más. No estás en el medio, ni arriba, ni abajo: eres asalariado. Si tienes un puesto de jefatura sigues siendo asalariado, si lo que haces es vender tu fuerza de trabajo —sin importar la forma en que lo hagas— eres asalariado, si te crees emprendedor por no tener jefe —pero igual te explotas a ti mismo— te informo que sigues siendo asalariado. Al ser todos asalariados estamos en el mismo nivel y por lo tanto estamos igualmente oprimidos por el sistema. Así que, aunque no te guste, te niegues y te retuerzas, es hora que lo aceptes: ERES UN OBRERO.

 

Links de entrevistas sobre el tema:

Escrito por Corina Rueda Borrero

Corina Rueda Borrero (Ciudad de Panamá, 1991) es feminista, escritora, abogada, y activista de DDHH. Ha participado en distintos talleres literarios realizados en su país y es una contribuyente activa en movimientos sociales como Tener Ovarios, El Kolectivo y la Alianza Ciudadana Pro Justicia, que fomentan la igualdad de género, la democratización de la cultura y el empoderamiento ciudadano contra la corrupción y las desigualdades. Ganadora del Premio Nacional de Poesía Joven Gustavo Batista Cedeño 2017 con su poemario inédito “Ayer será otro día”. Adicionalmente obtuvo el Premio de Poesía Juvenil Espejo de Papel: Voces Matinales a los 15 años en Lima, Perú, y fue finalista en el IV Premio Internacional de Poesía Jovellanos “El mejor poema del mundo”, el cual está antologado por Ediciones Nobel (España). Su poesía aparece en “Historia de Marruecos y Panamá desde la voz poética de sus Mujeres” donde fue traducida al árabe; y en las antologías “¡Basta! 100 mujeres contra la violencia” (2017), “Poesía emergente de Panamá” (2017) y la antología del Festival Internacional de Poesía Ars Amandi (Panamá, 2016) “Poesía de Costa a Costa”, en el cual fue una de las poetas invitadas.

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